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5 diciembre 2016 1 05 /12 /diciembre /2016 20:28

LOS

PRIMEROS DÍAS DEL ALZAMIENTO

EN FUENTERRABÍA

Y

LISTADO DE LOS PRISIONEROS

ENCERRADOS EN EL FUERTE DE GUADALUPE

EL AÑO 1936

 

INTRODUCCIÓN

                            Tras caer en mis manos un curioso libro titulado "Horas Críticas. Cómo se Desarrolló el Movimiento Revolucionario en la Frontera del Bidasoa", de D. Ramón Sáinz de los Terreros, me entraron una enormes ganas de darlo a conocer, ya que se trata, según creo, de una publicación muy rara, y por ende, poco conocida.

                            En ella se puede leer lo visto, vivido y sufrido por él mismo, narrado en primera persona, al ser uno más de entre los veraneantes del bello pueblecito de Fuenterrabía, donde llegó, procedente de Madrid, con su familia justo en el momento en que se produjo el alzamiento militar del 18 de Julio de 1936.

 

                            Me limitaré a exponer en este resumen lo que el relato, escrito en esa viejas páginas, describe, con unos añadidos explicativos cuando las fuentes documentales lo permitan, o crea que es conveniente hacerlo. Como en mis anteriores trabajos sobre nuestra Guerra Civil, trataré de ser lo más aséptico e imparcial posible, no mencionando palabras como asesinato, que parecen despertar aún los odios y rencores no superados. Todos estos escollos los intentaré esquivar utilizando el frio e inexpresivo término "muerto", aunque en el fondo piense que realmente se trate de asesinatos. Una guerra se alimenta de eso, de asesinatos, ya sean en una cuneta o frente a un paredón, ya sea en una trinchera de primera línea, o en una "gloriosa" carga, fusil en mano, hacia el enemigo. Todo muerto en una guerra, del bando que sea, es un asesinato cometido bajo el amparo de la verdad de cada uno, que en su forma más fanática, vence a la razón y ciega los corazones. Cuánto daño nos hemos hecho los españoles. Qué gran país seríamos si no nos hubiéramos dedicado a matarnos unos a otros desde los albores del siglo XVIII.

 

                            De todas maneras, sería injusto no advertir al lector, que el autor del libro tiene una ideología clara a favor de la causa de los sublevados, por lo que algunos datos que no puedan ser comprobados, deberían ser puestos en cuarentena.

 

                            La terminología que utilizo para citar ciudades o lugares concretos es la de la época, no la actual, que ha sufrido cambios importantes en los topónimos a partir del advenimiento de la democracia en 1975. Puede que alguien se sienta molesto por este detalle, pero para uno que ha crecido utilizando los antiguos, y ya estamos entraditos en años, como es el caso, los cambios se nos hacen  más difíciles de asimilar, o como se diría ahora, de normalizar.

 

                            Para terminar, no puedo dejar en el tintero la explicación del motivo por el que la composición de los listados, con los nombres de las personas represaliadas por el bando "gubernamental", absorbe mi tiempo. Lo de gubernamental lo entrecomillo, al ser la represión , la mayoría de las veces, consecuencia de la proliferación de grupos incontrolados, fuera de la ley, que se dedicaron a ejercer su justicia sin ley ni juicio, únicamente alimentados por deseos de odio hacia lo diferente, hacia los sectores que no comulgaban con su fanatismo. Se darán muchos casos en los que los mismísimos representantes del Gobierno legítimo, se verán intimidados y sus vidas amenazadas por estos radicales.

 

                            La proliferación en muchas webs de listados de hombres y mujeres, defensores del legítimo Gobierno del momento, represaliados por lo vencedores de la Guerra Civil, y la omisión de los de este último bando por parte de los perdedores, hace que en lo más profundo de mi corazón, busque un reconocimiento a todos estas víctimas, entre las que seguro que también había bellísimas personas. Intento que este fenómeno de nuevo cuño, llamado "Memoria Histórica", no pierda el rumbo hacia la verdad, hacia la búsqueda de la reconciliación de antiguos enemigos, que engañados, voluntarios, obligados o no, militaron en ejércitos y formaciones que sólo buscaban la destrucción de todo lo que se oponía a su verdad, a la verdad de sólo una mitad del pueblo, que exigía la destrucción y aniquilación de la mentira de la otra parte, por el medio que fuese.

 

                            La "Memora Histórica" es una oportunidad de reconciliación, de poder cerrar viejas heridas, de disfrutar viendo como se abrazan y perdonan antiguos enemigos pertenecientes a la generación de nuestros mayores. No desaprovechemos este momento. Todos los muertos dejan un pesado equipaje de horror, de lástima, de llantos, pensasen de una manera o de otra. Todos los muertos son iguales.

 

FUENTERRABÍA. JULIO 1936

 

Sábado 18 de Julio.

 

                            Salida hacia Fuenterrabía a pesar del clima existente en el país.

 

                            Llegando a bordo del tren del Norte a Aranda, se extiende el primer rumor de un levantamiento militar en Marruecos. A pesar de la alarmante noticia, la normalidad impera en el ambiente. En Burgos más noticias de disturbios y alguna detención, en Vitoria muchos viajeros de Madrid y cantidad de comentarios y conversaciones sobre la situación que acaba de comenzar.

 

                            La descripción de lo encontrado en San Sebastián es muy escueta, "nerviosismo y expectación". Las conferencias telefónicas son suspendidas, y proliferan las noticias referentes a que todo el nacionalismo se adhiere a la causa de Frente Popular.

 

                            Llegada a Fuenterrabía tras un viaje que "por paradoja, ha resultado tranquilo y sin molestias".

 

Domingo 19 de Julio.

 

                            En Fuenterrabía, tras la misa de las nueve, toda la colonia de veraneantes comenta las noticias preocupantes que van llegando, pero reina una "normalidad aparente, con toldos en la playa y una regular concurrencia dominguera". Pero al anochecer la situación comienza a cambiar. Se suspende la circulación de tranvías, trenes y autobuses, y algunos de los automóviles de la colonia veraneante comienzan a ser incautados.

 

                            Las noticias en la radio son dispares en función de su procedencia. Las emisoras del Frente Popular y algunas francesas se esforzaban por transmitir la idea de que el levantamiento estaba dominado, pero las ubicadas en Sevilla, lo mismo que alguna portuguesa e italiana, pintaban de manera muy crítica la situación del Gobierno.

 

                            Comienza a notarse el nerviosismo, y "en el barrio de la playa, a pesar de su nutrido vecindario, una tranquilidad y un silencio absolutos desde que se puso el Sol".

 

                            Mientras en San Sebastián, que ha amanecido con un sólo rotativo en la calle, "La Voz de Guipúzcoa", todas las noticias intentan dar una sensación de normalidad, que no se corresponde, en absoluto, con lo que realmente está ocurriendo. El asalto al cuartel de los Guardias de Asalto, próximo a la Brecha, hace que se vean grupos de civiles armados patrullando por distintas zonas de la capital.

 

                           Por otro lado, en el Gobierno Civil se forma una Junta de Autoridades, de la forman parte los mandos de Carabineros, Guardia Civil, el Coronel Carrasco, el Gobernador Civil, el comandante de los Miqueletes, así como Irujo y Amilibia.

 

                       También el Hotel María Cristina es ocupado por un destacamento de Guardias de Asalto, que en un principio, tiene la misión de reforzar la seguridad del Gobierno Civil, próximo al establecimiento hotelero.

 

                           Por la tarde la ciudad se paraliza como consecuencia de la huelga general que ha sido convocada como protesta por la intentona golpista.

 

Lunes 20 de Julio.

 

                            Amanece en la ciudad fronteriza un día lluvioso y tristón, con la playa desierta, lo mismo que los paseos y avenidas.

 

                            "Desde bien temprano empezaron a pasar camiones procedentes de Irún, con gentes de mala catadura, de ambos sexos, armados, levantando los puños y cantando la Internacional. Aprovechando esta excursión exhibicionista, se proveyeron además, al pasar por el pueblo, de varios artículos comestibles, mediantes vales. Continúa y aumenta la requisa de automóviles, mereciendo las primicias los mejores y más modernos y circulando profusamente con sus dotaciones armadas, banderas rojas, y algún letrero alusivo".

 

                            En el Ayuntamiento de Fuenterrabía se constituye el Comité local del Frente Popular, compuesto por representaciones de Izquierda Republicana, socialistas, comunistas y nacionalistas.

 

                            Inmediatamente se convoca una huelga general, permitiéndose la apertura, únicamente, a las tiendas de comestibles desde las ocho a las diez de la mañana. Se prohíbe bajar a la playa, y los carabineros de vigilancia en la línea fronteriza son sustituidos por milicianos armados con escopetas de caza.

 

                            Se emite un bando de requisa de armas bajo la amenaza de severas penas, comienzan a producirse los registros domiciliarios y detenciones.

 

                            Las noticias son contradictorias y confusas. Las radios de Madrid afirman que la situación está controlada, pero siguen haciendo llamamientos a la movilización del proletariado, afirmando que la República está en peligro. Las radios nacionales, sobre todo la de Sevilla, emite bandos para la apertura de tiendas y demás hechos comunes, indicando una normalización de la vida en su zona. Por su parte, las radios internacionales no hacen más que afirmar que la situación de España es grave.

 

                            En la capital guipuzcoana la confusión en las calles sigue siendo la nota predominante. Ante ese ambiente tenso, una alocución del Gobernador Civil, informa que el Coronel Carrasco "se ha unido al pueblo para defender la República". Pero la atmósfera sigue deteriorándose y se radicaliza a marchas forzadas, sobre todo por la presencia de elementos anarquistas, la mayoría mineros, que procedentes de Galicia, región que se ha unido al levantamiento, han llegado huyendo a los puertos de la costa en diversas embarcaciones. (B14)

 

                            La Junta de Autoridades, a la que se ha unido el Comandante de Estado Mayor Augusto Pérez Garmendia, decido organizar una columna que marchará hacia la capital alavesa. Esta columna estará compuesta tanto por paisanos armados , como de soldados de los Cuarteles de Loyola.

 

Martes 21 de Julio.

 

                            La temperatura es muy agradable e impera una quietud apacible, hasta que la sensación de inseguridad se va haciendo la reina del pueblecito de Fuenterrabía. "Desde primeras horas de la mañana las detenciones por diversas causas, a unos por fascistas, a otros por tenencia ilícita de armas, a otros por contestar mal a la "autoridad" o a sus agentes: Motivos y pretextos no faltan, y cuando no los hay, se inventan, la cuestión es dar la sensación de que el Frente Popular es el que manda".

 

                            "Todos los detenidos tienen que esperar la decisión del Comité en el salón de sesiones del Ayuntamiento; algunos, los menos, quedan en libertad, después de sufrir un interrogatorio, y los demás pasan a esperar su nuevo destino".

 

                            El pueblo está totalmente incomunicado, postal, telegráfica y telefónicamente, incluso para llamadas locales.

 

                            En la capital donostiarra, la columna que tiene que encaminarse hacia Vitoria por Mondragón tiene fijada su salida a eso de las diez de la mañana, y ante el retraso de la llegada de las tropas procedentes de los cuartes, saldrá sin ellos. Irujo relata ese momento en sus memorias:

 

                            "Al amanecer del día fijado desfilaron por delante del Gobierno Civil los camiones que integraban la columna expedicionaria. No recuerdo el número exacto pero creo acercarme a la verdad si doy el de setenta, repletos de hombres jóvenes, casi todos ellos con signos rojos y rojinegros... la inmensa mayoría estaban sin armas".

 

             Con la llegada del teniente Presilla a los cuarteles, urgiendo a que estos se uniesen a la columna del comandante Pérez Garmendia, con dos piezas de artillería de 155 mm. y una compañía de zapadores, se produce una reunión de los mandos militares. Hay disparidad de opiniones, y Vallespín, apoyado por otros oficiales partidarios del levantamiento, se hacen dueños de la situación. Este es el punto de inflexión en que verdaderamente se produce el levantamiento militar en San Sebastián, dejando los militares la postura ambigua que los había caracterizado hasta el momento.

 

                            El primer movimiento de hostilidad manifiesta hacia el Gobierno legal se produce con la salida de un destacamento de cien hombres a las órdenes del capitán Miguel, que se apodera de las alturas de Polloe, y el emplazamiento de dos piezas de 155 mm. en Ametzagaña, desde donde se domina toda la zona de Loyola.

 

                            Al medio día un avión procedente de Navarra, provincia que se ha unido a la insurrección, "bombardea" los Cuarteles de Loyola con unos panfletos en los que el general Mola desautoriza al coronel Carrasco, y amenaza claramente a los que se unan incondicionalmente al levantamiento.

 

                            "la vil y engañosa conducta del Comandante Militar de esa ciudad ha dado ocasión a los vergonzosos sucesos que en ella han ocurrido. Yo espero confiadamente que las fuerzas de esa guarnición, relevándole del mando, actúen rápida y enérgicamente, uniéndose al movimiento. Sería para mi muy sensible, pero lo haría inexorablemente, el tener que tomar enérgicas medidas en relación con esa ciudad.

 

                            Espero del pundonor de los oficiales y del espíritu de la tropa que, recapacitando sobre lo que constituye su deber en estos momentos salgan de sus cuarteles y no den lugar a que mañana por la mañana me vea en el caso de tener que bombardear los cuarteles o puntos donde se encuentran".

 

                            De todas maneras, a pesar de que Vallespín deja clara la posición de cada parte, amenazando con bombardear la ciudad, hay muchos flecos que se han quedado sin atar, y ralentizan una operación que tendría que haber sido rápida y expeditiva. Nadie localiza al general Muslera, que es el que tiene que encabezar el levantamiento. Y la columna de Miguel regresa a los cuarteles, reforzada por partidarios civiles, casi todos simpatizantes de Falange y del requeté.

 

                            Se forma una segunda columna, esta con unos doscientos hombres, entre los que se encuentran tropas de los cuarteles, guardias de asalto, carabineros y algunos guardias civiles. La manda el comandante de artillería Velasco, apoyado por otros trece oficiales, además de dos carros blindados. Al llegar a la cercanía del Puente de Hierro, se encuentran con una ciudad totalmente oscura, y temiendo caer en una emboscada, regresan sobre sus pasos. Nuevamente se retrasa la toma de San Sebastián, y con ella los planes del alzamiento.

 

Miércoles 22 de Julio.

 

                            La colonia de veraneantes en Fuenterrabía: "Hoy han permitido que se baje a la playa, pero sólo se ven en ella contados y reducidos grupos. Las tiendas siguen cerradas, y continúa la paralización de los transportes, así como la incautación de los automóviles".

 

                            La radio informa que las fuerzas de Artillería del Cuartel de Loyola se niegan a ayudar al Frente Popular. La emisora dejó de emitir, según dijeron por una avería en Igueldo, pero los rumores en el pueblo son de que se están produciendo enfrentamientos en las calles de San Sebastián, y que los paisanos armados están atacando los cuarteles. Llegan finalmente noticias "de que el torpedero nº3 ha bombardeado el Casino, el Club Náutico y el María Cristina".

 

                            Se emite un bando en el pueblo: "(...) para no malograr la victoria del Frente Popular en San Sebastián, que se recoja este vecindario en sus casas a las nueve de la noche y que se cierren herméticamente todas las puertas y ventanas, para que no se vea luz desde el exterior".

 

                            Es un bando alarmante, que se justifica por el actual estado de indefensión de Fuenterrabía, al haber salido sus milicianos a defender San Sebastián e Irún, donde parece que están apretando los navarros. De todas maneras hubo algunas detenciones por no obedecerlo, aunque fueron liberados algunas horas más tarde.

 

                            La situación en la capital donostiarra comenzó a deteriorarse la madrugada de este día 22, antes de amanecer. Los militares, decididos a apoderarse del control de la ciudad, forman una nueva columna de doscientos hombres, que mandada esta vez por el capitán Arana, penetra por las calles Prim y Urbieta, consiguiendo llegar y ocupar la Comandancia Militar, el actual Ayuntamiento y el Hotel María Cristina. No controlarán la situación en las calles del centro de la capital, limitándose a encerrarse y hacerse fuertes en esas posiciones.

 

                            En las calles se forman rápidamente algunas barricadas con cualquier objeto, adoquines, e incluso sacos de tierra, cómo afirma haberlo visto el agregado de la embajada francesa. (B14)

 

                            Los combates más importantes se producirán en torno a las escuelas públicas de Amara, donde tiene establecida su sede el sindicato anarquista de la C.N.T.. Desde esa posición se resistirán los diferentes intentos de penetración de los militares en la ciudad, en los que estos llegan a emplear dos piezas de artillería. El teniente García Benitez, uno de los implicados en el levantamiento, resultará herido de gravedad en este punto, falleciendo poco después en una de las casas de la calle Urbieta.

 

                            La columna mandada por Pérez Garmendia, que salió desde San Sebastián hacia Vitoria, enterada de los sucesos en la capital guipuzcoana, decide darse la vuelta en Mondragón, y regresar para cortar la intentona militar.

 

                            Desde Eibar, se organiza una columna que se verá muy reforzada con elementos de Bilbao, al mando del alférez de la Guardia de Asalto Justo Rodríguez Ribas. Esta columna se compone de "tres coches blindados con 23 fusileros; dos autobuses con 44 fusileros; un coche mortero de asalto con cuatro guardias, otro coche de asalto con 30 guardias y varios vehículos con 57 fusileros con dinamita; una ambulancia sanitaria con cuatro enfermeros, un médico un conductor y dos practicantes de Asalto. Llevaban también un coche de enlace, servido por cuatro milicianos. En total se componía la columna de 166 hombres municionados con granadas, morteros, cajas de proyectiles y abundante dinamita". (B15)

 

                            Esta columna de refuerzo para los defensores gubernamentales, entró en la ciudad por dos puntos diferentes, tomando a los militares, que estaban enzarzados en el combate contra los anarquistas, entre dos fuegos, lo que obligará a que estos se retiren hacia los cuarteles para no verse rodeados.

 

                            Los combates en las calles se prolongarán durante todo el día, cayendo en manos republicanas el antiguo casino y la Comandancia Militar. Sólo resisten los atrincherados en el María Cristina, además de tener en su poder el alto de Ametzagaña, Aldaconea y alguna zona elevada del alto de Eguía.

 

                            Por la tarde cae en poder republicano el fuerte de San Marcos, que comenzará a bombardear las posiciones sublevadas.

 

Jueves 23 de Julio.

 

                            Mientras en Fuenterrabía: "Han vuelto a prohibir bajar a la playa, y esta vez, según las trazas, con carácter definitivo. La causa ha sido que anoche pasaron a Hendaya dos o tres personas; no se ha dicho de que afiliación ni con qué propósito, pero se adivina".

 

                            Los milicianos retiran la bandera tricolor, alegando que van a reteñir la franja morada, al encontrarse algo descolorida.

 

                            La radio desde San Sebastián no emite, pero en las calles hay continuas noticias que hablan de tiroteos en las calles de la capital donostiarra, y de la resistencia dentro de los Cuarteles de Loyola que se niegan a la rendición. Se rumorea que van a acudir columnas de obreros desde Eibar y Placencia con cañones para rendir a os militares de Loyola.

 

                            El fuerte de Guadalupe cae en poder del Frente Popular tras la traición del sargento Blanco a su comandante, dejando entrar a los milicianos. Cuando se pasaba lista, se notó la ausencia de un cabo, ofreciéndose el sargento Blanco voluntario para traerlo. A los pocos minutos apareció junto a varios milicianos armados, que apoyados por otro grupo que había cruzado el foso con escaleras, neutralizaron a los militares. Este sargento fue el primer nuevo comandante del fuerte, hasta la llegada del capitán Pedro Santillán.

 

                            Las radios extranjeras emiten muchas falsedades, una de las más curiosas, y a la vez preocupantes, y escuchada en el pueblo de Fuenterrabía, es que a "todos los veraneantes nos habían pasado a cuchillo!!".

 

                            Se comenta que han fondeado en San Sebastián dos grandes buques Ingleses, con la intención de recoger a sus súbditos.

 

                            "La noche, tranquila, y sólo interrumpió el silencio el rodar periódico de los automóviles de ronda y un tiro intempestivo y aislado que sonó por estas inmediaciones en las primeras horas de la madrugada".

 

                            En San Sebastián el día había amanecido con una nueva ofensiva de los sublevados por Eguía, que será rechazada. El Hotel María Cristina, será bombardeado por el torpedero nº 3, que se situó para ello en la desembocadura del Urumea. Tras esta nueva escalada de los acontecimientos, los encerrados en este emblemático edificio optarán por rendirse a cambio de que se respeten sus vidas, hecho que se les asegura, tal y como se les ha prometido a los prisioneros cogidos en el antiguo Casino y en la Comandancia. También serán desalojados de algún otro enclave estratégico, como el edificio de La Equitativa, desde donde los francotiradores cortaban el libre paso por los puentes de la ciudad.

 

                            Los militares cada vez ven más reducido su campo de acción, a pesar de contar entre ellos a los mejores tiradores del ejército, que habían llegado a la ciudad el 17 para un concurso de tiro. Estos harán probada gala de su puntería, causando muchas bajas entre los republicanos.

 

                            Los militares abandonan este día otra posición clave, el alto de Ametzagaña, que será rápidamente ocupado para hostilizar en toda su extensión los cuarteles, desde su dominante altura.

 

Viernes 24 de Julio.

                            El tiro de la noche oído en Fuenterrabía, había sido consecuencia de un accidente al cargar una de las armas. Pero también se enteran de que por la noche hubo otro disparo, esta vez en la playa, contra un bulto sospechoso que no contestó al alto de los milicianos, que resultó ser un pobre perro, que tras el susto huyó despavorido. Se comenta que en el monte ha ocurrido lo mismo con un pobre burro, que para su desgracia cayó muerto en el suelo tras recibir el disparo.

 

                            Entre las tres o las cuatro de la tarde se vieron pasar a bastante distancia del cabo de Higuer dos buques de guerra, que seguramente fuesen los mencionados ayer, pertenecientes a Gran Bretaña. Se les vio navegar con rumbo hacia San Juan de Luz.

 

                            Se emite un bando por el cual se comunica a todos los residentes en Fuenterrabía, la obligación de presentarse en la oficina del Frente Popular del Ayuntamiento.

 

                            El Comité de Fuenterrabía, formado por Republicanos, socialistas, comunistas y nacionalistas, comisiona a varios afiliados para pasar por todas las casas pidiendo ayuda en especie o metálico para los heridos de San Sebastián.

 

                            Se escuchan en Fuenterrabía los cañonazos que se están produciendo en el frente de los Cuarteles de Loyola.

 

                            En el pueblo se corre la voz de que el Frente Popular se hizo cargo definitivamente del Fuerte de Guadalupe. El Comandante a su mando se había negado a entregarlo, y fue llevado detenido al Ayuntamiento. Pusieron a su mando a un sargento llamado Pedro Santillán, subieron a su interior a varios prisioneros, y bajaron dinamita y pólvora al Castillo de Carlos V, con la finalidad de fabricar bombas de mano en la Plaza de Armas.

 

                            A última hora de la tarde se celebra una función religiosa en la Capilla de la Marina, con Vía Crucis, Rosario y Bendición, a la que acude muchísima gente del lugar y de la colonia veraniega.

 

                            En San Sebastián la situación es bastante más complicada.

 

                            Los militares, están reducidos al recinto cuartelario, además de alguna posición aislada en el alto de Polloe. Desconocen la debilidad de las fuerzas sitiadoras, que actúan en consecuencia, haciendo parecer que están firmemente asentadas y controlando la situación. Este día se lanza sobre los cuarteles una hoja intimidatoria que busca la rendición de los sublevados. Decía así:

 

                            "Rendidas todas las fuerzas rebeldes de Guipúzcoa después del sometimiento de los ocupantes del hotel María Cristina a las 2 de la tarde del día de ayer; comprobada la falsedad de las promesas del general Mola de enviar fuerzas que se han reducido a la aparición en los puestos fronterizos de pequeños grupos de requetés que han sido disueltos o apresados, sería inútil toda resistencia de los cuarteles de Loyola que no había de tener otra consecuencia que una inútil efusión de sangre por ambas partes, lo que no había de impedir en modo alguno su conquista.

 

                            El comandante militar garantiza a los rebeldes el respeto de sus vidas hasta su entrega al Juez Militar. Los soldados, engañados por sus jefes, serán puestos en libertad -como lo han sido los rendidos en el casino, Comandancia Militar y hotel María Cristina- para que combatan al lado de las fuerzas leales.Las vidas respetadas de los 52 prisioneros que actualmente tiene esta comandancia son la mayor garantía de la veracidad de estas promesas.

 

                            Cesen las insensateces y vuelva a reinar la tranquilidad que nunca debió ser perturbada.

 

                            -El Comandante Militar".

 

                            La situación en los cuarteles es dramática, con graves problemas de moral entre las tropas y disensiones entre los mandos. Estas últimas llegarán al extremos de enfrentarse pistola en mano dos de los principales mandos, el coronel de artillería Eloy de la Brena, que matará de un disparo al comandante Ferré, que le había disparado y herido antes. Esta situación se ve agravada por el corte de luz y agua, y el continuo fuego que se realiza sobre ellos desde el alto de Ametzagaña.

 

Sábado 25 de Julio.

 

                            Por la mañana ancló frente a la playa de Fuenterrabía, un barco con trazas de yate, con bandera americana, del que salió al poco tiempo una canoa tripulada por oficiales de Marina, en dirección al embarcadero. Al embarcadero acudieron los coches de los embajadores de Francia y Estados Unidos, los únicos que no están requisados y circulan sin banderas rojas. Los marineros entregaron a su embajador estadounidense una bandera de su país, y tras acompañarlo a la embajada y hacer ondear la bandera en su fachada,  regresaron al buque, que zarpó hacia San Sebastián.

 

                            En la orden del día se prohíbe la formación de grupos y que la gente se siente en el pretil del paseo de la playa.

 

                            "Los encargados de guardar el orden y de cumplir los mandatos del Comité están reclutados entre lo más indeseable del vecindario. Los sospechosos de robos y piraterías, los que nunca tuvieron oficio ni beneficio y los contrabandistas. Alguno de estos no se recataba de declarar con encantadora ingenuidad: ¡Hay que ver! ¡Antes hasiendo contrabando y ahora de carabinero!".

 

                            Los pescadores franceses se aprovechan de la anarquía reinante y comienzan a pescar en aguas jurisdiccionales de España. Los pescadores del pueblo amenazan a los miembros del Comité con fusilarlos si no hacen algo al respecto de inmediato.

 

                            Los otrora brillantes y lujosos coches de la colonia veraniega se encuentran en un estado lastimoso, sucios y pintados con hoces y martillos, además de golpeados, y con averías por un mal uso.

 

                            Comienzan a escasear algunos artículos de primera necesidad.

 

                            A eso de las 23 horas se escuchan descargas de fusiles hacia el monte. Una de estas descargas parece ser que estaba dirigida contra un avión que venía de Francia, sin saber si era amigo o enemigo. De todas maneras las descargas se efectuaron con escopetas de cartuchos, por lo que era imposible obtener algún resultado.

 

                            Los cuarteles siguen resistiendo. Este día son bombardeados con nuevas octavillas:

 

                            "A los jefes y oficiales de Loyola.-Somos los padres y madres de los soldados que se hallan forzosamente bajo vuestras órdenes y no podemos consentir que contra su voluntad tomen parte en una lucha fratricida. Con el alma destrozada, sufriendo torturas infinitas, acudimos a vosotros para pedir que dejéis en libertad a esos niños para que abandone el cuartel o permanezcan ahí mismo libremente si tal fuera su libertad. Esta súplica la avalan más de doscientas familias, cuyo legítimo dolor está a punto de convertirse en horrible desesperación. Creemos que el Frente Popular y el Gobierno constituido se propone en el breve plazo de dos horas tomar medidas de extrema gravedad para aniquilarles. Por otro lado, no como amenaza, sino como gesto insuperable de desesperación al ver destrozados a nuestros hijos en el frente, nos veremos obligados a tomar represalias inmediatamente con vuestros familiares, porque por el mismo derecho que disponéis de nuestros hijos menores, lo haremos con los vuestros. Y esto hay que evitarlo." (B14)

 

Domingo 26 de Julio.

 

                            Es domingo, y amanece tristón y nublado.

 

                            "El aspecto de Fuenterrabía en estos días críticos es especial y digno de anotarse; a pesar de haber una colonia veraniega relativamente numerosa, parece una población muerta. La playa desierta, y las calles y paseos, poco menos, pues la gente, cuando sale de casa, se aleja poco de sus cercanías; la mayoría de los comercios están cerrados. No hay tranvías ni autobuses, ni circulan otros automóviles que los que tiene a su servicio el Comité".

 

                            La población está totalmente aislada al no funcionar ni el teléfono, ni el telégrafo, ni el correo. El dinero en metálico empieza a escasear al no existir bancos en Fuenterrabía, y estar cerrados estos días los de Irún.

 

                            Por el embajador de los Estados Unidos de América se sabe que la situación en San Sebastián es crítica, por lo que los miembros de la embajada de ese país destinados en la capital guipuzcoana han abandonado la legación y se han trasladado a Fuenterrabía escoltados por dos coches del Frente Popular.

 

Lunes 27 de Julio.

 

                            Amanece un día lluvioso, frio y desapacible.

 

                            Comienzan a verse menos coches circulando por las calles, al aumentar el número de averías por el mal uso de los mismos. Se publica un bando para que se presenten en el Frente Popular todos los que posean carnet de conducir. También se ordena a los pesqueros que salgan a faenar, con la condición de entregar una parte de sus capturas al Comité.

 

                            Las radios son el único medio para conocer lo que está ocurriendo en el país, pero cada una, en función de su localización, afirma victorias de los propios y derrotas de los contrarios.

 

                            A mediodía fondea frente a la playa el mismo barco americano. Sus oficiales son recibidos por el coche oficial, que los traslada a la legación. Parece ser que todo el personal de la embajada se va a trasladar a Francia.

 

                            Los rumores a pie de calle dicen que en los cuarteles de Loyola se ha dejado salir a los oficiales y soldados que no secundaban la rebelión, y que las columnas carlistas salidas desde Navarra ocupaban Beasain y amenazaban Rentería. La radio de Igueldo parece corroborar estas noticias al estar haciendo continuos llamamientos, de carácter muy  urgente para que todos los integrantes del Frente Popular estén listos y en sus puestos a las dos de la tarde.

 

                            Al anochecer se lee un nuevo bando, en el que se pide a los veraneantes que hagan inventario de todas sus prendas de abrigo que puedan ceder a los "hijos del pueblo" que están defendiendo la República. Este llamamiento se efectúa seguramente por haber sido una noche fría e intempestiva.

 

                            Junto al yate americano fondea otro barco de escaso tonelaje, que dicen trae harina desde Pasajes. Para efectuar la descarga, comienzan a efectuar viajes dos gabarras y una gasolinera de la Marina. El barco tiene a popa la bandera tricolor, y una roja en la proa.

 

                            Editan un bando al anochecer en el que se cita a todos los milicianos voluntarios en el Ayuntamiento para las diez y media de la noche, con cuantas municiones puedan reunir. Parece ser que se sospecha que pueda producirse un ataque durante esta noche o mañana contra el pueblo.

 

Martes 28 de Julio.

 

                            A las siete de la mañana llega un vapor al embarcadero, y un segundo a las diez. Desembarcan a sus tripulantes, que lo hacen "con caras de pocos amigos y sin grandes señales de entusiasmo". En el primero de estos vapores, llegan unos números del periódico "Frente Popular", de San Sebastián, que sospechosamente tienen los mismos caracteres tipográficos que el ahora desaparecido El Pueblo Vasco.

 

                            "Al medio día circuló el rumor, confirmado después, de que se rindió el Cuartel de Loyola y que en Rentería ha habido un nutrido tiroteo. También se dijo que en Behovia hubo un encuentro entre los navarros y una patrulla de carabineros "gubernamentales", con siete muertos y bastantes heridos entre estos últimos, y que un tren blindado de la línea del Bidasoa tuvo que retroceder a Irún ante el empuje eficaz de los requetés, que siguen siendo, al parecer con motivo, el terror de estos populares".

 

                            Por las calles, las miradas de los curiosos se fijan en un coche "De Soto", muy conocido entre la colonia veraniega, que exhibe como blindaje un colchón delante, otro detrás, y dos en el techo.      

 

                            "Anuncian que se puede comunicar por telégrafo con Madrid, aunque no directamente y con elevada tarifa. Los telegramas van a Francia o Inglaterra (vía Bilbao), retransmitiéndose por radio a su destino". (...) "La casi totalidad están redactados con la fórmula "todos bien", agragando algunos la petición de que contesten los destinatarios". 

                  

                            Por la noche llueve abundantemente, y sólo se escucha la sirena de algún vapor.

 

Miércoles 29 de Julio.

 

                            "Fuenterrabía sigue muerta, con escasos transeúntes por las calles, y éstos, silenciosos y malhumorados. Como únicas notas de vida, una mujer pregonando con voz chillona y atiplada El Frente Popular, y una doble fila de automóviles estacionados en la Plaza de Armas, pintarrajeados en rojo sobre cristales y portezuelas con emblemas y letreros alusivos; sucios y maltrechos, sin aquella prestancia y vistosidad con que los mantenían sus legítimos poseedores".

 

                            Hay que hacer una especial mención al gremio de "chauffeurs", cuya mayoría de componentes prestó una decidida cooperación con las fuerzas del Frente Popular. Espiaron a sus jefes y realizaron numerosas delaciones por no ser estos últimos afines a la causa republicana. Organizaron las requisas de los automóviles de las familias para las que trabajaban, y gustosamente se presentaron voluntariamente para conducirlos.

 

                            Se anuncia la falta de carbón en los almacenes, por lo que Fuenterrabía e Irún pueden sufrir problemas de abastecimiento.

 

                            Las noticias del avance de los requetés por la zona de Oyarzun y Rentería se confirman por los reconocibles ruidos de cañonazos y disparos, que se perciben en el pueblo procedentes de esa zona. También llegan noticias de San Sebastián anunciando que el Coronel Carrasco ha sido fusilado, al igual que varios oficiales pertenecientes al contingente de los Cuarteles de Loyola. Si los cuarteles se han rendido de verdad, todo su armamento se repartirá entre los milicianos, y en efecto, hoy es la primera vez que aparecen en el pueblo hombres vestidos con mono azul y armados con fusiles mauser, correajes y casco de reglamento.

 

                            Un nuevo bando en Fuenterrabía, pide a sus habitantes que salgan a las cercanías del embarcadero y del malecón a recibir como se merecen, a las fuerzas milicianas que regresan victoriosas desde San Sebastián. Incluso salen varios barquitos para escoltarlos durante la parte final del trayecto. Pero por algún tipo de confusión o malentendido, esta llegada no se produce, retirándose todo el mundo a sus casas.

 

Jueves 30 de Julio.

 

                            Este día es detenido momentáneamente junto a su "chauffer" el autor de este curioso libro. Un colega de profesión, vino a recriminarle por no haberse presentado voluntariamente a los requerimientos del Comité, y al defenderle D. Ramón, su jefe, ambos fueron conducidos al Ayuntamiento detenidos. Los dejaron esperando al pie de la escalera, custodiados por un miquelete. Junto a este, se encontraba un carabinero y un sargento de Artillería. Todos los demás personajes que deambulaban por las estancias municipales "eran paisanos, todos de mala catadura, recibiendo instrucciones, pidiendo vales y armando un griterío muy propio de toda situación bien organizada".

 

                            Copio literalmente lo sucedido a partir de este momento, por la importancia que creo tiene su conocimiento exacto. Hemos de suponer que todos los detenidos pasarían por el mismo trance y trámites.

 

                            "Al cabo de un raro, salió nuestro hombre, acompañado de otro con gabardina y brazalete encarnado, y sin más explicaciones, nos hizo subir la escalera, empujándonos por la espalda. Así llegamos al salón de sesiones, cuya puerta, después de nuestro paso, cerró un guardián con tres vueltas de llave.

 

                            Una vez dentro, el hombre del mono procedió a un minucioso cacheo, de cuyos incidentes, alguno verdaderamente cómico, hago gracia al lector, y terminado este enojoso trámite, se nos notificó que quedábamos detenidos.

 

                            Después de los prolegómenos anotados, no era lógico extrañarse de nada. Protesté, sin embargo, por no haber sido oído por el Comité, pero fue en vano; el energúmeno del mono contestó desabridamente que el propio Comité había dado la orden y que había que cumplirla. Sólo se me permitió enviar a mi casa una tarjeta dando cuenta de lo ocurrido y pidieron nos enviaran algo para cenar y pasar la noche. En seguida se cerró la puerta, y allí quedamos los reclusos en situación de meditar.

 

                            (...)

 

                            En este salón, iluminado por tres grandes arañas que estuvieron encendidas toda la noche, y con el suelo sin barrer y lleno de colillas, recibí el espaldarazo honroso de mi primera detención, sin cargo alguno concreto y sólo por ser considerado "peligroso" para el régimen.

 

                            Esto de "peligroso" no me lo dijeron a mi directamente, pues no se dignaron tomarme declaración, sino a mis familiares, que corrieron apresuradamente al Ayuntamiento en cuanto recibieron mi tarjeta. Alegaba el Comité, que mi detención estaba decretada por la autoridad militar o Comisaría de Guerra de San Sebastián, y que al siguiente día se reunirían para deliberar si debían subirme al Fuerte de Guadalupe, donde había recluida más de cien personas por el mismo delito de no ser afectas a la situación, debiendo, mientras tanto, permanecer incomunicado.

 

                            (...)

 

                            En las primeras horas, ruidos de automóviles, mezclados con juramentos y blasfemias del populacho, al llegar, según información de nuestro carcelero, una expedición de heridos de Rentería; y desde la una de la madrugada, silencio absoluto".

 

Viernes 31 de Julio.

 

                            "Desde antes de la seis de la mañana, estábamos en pie, acusados por una necesidad fisiológica, que hubo que contener largo rato, hasta que entró el carcelero y nos acompañó, uno a uno, a despachar tan apremiante menester, tratando, al propio tiempo, de animarnos respecto de la decisión probable del Comité juzgador, que, según dijo, se reuniría a media mañana (...)".

 

                            Afortunadamente para el autor de estas líneas escritas ese mismo año de 1936, el veredicto fue positivo, e inmediatamente se le puso en libertad, aunque esta era provisional o de prisión atenuada, tal y como la calificaron. Tenía que presentarse todos los días ante el Comité. Para conseguir esta libertad, la familia tuvo que prometer ayudas profesionales al Comité en compensación. El mecánico que trabajaba para su familia también fue liberado, al resultar exento del servicio como deferencia a su avanzada edad.

 

                            Esa noche se produce un hecho lamentable, según le comenta al autor de este libro un zapatero andaluz, que ejercía de carcelero jefe en Fuenterrabía. (...) unos milicianos habían llevado al cementerio a las cuatro maestras que están al frente de las Colonias navarras. Dejaron dos de ellas fuera de las tapias, y simulando, con tiros al aire, que habían fusilado dentro a las otras dos, pretendían conseguir con este acto macabro unas declaraciones de complicidad con sus paisanos, que no lograron obtener (...)".

 

Sábado 1 de Agosto.

 

                            Continúan las detenciones. Por la mañana se encuentran en las dependencias del Ayuntamiento no menos de veinte personas, entre las que destacan los Marqueses de Quirós, rodeados de pescadores y caseros en la misma situación.

 

                            Sobrevuelan la población varios aviones con destino Francia.

 

                            Por la tarde son detenidos varios muchachos de la colonia veraniega, acusados de propagar rumores sobre operaciones financieras relacionadas con ciertas evasiones. Serán finalmente liberados, al haber hecho sólo comentarios sin malicia, tras ser amenazados con subirlos al Fuerte de Guadalupe, después de un desagradablemente interrogatorio. Uno de estos detenidos, era un hijo del autor del libro.

 

Domingo 2 de Agosto.

 

                            El "Comité de Finanzas" de Irún autoriza que abran sus puertas los bancos dos horas por la mañana, y permite retirar 25 pesetas semanales para todos los gastos.

 

                            Un nuevo bando se fija al mediodía por todas las esquinas del pueblo, mediante el cual se convoca a las cuatro de la tarde en el Casino Mirentxu, convertido en Comisaría de Guerra, a todos los vecinos que tengan algún arma, a los militares en activo o retirados y "a todos los hombres capaces de manejar un arma, para recomendarles un cometido en servicio de la República". Se limitaron a consignar los nombres, edad, profesión, domicilio y filiación política de los que se presentaron, e inscribir como milicianos a los que aceptaban voluntariamente. En Irún se dio también el mismo trámite.

 

                            Durante toda la tarde, el Fuerte de Guadalupe se dedicó a cañonear las posiciones navarras de Oyarzun. Los rumores no son nada positivos hacia su efectividad, rumoreándose que los efectos ocasionados se limitaban a la destrucción de un caserío en Rentería, y algunas víctimas civiles.

 

                            El Torpedero nº 3, con la bandera tricolor y otra de color roja, entra aprovechando la pleamar hacia el lugar donde anteriormente fondeaba el cañonero Mac Mahón. Por la lejana línea del horizonte, se ven dos grandes navíos de guerra en dirección San Sebastián.       

 

Lunes 3 de Agosto.

 

                            Las relaciones dentro del Comité se van deteriorando ante las presiones de los radicales, entre los que se encuentran cantidad de chóferes. El jefe de la prisión del Ayuntamiento, tuvo la noche anterior un fuerte altercado al impedir a varios de estos incontrolados el entrar y cachear a los prisioneros. Hubo múltiples amenazas de muerte, pero al final no lograron imponer sus radicales ideas contra los presos de derechas.

 

Martes 4 de Agosto.

 

 

                            El Frente Popular requisa la leche que viene desde los caseríos de la zona, dejando una pequeña cantidad para repartir entre los vecinos. También parece ser que los navarros han cortado el suministro de agua que surte a la Fábrica de Luz del Bidasoa, que es la encargada del suministro a Irún y Fuenterrabía. La compañía promete solucionarlo hoy mismo poniendo en marcha una central supletoria con dos motores diesel.

 

                            La noche anterior hubo tiros en el Casino Mirentxu, donde se sitúa la Comisaría de Guerra, al querer detener a unos milicianos del lugar, pero ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, desistieron de hacerlo. El motivo parece radicar en la crispación producida por la huida de los oficiales del Torpedero nº 3 a Francia.

 

                            "Parece ser que estos oficiales de Marina coaccionados por la tripulación, se han visto obligados a dirigir el bombardeo que hace días se efectuó en San Sebastián, y a ordenar marchas y maniobras, ante amenazas contundentes. Uno de ellos tenía familia en Irún, y considerándola poco segura, solicitó al Comité autorización para llevarla a bordo. Por las razones que fueran, no fáciles de explicar, obtuvo aquella autorización, y fueron ambos oficiales en un bote del torpedero, con la correspondiente dotación, a hacer el traslado. Cómo se las arreglaron para variar el rumbo, no me lo han explicado; acaso emplearían ellos los mismos argumentos de que antes fueron víctimas; quizás los marineros del bote se prestaran de buen grado; el hecho fue que el bote puso proa a Francia y allí desembarcaron sin novedad".

 

                            Continúan las detenciones entre la colonia veraniega.

 

Miércoles 5 de Agosto.

 

                            Amanece un día caluroso. Una larga cola de personas se desplazan desde Fuenterrabía hasta Irún para intentar sacar las 25 pesetas semanales permitidas del banco.

 

                            El cañoneo es incesante. Primero son los emplazados en San Marcial, luego toman el relevo los del Fuerte de Guadalupe. los rumores entre la gente del pueblo es que los disparos apuntan hacia Oyarzun, pero caen en Rentería.

 

                            El torpedero nº 3 zarpa del fondeadero con rumbo San Sebastián o Pasajes, con la ausencia de los oficiales y de varios marineros, que se quedaron haciendo guardia en la Comisaría de Guerra.

 

                            La aviación nacional prosigue sus diarias incursiones, sin encontrar resistencia. Los objetivos de este día son San Marcos, San Marcial, Pasajes y la emisora de Igueldo.

 

                            Por la noche se produce un fuerte enfrentamiento en el Ayuntamiento entre los miembros nacionalistas del Comité y los más exaltados, principalmente anarquistas, entre los que militan casi todos los "chaufferes". estos últimos acusaban a los nacionalistas de complacencias y encubrimientos hacia los elementos derechistas de la población. Incluso se sacaron las pistolas, y todo terminó con los miembros nacionalistas del Comité encerrados en el calabozo, a excepción de uno apodado Stawisky.

 

Jueves 6 de Agosto.

 

                            Llega una delegación del Frente Popular desde San Sebastián, para investigar el incidente. Se repone en sus funciones a los miembros del Comité, e incluso se decreta la prisión y subida al Fuerte de Guadalupe de alguno de los elementos más radicales.

 

                            Durante todo el día, se desarrolla una ofensiva del Frente Popular en los alrededores de Irún. Se escucha un fuerte cañoneo desde la mañana hasta el anochecer. Participan las baterías de Guadalupe, San Marcos, Choritoquieta, Erlaiz y una pieza emplazada en Pasajes.

 

                            Una nueva incursión de los aviones nacionales sobre Erlaiz y Pagogaña, sobre las que lanzaron varias bombas.

 

                            La población carece de fluido eléctrico durante las horas del día. Por la noche se restablece el servicio.

 

Viernes 7 de Agosto.

 

                            Se considera restablecido el orden en el Comité, tras la destitución de varios miembros radicales. Parece que el bando nacionalista ha tomado algo más de fuerza, hecho que se nota al ver circular algunos vehículos con sus emblemas y pintadas.

 

                            Las contraseñas que se usan son:

 

                                            Si te gritan U.G.T. la respuesta es ¡Llueve!.

                                            Si te gritan ¡República!, la respuesta es ¡Valor!.

 

                            La del este día es, a "Cardellano", la réplica tiene que ser ¡Confianza!.

 

                            Algunos de los detenidos en el Fuerte de Guadalupe son trasladados al hospital al encontrarse enfermos.

 

Sábado 8 de Agosto.

 

                            El día amanece con dos noticias. La primera es que un grupo armado ha procedido a requisar la casa de una alta personalidad, en medio de la zona residencial veraniega. Todo el mundo comenta lo escuchado por la radio esa noche, con una información leída por el General Mola, en la que anuncia la intensificación de las acciones en la zona de Irún, por lo que todo el mundo sabe que les esperan unos días moviditos.

 

Domingo 9 de Agosto.

 

                            "Se cuenta que un grupo de "turistas" de ambos sexos, procedente de la nación vecina, ha atravesado el Bidasoa para visitar a los milicianos rojos en las posiciones próximas a Endarlaza, llevándoles objetos en especie y en metálico; pero no es esto todo; la propia embajadora de su país no se recata en utilizar su automóvil oficial para análogos menesteres. Por delante de esta casa pasa con frecuencia, cual intrépida amazona, aferrada al volante y saludando afectuosamente con la mano a los "populares" de guardia, después de despachar sus "comisiones".

 

                            "Por aquí ha transcurrido el día sin nuevos incidentes y con relativa animación dominguera; pero, a última hora de la tarde, los milicianos de turno mandaron a la gente que se metiera en sus casas, ante un probable ataque de los carlistas, que aseguran haber visto merodear por estos montes cercanos. El Paseo quedó desierto (...)".

 

Lunes 10 de Agosto.

 

                            La noche transcurre tranquila, sin ningún tiro, a pesar de lo vaticinado a última hora de ayer.

 

                            La justificación que se dio por la alarma del domingo, fue que al ser festivo, se acercaron grupos de indeseables con banderas rojas y negras, dispuestos a armar escándalos, por lo que se optó por decretar esa alarma y prohibirles el paso de manera diplomática.

 

                            "Pero lo más notable del caso fue, que, habiendo partido el rumor de los mismos milicianos que metieron en sus casas a gentes pacíficas, el propio Comité publicó un bando, cerca del mediodía, amenazando con encarcelamientos y multas de mil a diez mil pesetas, a todo el que propalase noticias que pudiesen quebrantar el espíritu público, y asegurando, al propio tiempo, que el triunfo contra los rebeldes del Frente Popular está muy próximo y será definitivo. El pregonero, después de soltar la arenga, terminaba con un viva la República, que no fue contestado por nadie, en ninguno de los tres sitios donde pude oír su lectura".

 

                            Por la tarde se exhibe en el pueblo el automóvil acribillado a balazos, en el que perdió la vida el comandante de Estado Mayor Garmendia y sus acompañantes, al ser emboscados por los requetés cerca de Rentería el día 30 de Julio.

 

Martes 11 de Agosto.

 

                            El día amanece con fuertes chubascos, mientras los cañones de los fuertes siguen sin parar de disparar desde hace ya varios días.

 

                            "Irún estaba en pie de guerra; una barricada en Mendelu, formada por envases vacíos de alquitrán; sacos terreros en la portada del Ayuntamiento; gran revuelo de automóviles y milicias en la plaza, y un ambiente en general de nerviosidad que saltaba a la vista".

 

                            Las tiendas de Irún carecen de géneros. La mayoría se encuentran cerradas.

 

                            En Fuenterrabía el ambiente no es tan agobiante, a pesar de que continúan los registros y las detenciones. El Comité intenta dar una apariencia de normalidad, anunciando que mañana se restablecerán las comunicaciones telefónicas, y el servicio de autobuses entre Irún y San Sebastián.

 

                            Esa noche "es asesinado en el Hospital de Irún el comandante del Fuerte de Guadalupe, que se había negado a entregarlo a los revoltosos,(...)". Se trata del Capitán de Infantería D. Juan Grajera Manín, Comandante del Fuerte de Guadalupe desde el año anterior. Fue sacado del Hospital justo a la hora de la cena con una escusa falsa, y pasado por las armas allí mismo, aproximadamente a las 21'30 horas de la noche.

 

Miércoles 12 de Agosto.

 

                            Se sabe que Tolosa ha caído en manos carlistas, ante lo cual, se pegan pasquines por el pueblo escritos en castellano y euskera en los que se dice: "los frentes de Rentería y Tolosa han de constituir motivos de regocijo popular con las victorias de las fuerzas del Gobierno de la República".

 

 

                            "Poco después del mediodía, pasan volando tres aviones con rumbo San Sebastián, dejando caer varias bombas sobre Irún. Una de ellas, en el edificio de la Aduana, que fue atravesado en toda su altura, sin causar desgracias personales".

 

                            Guadalupe sigue disparando durante todo el día.

 

                            Las emisoras de radio sólo se pueden escuchar por la noche, con informaciones muy variadas en función de las distintas inclinaciones políticas.

 

Jueves 13 de Agosto.

 

                            Tras el incidente saldado con su temporal detención, el autor de estas líneas tenía que presentarse todos los días en el Ayuntamiento. Ese día sus sensaciones son "(...) por primera vez, un ambiente notorio de desconcierto y mal humos agresivo, que no había en los días anteriores. A la euforia y confianza en su triunfo, que no ocultaban hasta ahora, ha sucedido una actitud de franca hostilidad y de temor no disimulado, que presagia el principio del fin".

 

                            La situación se está complicando por momentos. "En Irún cunde el pánico ante los continuos y eficaces bombardeos de los aviones y la presión de los "carlistas". En San Sebastián se ha presentado el Cervera intimando la rendición, y andan a la greña los nacionalistas con sus demás compinches del Frente Popular".

 

                            La comunicación con San Sebastián mediante autobús se ha visto nuevamente interrumpida, al estar cortada la comunicación. Guadalupe intensifica sus salvas, y en los montes que rodean Irún, arrecia el fuego de fusilería y ametralladoras.

 

                            Se producen continuos llamamientos a la ciudadanía a colaborar aportando material, alimentos, género de toda especie, dinero, etc.

 

                            Por la radio, las noticias dejan claro que el conflicto se está internacionalizando, con la adhesión de Italia a favor de los sublevados, y las ayudas desde Francia hacia el Frente Popular. Las emisoras "locales confirman la presencia del Cervera en aguas de San Sebastián, e informan que anoche fue asesinado en el Hospital de Irún el comandante del fuerte de Guadalupe, que se había negado a entregarlo a los revoltosos, y que los aviones nacionales han arrojado varias bombas sobre puntos estratégicos de Irún, causando víctimas".

 

 

Viernes 14 de Agosto.

 

                            La situación se va deteriorando por momentos, y la colonia veraniega, así como todos los elementos no afines al Frente Popular, comienzan a temer por sus vidas.

 

                            "La situación se agrava. Han detenido al ex ministro Jalón, refugiado en la residencia del embajador de México, y han subido a Guadalupe a cuatro sacerdotes de esta Parroquia, con el párroco a la cabeza.

 

                            Además se ordena, mediante el correspondiente bando, a los propietarios y administradores de hoteles, villas y demás residencias de veraneantes, que en plazo perentorio, que termina a las doce de la mañana, presenten en la Comisión de Orden Público una relación de todos los ocupantes de dichos inmuebles, expresando su edad, profesión, circunstancias personales, procedencia y fecha de llegada a Fuenterrabía".

 

                            Los clérigos detenidos son Miguel María Ayestarán y Uránga, que morirá fusilado el 4 de septiembre, Manuel Elgorriaga, Elías Zapiain, y Segundo Garayalde, este último el párroco. Sobre el ex ministro de Comunicaciones  D. César Jalón Aragón, del Partido Republicano Radical, no aparece su nombre en el listado de detenidos en el Fuerte de Guadalupe, por lo que es de suponer que su periplo no pasó del Ayuntamiento.

 

                            Las noticas son alarmantes para el Frente Popular. "Los carlistas bajan de los montes amenazando Irún. En Mendelu y en Ventas interceptan las carreteras con barricadas. En el Casino Mirentxu se ponen defensas de sacos de arena. Se ha visto por estas proximidades el España y el Cervera, que ayer fijaron un plazo, que termina a las doce de esta noche, para bombardear San Sebastián".

 

                            "A las tres de la tarde, empezaron nuevas detenciones en la colonia veraniega, y se anuncia que en breve plazo se generalizará esa medida. (...) Se dice que, entre los varones, sólo quedarán exceptuados los niños y los mayores de sesenta años, y entre las hembras, las menores de dieciocho años y las que tengan hijos pequeños; que los hombres irán a Guadalupe y las mujeres a un lugar del pueblo habilitado al efecto".

 

                            Hay gran temor en la colonia veraniega y en el pueblo en general, "respecto de las eventuales consecuencias de estas represalias, verdaderos coletazos de una fiera que se ve acorralada y trata de herir al agresor en su agonía".

 

Sábado 15 de Agosto.

                            El día amanece, desde horas muy tempranas, con un intenso tiroteo de fusiles y ametralladoras, además del habitual cañoneo de Guadalupe y San Marcial. Los navarros están atacando Irún. Al cabo de dos horas, parece que la situación se tranquiliza un poco.

 

                            A media mañana se presentan en la puerta del autor de estas líneas dos miembros de Comité, ambos nacionalistas, acompañados de un miquelete, y se llevan detenidos al hijo y la hija del matrimonio.

 

                            Las mujeres serán retenidas en la casa perteneciente al General Muñoz, actual Hotel Obispo, que se encuentra detenido en el Hospital junto a su esposa, mientras que las aproximadamente dos docenas de detenidos varones, son subidos al Fuerte de Guadalupe.

 

                            Por la noche seguirán las detenciones.

 

                            "Terminó el día con una fuerte tormenta, y, entre truenos, relámpagos y chubascos, nos quedamos a oscuras: habían cortado la luz eléctrica".

 

Domingo 16 de Agosto.

                            "De la prisión femenina ha llegado una esquela (nota) de mi hija. Dice que, materialmente, están bien atendidas y que no les falta de nada de lo necesario; (...)".

 

                            Los presos de Guadalupe se encuentran totalmente incomunicados. Si las familias quieren hacerles pasar algún objeto, este tiene que ser depositado en el Ayuntamiento, no existiendo ninguna seguridad de que llegue a su destinatario.

 

                            "Por la falta de corriente no funcionan los aparatos de radio, y la carencia de noticias de la situación general es absoluta, pues además no llega a estos barrios de gente "reaccionaria" el único periódico que aquí se vende, y tampoco hay el recurso de cambiar impresiones con los vecinos, dado lo riguroso de nuestro confinamiento".

 

                            Algunas personas comienzan a cruzar el puente Internacional buscando la seguridad al otro lado de la frontera.

 

                            La noche es igualmente que la anterior tormentosa.

 

Lunes 17 de Agosto.

 

                            A primera hora de la mañana unos terribles cañonazos, diferentes a los que estaba comenzando a acostumbrarse la población, sorprende a todos.

 

                            "Pronto se supo su procedencia: el Cervantes y el España estaban bombardeando Guadalupe. Desde aquí no podíamos verlos, pero el ruido de los disparos indicaba que no debían hallarse muy lejos de la costa. El estampido inicial, horrísono, seco y con estridencia metálica, hacía temblar puertas y cristales; después quedaba en el aire una vibración como la del trueno, levantando del suelo hojas y papeles;  y al final, el sordo estallido de la granada, entre nubes de polvo y piedras lanzadas al espacio".

 

                            Ante la tremenda impresión causada en el pueblo, el Comité permite que pasen a Francia las mujeres y niños que así lo deseen, pero solamente de la población "del pueblo". Más tarde se corre el rumor de que va a adoptarse la misma medida con los de la colonia veraniega, pero el día acabará por desmentir la noticia.

 

                            Un poco antes del mediodía cesaron los cañonazos y llegaron algunas noticias desde Guadalupe. Así se supo que varios impactos habían dado en la explanada del fuerte, pero no había víctimas entre sus moradores, tanto entre los que se encuentran defendiéndolo como entre sus residentes forzados. las noticias parecen presagiar malos augurios. Se corre el rumor que justo antes del bombardeo se había intentado fusilar a algunos presos, y que estos no habían probado bocado hasta las tres de la tarde.

 

                            Por la tarde hubo un nuevo bombardeo, tan intenso como el de la mañana, permaneciendo muda la artillería del fuerte en todo momento.

 

                            Sigue el corte de electricidad, por lo que no llega ninguna noticia del exterio.

 

Martes 18 de Agosto.

 

                            La Comisaría de Guerra manda emplazar un foco y una pieza de artillería en las proximidades del Faro de Higuer. A pesar de estas medidas, por la mañana se reanuda nuevamente el bombardeo naval.

 

                            La propaganda y la rumorología, hacen correr noticias alarmantes sobre el salvajismo y la crueldad de las tropas rebeldes, lo que hace que la intranquilidad de la población aumente. El éxodo de la población hacia Francia va aumentando, así como la gente alojada en Fuenterrabía, mucha de ella proveniente de Irún, en busca de un lugar algo más alejado del frente.

 

                            "(...) que los presos podían recibir ropas y algún suplemento del rancho de la cocina, pero en ninguna forma instrumentos cortantes ni máquinas de afeitar, y que esta noche pasada seguía la evacuación de explosivos".

 

                            Continúan produciéndose detenciones.

 

                            Se baja a la Parroquia la estatua de la Virgen del Santuario de Guadalupe, se ha demolido la cruz de piedra que coronaba la explanada continua, según se justifica, por haberse intervenido un radio de los barcos "piratas", en el que se mencionaba esta cruz como referencia de tiro.

 

Miércoles 19 de Agosto.

 

                            Intenso duelo de cañón y fusilería desde primeras horas de la mañana en Irún.

 

                            Por la mañana se ha subido al Fuerte de Guadalupe a los monjes capuchinos del convento de Amute, pero los nacionalistas logran evitar que ingresen en la prisión, repartiéndolos por varias casas particulares.

 

                            Este día en que el ataque a Irún se intensifica, "un grupo de milicianos encolerizados entró en las naves, anunciando a los presos que a las dos de la tarde serían fusilados ciento cincuenta como represalias por las víctimas que habían ocasionado en Irún las bombas y granadas.

 

                            En una de las naves, y sobre los camastros, se improvisó un tribunal, presidido por el energúmeno Zubizarreta, que condenó a muerte en juicio sumarísimo a trece confinados en Irún, por supuestos delitos contra el régimen. Fueron esos señores D. Cástor Tellechea, D. Manuel Eceizabarrena, D. Ramón Ortí, D. Jesús Ramos, D. Mariano Alfaro, D. Manuel Amantegui, D. Eugenio Ollo, D. Jesús Ayestarán, D. Eulogio Crespo, D. Felipe Quintana, D. Joaquín Solbes, D. Ricardo Bergareche, y D. Guillermo Echenique.

 

                            Los cinco últimos fueron encerrados en celdas de castigo, en los lomos del fuerte, donde durante varios días, estuvieron expuestos a ser blanco de los bombardeos. Alguno de ellos (Don Jesús Ayestarán) fue víctima de un simulacro de fusilamiento, oyendo silbar las balas a poca distancia de su cabeza, y el resto de los confinados se prepararon a bien morir, renovándose, agravadas, las escenas de a antevíspera. La Providencia sin embargo, los salvó también por esta vez, pues corrieron las horas y nada pasó; y al llegar las dos de la tarde, en lugar de llevarlos al suplicio, los llamaron para comer; sin duda, los verdugos habían cambiado de opinión, o sólo se propusieron atormentar a sus rehenes".

 

                            El "España" permanece en las aguas frente a Guadalupe, por lo que las baterías del fuerte permanecen en silencio.

 

                            El Hospital de la Cruz Roja instalado en las escuelas Viteri

 

                            "Notas locales de última hora dignas de mención. La primera, que el torpedero número 3, que desde antes de ayer está anclado en el Bidasoa, ha disparado contra un avión, sin tocarle, naturalmente, yendo a caer el proyectil en el Paseo Colón, de Irún; y la segunda, que no cesa la subida de detenidos a Guadalupe".

 

Jueves 20 de Agosto.

 

                            El confinamiento de la colonia veraniega continúa, impidiendo que salgan de sus casas mediante piquetes de milicianos. A pesar de esto, tras una serie de obligadas comprobaciones, estos se desplazan por las traseras de las casas para buscar información, sobre todo, de familiares prisioneros en Guadalupe.

 

                            El suministro de carbón es casi inexistente, así como la posibilidad de desplazarse a Irún a retirar fondos de los bancos.

 

                            "En Irún, los del Frente Popular intentan una tenaz ofensiva. Pero sus contrarios, no sólo no pierden sus posiciones, sino que siguen acercándose a su objetivo. Además, un avión, que ellos llaman "rebelde", ha arrojado diez bombas, que han producido destrozos y deprimido los ánimos.

 

                            Guadalupe guardó silencio durante todo el día, aunque no se ha visto por estas proximidades al Cervera ni al España".

 

                            "(...) según noticias, repitieron el simulacro de fusilamiento con caracteres aún más graves que la primera vez, y, si ven su causa perdida, son capaces de convertir en realidades sus macabras simulaciones".

 

Viernes 21 de Agosto.

 

                            Desde las cinco a las siete de la mañana se abre un nutrido fuego de los nacionales desde Gainchurizquieta hasta San Marcial. Incluso varias granadas caen sobre la población de Irún.

 

                            La noticia de que en San Sebastián han sido fusilados varios jefes de Carabineros, acusados de pasarse al enemigo, corre como la pólvora.

 

                            Algunos enfermos del Fuerte de Guadalupe son trasladados al Hospital por encontrarse enfermos.

 

                            "Desde hace unos días, de cuatro a seis de la tarde, evolucionan un rato por esta zona dos o tres aviones franceses en servicio de policía de frontera, y también, con el mismo objeto, se deja ver, de vez en cuando, por estos alrededores, un barco de guerra de la misma nacionalidad".

 

Sábado 22 de Agosto.

 

                            El día amanece con mucha niebla, pero esta desaparece en torno a las 11 de la mañana. El Cervera comienza a bombardear el Fuerte de Guadalupe a esa hora.

 

                            Los aeroplanos franceses han hecho hoy dos visitas, una por la mañana y otra por la tarde, y el barco de guerra no interrumpe su vigilancia.

 

                            "En Irún han colocado cañones en las avenidas que comunican con Behovia y con San Sebastián, y el enlace con la capital se sigue haciendo por la bifurcación de Lezo, aunque bajo fuego enemigo".

 

Domingo 23 de Agosto.

 

                            Amanece un día esplendido de verano.

 

                            A primera hora de la mañana los aviones nacionales bombardean varias posiciones de Irún.

 

                            Las calles están desiertas, entre otras razones por la circulación del llamado "camión fantasma", que se encarga de subir a los que se encuentra ociosos por las calles, para que trabajen en las obras de fortificación o en la retirada de muertos del frente.

 

                            La embajada de Francia, sita en la antigua villa perteneciente a Miguel Maura está efectuando una mudanza de muebles y enseres hacia la seguridad del otro lado de la frontera.

 

                            La playa y los paseos están totalmente desolados. No hay ni siquiera ninguna barca hasta el horizonte. En frente, en Hendaya si se nota cierta animación, con los toldos, los bañistas y sus sombrillas.

 

                            A la hora del almuerzo el Cervera dispara 16 granadas contra Guadalupe, y enseguida se comienza a escuchar un ligero tiroteo entre Behovia y San Marcial, pero duró poco. "A última hora pasaron con dirección al monte una docena de milicianos con armas de distintas clases y categorías; casi todos, marineros de la dotación del torpedero nº3, desarrapados y con cara de facinerosos".

 

Lunes 24 de Agosto.

 

                            "Muy de mañana, se sintió ruido de aviones que debían volar muy bajo, pues producían la sensación de tenerlos encima; casi enseguida se oyeron las campanadas de Irún tocando a rebato, y a los pocos minutos, el inconfundible estampido de las explosiones. Luego se supo que habían bombardeado los talleres y vías de la estación ferroviaria y un edificio próximo, donde había almacenadas armas y pertrechos de guerra".

 

                            Guadalupe disparó al mediodía tres andanadas contra los requetés, pero inmediatamente enmudeció ante la actuación en consecuencia del Cervera. "Hoy debía de estar más cerca que otras veces, pues se percibía muy distinto el silbido de los proyectiles, y las detonaciones hacían temblar la casa, a pesar de lo cual los niños juegan en los jardines y las mujeres no pierden la serenidad".

 

                            El Comité se enteró de que en una villa se encontraba enterrada una gran cantidad de objetos de plata, por lo que inmediatamente la expropia y manda un camión para incautarse del tesoro. Por una mala maniobra del conductor este vuelca, resultando heridos varios de sus ocupantes.

 

Martes 25 de Agosto.

 

                            Tres aviones vuelan sobre Irún y dejan caer sus bombas, cuyas explosiones han sido mucho más fuertes que las anteriores veces. La escuadrilla francesa sigue evolucionando, y actualmente ya son dos los barcos galos que evolucionan entre el cabo Higuer y San Juan de Luz.

 

                            Se comenta que en Irún ha muerto un voluntario belga experto en el uso de las ametralladoras, que había resultado herido en San Marcial. También se comenta que ha llegado desde Placencia una pieza antiaérea de doble tubo, aunque parece ser que le falta el periscopio- telémetro..

 

Miércoles 26 de Agosto.

 

                            Los requetés inician a primera hora de la mañana una ofensiva en toda línea contra Irún. Durante cerca de doce horas el estruendo de la batalla es generalizado.

 

                            "El nerviosismo  y el pánico del vecindario de Irún adquiere proporciones alarmantes. Familias enteras, con el ajuar que pueden transportar, se refugian en Francia o vienen a cobijarse en Fuenterrabía (...)".

 

                            "Al mediodía vino por este barrio un camión con milicianos, que se llevaron los bancos de madera de la playa y los palos que allí había para colocar los toldos, posiblemente para utilizarlos como combustible, pues hace días que falta el carbón".

 

                            Durante esta jornada se produjeron los primeros fusilamientos del cementerio de Blaña. Los presos D. Mariano Alfaro y D. Antonio Escales, fueron acribillados tras un simulacro de juicio en el Ayuntamiento de Irún en el que fueron condenados a muerte de por Comité de Salud Pública de manera verbal.

 

Jueves 27 de Agosto.

 

                            Nueva ofensiva de los navarros por la zona de Behovia. Todo alrededor es el tableteo de ametralladoras, fusiles, y aviones bombardeando. Estos han dejado caer algunas bombas sobre San Marcial, el Cervera y el España han seguido enviando granadas sobre Irún y Guadalupe.

 

                            Los hospitales se encuentran llenos de heridos por el combate que se desarrolló ayer.

 

Viernes 28 de Agosto.

 

                            Los aviones nacionales siguen bombardeando San Marcial, aunque la intensidad de la ofensiva ha remitido hoy, pues apenas se sienten los disparos de la fusilería.

 

                            "Un avión del Gobierno, que se distinguía muy bien por llevar insignia roja y bandera tricolor, pasó por encima de Fuenterrabía, con dirección a Irún, a eso de las 11 de la mañana. No tardó mucho en regresar, volando muy bajo y con frecuentes ratés en el motor; se dirigió a Ondarraitz, quizás con propósito de aterrizar en aquella playa; pero, sea porque estaba alta la marea, o porque logró dominar el aparato, viró en seguida y marchó a buen paso hacia San Sebastián".

 

                            "Se va agravando el conflicto de las subsistencias; ayer se publicó un bando ordenando que sólo se despache carne tres días a la semana, hay escasez de pescado, porque son muy pocas las lanchas que salen a la mar; la fruta se acabó hace ya tiempo; las tiendas de comestibles tienen casi agotadas sus existencias, sin poder renovarlas; y lo que es peor, no hay carbón ni velas para alumbrarse, teniendo que sustituirlas por cirios de iglesia de gran tamaño, partidos en pedazos".

 

Sábado 29 de Agosto.

 

                            Se suceden los asaltos a las villas que se encuentran deshabitadas, por elementos incontrolados que vienen desde Pasajes o Irún montados en automóviles pintarrajeados.

 

                            En Irún se manda desalojar el barrio de Mendelu.

 

Domingo 30 de Agosto.

 

                            Calma absoluta en un día de So sin nubes. Vienen muchas familias desde Irún, alojándose en las villas deshabitadas o en los locales vacios.

 

                            Por la tarde nuevo bombardeo sobre Jaizquibel del acorazado de turno.

 

                            Por la noche "ingresaron en el Fuerte de Guadalupe nuevos presos, traídos desde la cárcel de Ondarreta, de San Sebastián, entre ellos Honorio Maura, Beunza y otras personalidades significadas. El Conde de Llobregat vino también en la expedición, volviendo a ocupar por segunda vez el lugar de su primer confinamiento. Quien nos trajo esta noticia agregó que los prisioneros trasladados llegaron en dos autobuses y con las muñecas tan fuertemente atadas, que al cabo de muchas horas tenían todavía hinchadas y amoratadas las manos".

 

Lunes 31 de Agosto.

 

                            "La primera noticia del día es que las fuerzas sitiadoras de Irún han amenazado con bombardear la ciudad si no se rinde, fijando un plazo de horas para que la población civil evacue sus domicilios".

 

                            Tal vez como consecuencia de esa noticia, las calles de Fuenterrabía se llenan de gente con maletas y el ajuar doméstico que han podido coger. Se ven grupos de gente comiendo en las calles, haciendo corros. Camiones llenos de colchones para preparar locales donde alojar a tanto refugiado.

 

                            Por la tarde nuevos cañonazos del España, teniendo como objetivo puntos un poco más cercanos a la población que el Fuerte de Guadalupe. Seguramente se encontrase intentando destruir alguna de las piezas de artillería emplazadas en varios puntos de la carretera.

 

                            Los hospitales de Irún se están desalojando, por lo que se produce un gran trasiego de camiones, enfermeras, etc.

 

Martes 1 de Septiembre.

 

                            Los aviones bombardean continuamente Irún. Uno de ellos destruye el edificio donde se encontraba el Centro Republicano, que afortunadamente había dado tiempo a abandonar.

 

                            Casi todos los heridos lo sonde bala, y los hospitales están completos. Se habla de muchos actos de indisciplina, de abandono de puestos en el frente, y de negarse la gente a servir en primera línea.

 

                            Una comisión titulada "Asistencia Social" recorre las casas de los veraneantes buscando alojamiento para los emigrados desde Irún. Por su parte, la Comisaría de transportes se dedica a buscar para requisar los pocos automóviles que aún se han librado.

 

Miércoles 2 de Septiembre.

 

                            Los navarros avanzan sobre Irún por todos lados, y emprenden el ataque decisivo sobre San Marcial. Hay cantidad de heridos en todos los hospitales, y los servicios sanitarios son muy deficientes.

 

                            El aumento de la población en Fuenterrabía con todos los huidos de Irún, hace que la escasez se incremente gravemente. Ante el cariz que están tomando los acontecimientos. algunas familias de veraneantes han logrado por sus medios pasar la frontera ilegalmente.

 

                            A última hora de la tarde se extiende la noticia de que San Marcial ha caído.

 

                            La caída de esta posición tan importante desata nuevas ejecuciones como represalia. A las dos de la madrugada fueron sacados del fuerte los señores Carlos Abia, Joaquín Solbes, José Alexandre, Jesús Ayestarán y Manuel Blanco, muriendo todos junto a la puerta del cementerio, a excepción del último, que logró escaparse en el último momento.

 

Jueves 3 de Septiembre.

                            A las seis y media de la mañana, las nuevas baterías preparadas de manera muy improvisada por los populares abren fuego.

 

                            Curiosamente, a pesar de la situación y de los ruidos de explosiones, los refugiados iruneses, abarrotaron la playa.

 

                            Los nacionales se apoderan del puente internacional de Behovia.

 

                            A las 11 de la mañana un avión sobrevoló Fuenterrabía arrojando dos bombas. La primera sobre el lugar donde se había emplazado un cañón en la carretera de Guadalupe, y la segunda en las proximidades del grupo que estaba cargando sacos de arena cerca del Hotel Peñón. Al poco, el mismo avión envió dos proyectiles a la batería colocada en Mirandarena. Esta se encontraba muy cerca del hospital de la Cruz Roja, y uno de los proyectiles mató a un camillero e hirió a varios, casi a la misma puerta del edificio.

 

                            Por la tarde el ataque aumenta de intensidad, gracias a los aviones y a las baterías nacionales emplazadas en el alto de San Marcial. Desgraciadamente, toda la población es ahora parte del escenario de guerra, al haberse distribuido entre sus contornos varias piezas de artillería. Los principales objetivos son la batería instalada en Mirandarena y el torpedero nº 3 fondeado en el Bidasoa. Algunas granadas comienzan a caer entre la población, y ante el peligro, es abandonado el Hospital de la Cruz Roja.

 

                            "Mientras tanto, en el fuerte la situación se agrava por momentos. Dueñas nuestras tropas de Behovia y San Marcial, Irún estaba amenazado irremisiblemente; sus defensores, desmoralizados, unos huyeron y otros se dedicaron al incendio y saqueo. Arriba, en Guadalupe, también cundió la desmoralización. La guarnición, con Santillán a la cabeza, y los milicianos que allí había, pasaron a Francia, y hubo un buen rato en el que sólo quedaron en el fuerte dos guardianes y los presos; encerrados, eso sí, y sin posibilidades de salvarse por sus propios medios".

 

                            Por la noche se produce la evasión de cinco presos, por el camino que luego sería utilizado en la evasión masiva de la noche del 4 al 5 de septiembre.

 

Viernes 4 de Septiembre.

 

                            "Eran las primeras horas de la mañana del 4 de septiembre, día de luctuoso recuerdo.

 

                            Algunos de los libertados el día anterior, y también una parte de los nacionalistas del Comité, pretendieron subir al fuerte y libertar a los que allí quedaban; pero el intento fue infructuoso, pues, antes que ellos, llegaron a Guadalupe unos camiones con nuevos milicianos, de aspecto patibulario, armados de cuchillos y ametralladoras.

 

                            Como las puertas estaban cerradas, tuvieron que forzar una de ellas limando los barrotes.

 

                            Ya en las naves, el más frenético de todos, un chauffer, según cuentan, de la colonia de Fuenterrabía, con ademanes descompuestos y voz estentórea, empezó a llamar a gritos a Honorio Maura, llenándole de insultos.

 

                            Maura, que hacía pocos días había sido traído con otros detenidos, de la cárcel de Ondarreta, donde milagrosamente se salvó de ser asesinado, no tuvo esta vez la misma suerte. A la llamada contestó: "¡Aquí estoy!", y después de entregar a uno de sus compañeros algún objeto de uso personal, como recuerdo para su esposa, avanzó serenamente delante de sus verdugos; al llegar al primer patio, junto a la rampa que sube a los terraplenes, se detuvo, preguntando dónde le conducían; le contestaron que siguiese hacia una de las dependencias, que le mostraron, y antes de entrar en ella recibió dos tiros de pistola por la espalda. Su energúmeno asesino, el mismo chauffer que fue a buscarle, según referencias, era de los apodados "especialistas de la nuca", pues como todos los forajidos de su calaña, no daba jamás la cara.

 

                            Don Honorio Maura había heredado de su ilustre padre, entre otras cualidades, el empleo oportuno de frases áticas de un grafismo inimitable. De labios de alguno de sus compañeros de cautiverio he oído las siguientes: En una ocasión le obligaron a efectuar trabajos rudos de baja estofa, y al elogiar irónicamente su labor uno de los milicianos, contestó: "Esa ventaja os llevo, pues se hacer lo que vosotros y además hago comedias". Al convencerse de la proximidad de su fin, exclamó: "Soy un barco que naufraga a la vista del puerto". Y cuando le llamaron para fusilarle, cuentan que se despidió de sus compañeros con la siguiente frase, que pinta el temple de su alma: "Si mi muerte puede salvaros, muero con gusto".

 

                            Después de darle el tiro de gracia, dejaron allí su cadáver, y en seguida llamaron a Beunza. La llamada fue a gritos, como la anterior, y también dentro de las naves, sembrando la angustia entre los demás reclusos.

 

                            (...)

 

                            Contestó con entereza a la llamada, se santiguó, besó las manos de uno de los sacerdotes prisioneros, y se encaminó, con paso firma, al túnel de salida. Le hicieron pasar ante el cadáver de Honorio Maura, y le mandaron subir por la rampa curva, hacia los terraplenes. Emprendió la marcha, volviendo de cuando en cuando la cabeza, por estar convencido de que sus desalmados verdugos asesinaban por la espalda y a traición. No llegó al fin de la rampa; el horrendo tableteo de las pistolas ametralladoras le deshizo la cabeza, quedando horriblemente desfigurado.

 

                            Aún buscaban los forajidos otra víctima significada, y el nombre de Víctor Pradera resonó por aquellos ámbito. De haber estado allí, su muerte se hubiera anticipado unas horas, pues antes de los dos días fue fusilado en San Sebastián.

 

                            Poco antes del mediodía, y satisfechos de su macabra tarea, se retiraron los milicianos, sin preocuparse de la comida de los prisioneros, a quienes no se sirvió el rancho hasta las tres de la tarde; la mayorís de ellos no tuvo ánimo para probarlo.

 

                            Poco tiempo después trajeron de Irún dos nuevas víctimas. El general de la Armada D. José María Roldán y el capitán de Miqueletes Don Dionisio Ibáñez, que estaban detenidos en el Ayuntamiento.

 

                            (...) No hicieron más que llegar al fuerte y en seguida los subieron por la rampa fatídica, acribillándolos en la explanada con sus pistolas ametralladoras dos milicianos, que se apresuraron luego a despojar a los cadáveres, aún calientes, de los objetos de valor que llevaban encima, exhibiéndolos con descaro a los aterrados prisioneros.

 

                            La tragedia no había terminado: el grupo de fieras que se posesionó del fuerte, mandó formar en el patio a todos los recluidos, y, sin aguardar a nuevos alistamientos, empezaron a pedir nombres para saciar sus instintos sanguinarios. Así salieron de las filas don Leopoldo Matos, el Conde de Llobregat, el Marqués de Elósegui, el teniente coronel de Miqueletes Don Félix Churruca, el coadjutor de Fuenterrabía Don Miguel Ayestarán, el cabo de serenos de Irún Don Manuel Galarza y el Guardia Municipal Don Máximo Sáez. que ocupaban uno de los extremos de a línea. El que mandaba la horda de los cinco forajidos encargados de la ejecución, los encaminó al lugar del suplicio por la misma rampa, que ya ha adquirido la categoría de histórica, y, al llegar al terraplén superior, una ráfagas de tiros, también de ametralladora y también por la espalda, segaron la vida de estos siete mártires, que se desplomaron en fila con los cráneos deshechos y las espaldas acribilladas.

 

                            Fue una serie de descargas que duró varios minutos, sembrando el pavor entre los que aún quedaban formados en el patio, sobre cuyas cabezas caían los casquillos de los proyectiles homicidas.

 

                            Hay datos fidedignos que permiten asegurar que todos los que quedaban en Guadalupe estaban sentenciados a muerte por las hordas extremistas que se adueñaron de Irún y Fuenterrabía, cuando los Comités directivos huyeron cobardemente ante la presión de los nacionales, y sólo por una circunstancia verdaderamente providencial, como veremos luego, pudieron salvar sus vidas, pues el proyecto, exteriorizado en las francachelas de última hora por aquellos miserables, era acabar con todos y colgar sus cadáveres a lo largo de la carretera, para amargar la entrada de las tropas conquistadoras. (...).

 

                            Estas once víctimas del rencor y la barbarie fueron depositadas en tres fosas de poca profundidad, cavadas por algunos de los mismos prisioneros en los terraplenes superiores, aprovechando los hoyos abiertos por las granadas. En una de aquellas fosas se enterró a los Maura y Beunza; en otra, a general Roldán y al capitán Ibañez, y en la tercera, de mayor extensión, a los siete restantes, cuyos cadáveres estuvieron algún tiempo alineados en el suelo antes de que fueran sepultados".

 

                            "Esto toca a su fin. Las tropas nacionales están entrando en Irún. Los Comités huyeron a Francia, y todo el que quiera puede marcharse. Empieza la desbandada.         

 

                            "A pesar de la lluvia persistente, las "villas" y chalets se despueblan, y, sin terminar su desayuno, hombres, mujeres y niños, con maletas, líos de ropas, impermeables y paraguas, desfilan con paso rápido hacia el embarcadero. El espectáculo resulta interesante y un tanto aleccionador. Es un caso típico de pánico colectivo, en que las multitudes pierden la serenidad y arrollan por todo. Huido el Comité y los dirigentes, queda el pueblo a merced de las cuadrillas desmandadas de la chusma, y ante posibles actos de vandalismo, el apego a la vida aconseja poner tierra, y mejor agua, por medio, teniendo al alcance de la mano el puerto de refugio".

 

                            "El embarcadero está lleno de gente esperando turno para cruzar el Bidasoa en las barcas disponibles. Algunos milicianos rezagados acreditan una vez más su valentía pasando los primeros y obligando a que aguarden bajo la lluvia señoras y niños, "porque su vida corría menos peligro que la de ellos".

 

                            Se ve la vecina playa atestada de gente, y aquella muchedumbre va incrementándose por sucesivas remesas de emigrantes, que, al desembarcar, forman pintorescos grupos sentados o sobre la arena y rodeados de equipajes, o desfilan, por teorías interminables, en busca de alojamiento".

 

                            "La mañana, hasta el mediodía, transcurrió con relativa animación. Los intrépidos milicianos abandonaban sus armas, arrojándolas al mar o escondiéndolas entre los maizales; la servidumbre de las "villas" seguía a sus señores con atados de ropa y restos de ajuar; los chaufferes, leales colaboradores del Frente Popular utilizaban para huir los autos requisados a sus dueños, mientras estos iban a pie o quedaban muchos de ellos encerrados en el fuerte; los heridos de los hospitales, algunos graves, eran evacuados rápidamente en camiones descubiertos, sobre colchonetas y en ropas menores, bajo la lluvia persistente; hasta los pescadores marchaban en sus barcos a refugiarse en Hendaya".

 

                            "Los que quedaron aquí, comenzaron su tarea de acribillar a balazos los automóviles y de saquear las tiendas y edificios que encontraban desocupados. Junto al Hotel Peñón, que fue uno de los primeros desvalijados, había un camión abarrotado de productos de pillaje: aparatos de radio, ropas y calzado de señora y caballero, montones de comestibles, botellas de vinos y licores, cajas de tabaco... Con toda tranquilidad transbordaron la mercancía a un lanchón y se fueron (...)"

 

                            "(...) Unos pretendían proseguir aquí su labor de destrucción, comenzada en Irún, y otros, entre los que se destacaba una fornida miliciana, de garrida presencia, pero de mirada dura y ademanes patibularios, se acordaron de los presos de Guadalupe y asaltaron tumultuosamente una camioneta para "ir por ellos".

 

                            "Por la mañana, algunos hombres decididos, entre los que se encontraban varios de los libertados el día anterior, pretendieron subir al fuerte, abandonado por su guarnición, para libertar a los prisioneros que allí quedaban; pero se les adelanto la cuadrilla de forajidos, minutos antes de que pudieran cumplir su laudable intento. Fueron tiroteados por los asaltantes, y al volver extenuados, mediada la tarde, con la congoja retratada en el semblante, trajeron la noticia de que ya habían caído bajo el plomo asesino Maura y Beunza, y que se proyectaban nuevas ejecuciones".

 

                            La noche entre el 4 y 5 de septiembre se produjo la gran evasión de los prisioneros del fuerte, gracias a uno de los milicianos que desempeñaba labores de vigilancia en el fuerte, llamado Francisco Russel, fogonero de la Compañía del Norte en Irún.

 

                            "(...) después de la ejecuciones de Maura y de Beunza, no ocultó su irritación contra aquellos crímenes, afirmando entre los presos que "aquello" había que terminarlo, y que estaba dispuesto a hacer lo que fuera preciso para salvar a todos cuantos pudiera.

 

                            Los fusilamientos continuaron durante la tarde del día 4, como ya hemos visto en el anterior capítulo, y una vez consumados, los asesinos formaron a los prisioneros en el patio, hicieron una lista de todos y les notificaron que el día siguiente, a la una de la tarde, serían fusilados los treinta primeros: dieciséis de San Sebastián y catorce de Irún y Fuenterrabía.

 

                            (...)

 

                            Russel conocía a muchos de los presos de Irún que había en Guadalupe, entre ellos al agente de aduanas de Behovia Don Eugenio Ollo, de quien quiso valerse para salvar la vida de una docena de sus convecinos (...)

 

                            El Sr, Ollo me ha contado con detalle cómo ocurrió la evasión, y de su relato, análogo al publicado en el Diario Vasco de San Sebastián el 3 de octubre, se deduce lo siguiente:

 

                            Comisionado con su hijo y otros presos, en la madrugada del 5 de septiembre, para preparar la comida de Larrañaga, Ezcurra y sus sicarios, uno de los milicianos, temeroso de alguna combinación, le encerró, con su hijo y otro de los prisioneros, en el estrecho calabozo que hay en el mismo túnel, enfrente de la cocina, donde estuvo confinado por dos días el sacerdote Don. Manuel Elgorriaga al principio de la detención.

 

                            A eso de la una y media, y ya fuera de su encierro, que duró poco tiempo, Russel le entregó la llave de la puerta por donde tenían que escaparse y una lista de los doce que, con él y su hijo, habían de obtener la libertad; pero un miliciano llamado Mendoza, de la C.N.T., se negó a ello, provocando un violento incidente con Russel, que terminó con la orden de que fueran reintegrados a las naves.

 

                            Al poco rato, nueva llamada de Mendoza para que Ollo le indicara los que no debían ser fusilados. Ante la negativa del interpelado para hacer excepciones, sonó, no se sabe cómo, el nombre del "cura Elgorriaga", pidiendo a gritos el miliciano que se le fuera a buscar para fusilarle. Afortunadamente, se le pudo librar despistando al emisario.

 

                            Nueva discusión; nuevo encierro en las naves, y luego las ya descritas irrupciones de Ezcurra y Larrañaga.

 

                            El momento de la liberación se acercaba. A las dos y media, aprovechando los efectos de la verdadera orgía, en la que no faltaba ninguno de los elementos ni alicientes para entretener a aquellos verdugos, Russel envió un aviso a los presos para que se preparasen a salir en breve plazo; y al poco tiempo, otro para que se marchasen inmediatamente. Algunos se asomaron al patio para ver si había centinelas; allí estaba Russel, pero sin fusil y haciéndoles señas con la cabeza para que apresurasen la marcha. Así lo hicieron, sin tiempo para recoger paquetes y ropas y saliendo sólo con lo puesto.

 

                            Hubo un momento de ansiedad, al notar Ollo que la llave no estaba en su bolsillo; de ella dependía en aquel momento la vida de cinto cincuenta y seis personas; afortunadamente, apareció en poder de su hijo. ¡Estaban salvados!

 

                            La evasión se verificó por el extremo del patio opuesto al túnel de entrada. Hay allí, a mano izquierda, una puerta enverjada, cuya llave era la que dio Russel a Ollo. La puerta se abrió sin dificultad, y todos los prisioneros, en fila y en silencio, dirigidos por Ollo, bajaron, sorteando las cureñas que había allí almacenadas, la fuerte pendiente del túnel, que termina en un puente levadizo, que sirve de puerta cuando está levantado. Los evadidos la noche anterior le dejaron tendido sobre el foso. Salvado éste, se presentó el obstáculo de las alambradas: una intrincada maraña de dos o tres filas, que había que atravesar como se pudiera. Los que iban a la cabeza, tuvieron que desgarrarse manos y piernas; después se echaron unos tablones por encima y pasaron los demás.

 

                            Vencidas las alambradas, hubo que subir unas escalerillas de piedra que conducen al camino cubierto, y de allí al parapeto y terraplén que da salida al frente por el lado del mar.

 

                            Los centinelas que debía haber de vigilancia por aquella parte, no estaban en su puesto; sin duda, fueron llamados para tomar parte en el banquete; no cabe duda de que la evasión estaba cuidadosamente preparada.

 

                            Esta intervención de Russel puede calificarse, sin exageración, de providencial. El propio interesado no se da cuenta exacta de cómo ocurrieron las cosas, y reconoce que había algo extraordinario que guió sus intenciones y sus pasos. Pensó librar a poco más de una docena de conocidos, y salvó la vida de cinto cincuenta y seis personas, con una oportunidad tan alambicada, que, de haberse retrasado nada más que minutos, no hubiera podido evitarse una espantosa catástrofe.

                            Russel tuvo que defenderse, pistola en mano, de sus camaradas, que le amenazaban de muerte. Huyó a Francia, de donde volvió al poco tiempo, por haberlo solicitado así de la Comandancia Militar de Irún una comisión de los que contribuyó a libertar. A los dos meses de la liberación, el 5 de noviembre, se le regaló por suscripción entre los mismos un cronómetro de oro con la inscripción "Fuerte de Guadalupe 5 septiembre 1936 `¡Viva España!", que le fue entregado en un banquete en su honor, al que asistieron más de un centenar de ex prisioneros del fuerte, presididos por el comandante militar y las autoridades locales.

 

                            (...)

 

                            (...) apenas habían atravesado uno de los pinares contiguos al fuerte, sintieron que empezaban a dispararles desde los parapetos. Los milicianos que allí quedaron, cuando se dieron cuenta de la fuga, abrieron un nutrido fuego contra los fugitivos, con el propósito de cazarles como conejos. El tiroteo fue tan intenso y nutrido, que los que, desde abajo, oíamos las detonaciones nos figuramos que eran nuestras fuerzas, que estaban atacando Guadalupe.

                            Ante el peligro, los prisioneros se dividen en grupos, desperdigándose por donde les fue posible.

 

                            Alguno se agazapó debajo de unas matas, por encima de las cuales saltaron sus perseguidores. Otros se dirigieron hacia la costa, pasando la noche en una cueva junto al mar, donde estuvieron ocultos oyendo silbar las balas sobre su cabeza, hasta que fue tomado Guadalupe, donde se presentaron cuando ya estaba en poder de nuestras tropas. Otro, sin fuerzas y casi extenuado, cayó en un hoyo, donde resistió catorce días, alimentándose de hierbas y bebiendo agua de lluvia, hasta que fue encontrado, después de minuciosas pesquisas, en un estado de debilidad y abatimiento verdaderamente lamentable, creyendo, en su delirio, que aún estaba en poder de los rojos. Y hubo también quien, extenuado por la carrera, decidió rendirse, alzando los brazos ante la presencia de una camioneta roja, cuyos ocupantes, que bajaban del fuerte, se preocuparon más de facilitar la huída propia que estorbar la ajena.

 

Sábado 5 de Septiembre.

 

                            Este día se produce una nueva evasión de presos.

 

                            "(...)Y el mismo día 5 salieron también otros tantos (seis o siete), por la puerta principal, por inadvertencia o complicidad de algunos milicianos.

 

                            Pero en el fuerte quedaron media docena de reclusos, cuya odisea merece anotarse, por ofrecer detalles interesantes de lo ocurrido en Guadalupe en los últimos momentos del dominio rojo.

 

                            El mismo día cinco de septiembre, y poco antes de la evasión que acaba de describirse, fueron llamados para ejecutar un trabajo con la máquina de escribir en las oficinas del fuerte el Sr. Ocerín, inspector jefe de Movimiento de la Compañía del Norte, el médico odontólogo señor Sáenz de Ripaón y otros dos compañeros. Se trataba de levantar acta justificativa del abandono de aquella posición, redactada por el comandante de la Guardia Civil Sr. Ezcurra y los que estaban con él, mareados aún por los vapores del champagne, con e que también obsequiaron a los improvisados mecanógrafos. En aquél documento se hacía constar que las autoridades del fuerte se veían obligadas a abandonarlo, porque contaban con poca fuerza para defenderlo ante el ataque que consideraban inminente del enemigo, y porque no habían recibido los refuerzos que les habían prometido enviar en un barco desde San Sebastián, significando además Ezcurra y compañeros, entre juramentos y blasfemias, "que no habían fusilado a ningún prisionero", cuando a pocos metros de sus cabezas yacían los restos de los que fueron sacrificados el día anterior. En seguida se marcharon del fuerte con dirección a Francia, sin duda para exhibir allí, ante quien correspondiera, la debida justificación de su gallardía.

 

                            Al quedarse solos los mecanógrafos, se dieron cuenta de que los demás presos habían huido, y trataron también de escapar, lo que consiguieron al fin, siguiendo el mismo camino que sus compañeros, no sin sustos y zozobras, teniendo que ocultarse y esquivar la presencia de algunos milicianos que aún quedaban en el fuerte.

 

                            Otros dos reclusos sufrieron también análoga aventura, con caracteres de mayor interés aún que la anterior.

 

                            Los señores don Ángel y don José Camporredondo, maestro de taller, el primero, de la Compañía del Norte, y actual maquinista, el segundo, de la misma empresa, después de haber estado pelando pollos y gallinas, con otros compañeros, para el banquete que tuvieron los milicianos el día 5, fueron llevados a la armería del fuerte, como obreros especializados, para arreglar medio centenar de fusiles inservibles.

 

                            Allí estuvieron hasta las doce, hora en que les dieron de comer, entre otras cosas, jamón en dulce del que había preparado para el banquete, y en seguida volvieron a su tarea.

 

                            A eso de las cuatro y media de la tarde, notando un silencio desacostumbrado, sospecharon que los demás presos se habían evadido, lo que fue confirmado por una mujer que vieron entrar acompañada de dos milicianos, y que protestaba a grandes voces de la fuga.

 

                            Estaba con ellos otro preso llamado Núñez, y cuando los tres oyeron el ruido del automóvil que se llevaba a la miliciana y sus dos compañeros, trataron de salir, y lo consiguieron sin incidentes.

 

                            Se refugiaron aquella noche en un caserío próximo llamado Archaco".

 

Domingo 6 de Septiembre.

 

                            "En la madrugada siguiente, del domingo 6 de septiembre, observaron desde el caserío, que en los parapetos del fuerte había grupos de milicianos, y trataron de huir antes de que aquéllos se dieran cuenta de su presencia. salieron, acompañados del casero, con unas guadañas y unos sábanos, para disfrazar su huída, pero no les valió la treta. Desde el fuerte los habían divisado, y salió un destacamento para perseguirlos. El Núñez consiguió escapar; pero los dos Camporredondo fueron apresados nuevamente, a pesar de haberse ocultado en unos maizales.

 

                            Volvieron escoltados hasta las habitaciones del comandante, de donde les llevaron otra vez a la armería, después de un severo y detenido interrogatorio. de allí les llevaron a la explanada contigua  a la ermita, para arreglar un cañón al que había quitado un bulón el señor Ocerín cuando estuvo trabajando allí la antevíspera con el Sr. Laborda y otros prisioneros.

 

                            Mientras lo arreglaban, hubo una discusión entre D. Ángel y el miliciano o artillero, que quería utilizar la pieza para disparar contra la torre de la iglesia de Fuenterrabía con intento de destruirla. No se sabe si desistió de su proyecto o no supo graduar el tiro; lo cierto fue, que, al disparar el cañón, a eso de las ocho y media de la mañana, la torre quedó incólume y el proyectil cayó en Irún.

 

                            Después una nueva reclusión en la armería, y al poco tiempo, otra llamada para poner en marcha un automóvil, en cuya operación les sorprendió la explosión de una granada enviada desde San Marcial por nuestras tropas, y que afortunadamente no les mató, a pesar de haber caído cerca de ellos.

 

                            A la una y media, los dos centenares de milicianos que había entonces en el fuerte, se reunieron a comer en el túnel de entrada a las naves, en una larga mesa, obligando a sentarse con ellos a los dos Camporredondo. Antes de terminar la comida, llegó un aviso de que subían los legionarios y los requetés, y entonces fue la desbandada general, quedando sólo cinco milicianos con malestar real o fingido. El resto de los valientes que podían haber resistido con éxito dentro de la posición, casi inexpugnable ante un ataque por tierra, salieron, al parecer, para oponerse al asedio desde fuera, aunque lo más verosímil era que para esquivar un encuentro con los que iban "por ellos".

 

                            Los dos presos se refugiaron en una de las naves y, después de oír un intenso tiroteo, vieron entrar por el patio a un oficial, pistola en mano, seguido de varios legionarios, con paso cauteloso y examinando detalladamente puertas y ventanas. Los dos prisioneros salieron al patio agitando una toalla a guisa de bandera blanca, y dando vivas a España. En aquél momento corrieron serio peligro, pero la ecuanimidad del oficial y el sincero relato de sus vicisitudes les salvó, obteniendo la promesa de que serían puestos en libertad.

 

                            Presenciaron la entrada del coronel Beorlegui, apoyado en un bastón, a causa de la herida recibida en Behovia, que le costó la vida poco tiempo después. Vieron también como capturaban a los cinco rojos rezagados, y oyeron al poco rato los disparos del pelotón que los fusiló.

 

                            Cerrada ya la noche, abandonaron Guadalupe, esta vez ya sin sustos ni zozobras".

 

                            La situación en el pueblo es desoladora.

 

                            "La soledad por este barrio es imponente: no se reparte pan ni leche, ni se recoge la basura, ni se ve alma viviente; en vista de lo cual, abandonamos nuestro encierro."

 

                            La fogata de Irún es aterradora; todo el Paseo de Colón es pasto de las llamas y sobre el perímetro se acumulan densas nubes de humo, que arrastra el viento. Se oye, sin embargo, nutrido fuego de fusilería hacia la Avenida de Francia, y las baterías de San Marcial no interrumpen sus disparos".

 

                            "La mayoría de ellos huyen es la desbandada hacia Francia, perseguidos por las fuerzas de Beorlegui, pero otros vienen en esta dirección, después de cortar la carretera por el puente de Amute, para guarecerse, principalmente, en Guadalupe, donde se dice que fusilaron ayer más prisioneros y se teme hoy por la vida de los que quedan".

 

                            "Hacia las tres y media, suena por Guadalupe un intenso tiroteo, y poco después empezó el desfile de aquella guarnición; primero fue un grupo de tres soldados, con gorro de cuartel, corriendo por el monte en dirección al pueblo, y al poco rato, otro grupo más numeroso, como de diez a doce hombres armados y con el casco en la mano, (...)".

 

                            "Esto nos hizo suponer que los tiros eran debidos a un ataque al fuerte por los requetés, pero pronto salimos de dudas. Los presos que allí quedaban habían podido evadirse sobre las tres de la tarde, en número de unos 150, y en su huida fueron tiroteados por los milicianos, a quienes consiguieron burlar, logrando además esquivar la persecución y refugiarse en varios caseríos. Entre los que lo hicieron por estas proximidades, había algunos de San Sebastián.(...)".

 

                            "Con todas estas señales y  la salida del torpedero, que aprovechó la pleamar para levar anclas, podía calcularse que Fuenterrabía estaba abandonada y que no se haría esperar mucho la entrada de las fuerzas libertadoras, ya dueñas de Irún desde media tarde".

 

                            En el pueblo:

                            "(...) los rojos habían huido durante la noche y grupos de prisioneros de Guadalupe recorrían el pueblo buscando un sacerdote para que les dijera una misa en acción de gracias".

 

                            "En seguida nos lanzamos a la calle, ya sin sustos ni zozobras, después de 23 días de encierro. En el Peñón, una pila enorme de sacos de arena, de aquellos que cuidadosamente había preparado la felizmente extinguida Comisaría de Guerra. En seguida, un auto con las aletas abolladas, de los pocos que se libraron de la catástrofe, tripulado por un grupo de jóvenes ex prisioneros veraneantes, que iban a reunirse con los refugiados en las Colonias navarras. Abrazos, efusiones y un estentóreo ¡Viva España!".

                            "Seguimos adelante. Muchas casas y la casi totalidad de las tiendas, con las pertas forzadas, dejando entrever en su interior señales evidentes de saqueo. Ni un alma en las calles. En el Malecón, en la Marina, y sobre todo en el muelle de pescadores, más indicios de la vesania roja de última hora; coches y camiones incendiados, volcados y muchos de ellos arrojados al mar después de haberlos acribillado a balazos. (...)".

 

             "(...) iban llegando al centro del pueblo, en autos de la Cruz Roja, desvencijados y renqueantes, nuevos grupos de prisioneros, todos con barbas de quince días y muestras palpables, en sus rostros y en su atuendo, de los sufrimientos y privaciones a que habían estado sometidos. Por ellos supimos, con el espanto y dolor consiguientes, que docena y media de sus compañeros habían sido vilmente asesinados, figurando entre las últimas víctimas sacrificadas anteayer, después de Maura y Beunza, el ex ministro Matos, el Conde de Llobregat, el Marqués de Elósegui, don Félix Churruca, el sacerdote don Miguel Ayestarán y otras personas significadas de Irún. También contaron, a grandes rasgos, las circunstancias providenciales de su evasión, que les libró de seguir la misma suerte (...)".

 

                            " (...) Se hablaba de organizar, entre los presos y los pocos que aquí habíamos quedado disponibles, un plan de defensa mientras llegaban las fuerzas que habían entrado en Irún el día anterior, pues algunos grupos de rojos andaban por el monte, bien armados, sin contar con el par de centenares que aún quedaban dueños en Guadalupe. Después supimos que, por un verdadero milagro, nos libramos de un disgusto. Treinta o cuarenta de aquellos desalmados bajaban del fuerte aquella mañana, capitaneados por un chauffer, dispuestos a asesinar a todos los que encontraran por delante. La Providencia, en la persona de un casero, les salió al paso. El buen hombre, que subía del pueblo y sabía la indefensión en que se hallaba, les dijo que ya estaba tomado por los requetés, y como prueba convincente les mostró la bandera bicolor que poco antes habían izado sobre la terraza del castillo de Carlos V un grupo de decididos madrugadores. No necesitaron más aquellos valientes para volver sobre sus pasos y refugiarse nuevamente en su guarida".

 

                            "Se improvisaron unas milicias al mando de un sargento de la Guardia Civil, y como no se disponía más que de una pistola ametralladora y un reducido número de escopetas, la guardia montada con tan escasos elementos no era para asustar a nadie. Por eso urgía la llegada de los refuerzos de Irún, y allá fueron, en una camioneta, un lote de voluntarios, consiguiendo franquear el puente de Amute, habilitado ya mediante una reparación de fortuna comenzada  a las cinco de la mañana. Otros se dedicaron a intentar poner en marcha los automóviles que no estaban totalmente destrozados y a buscar en ellos infructuosamente, algún arma que hubiera quedado extraviada".

 

                            "A mí me tocó ir a Mirentxu, donde estuvo instalada la Comisaría de Guerra, para requisar lo que se encontrase utilizable. No había armas; solamente tres cajas de municiones de mauser; algunos cartuchos de caza, un machete y un bidón de 20 litros de gasolina, que inmediatamente fueron a incrementar el reducido arsenal de defensa. Había también en la habitación dedicada a oficina, documentos oficiales, libretas de la Caja de Ahorros, talonarios y abonarés de Bancos y otros papeles de mayor o menor importancia, que en un paquete se enviaron al Ayuntamiento; dos cajas metálicas, donde se guardaba el dinero, estaban abiertas y con el precinto roto. En el salón habilitado para comedor, había un completo desorden que patentizaba el apresuramiento de una fuga precipitada; gran cantidad de botellas vacías de cerveza, vino, champagne y licores; latas de conservas abiertas y a medio consumir; trozos de pan, platos y cubiertos sucios, restos elocuentes de un banquete de despedida, interrumpido a última hora sin acabar de despecharlo. E las demás dependencias, los aparatos eléctricos desconectados y deshechos a machetazos, las  puertas fuera de su quicio, las sillas rotas y el suelo lleno de colillas y de papeles despedazados. Y en lo que fue parque de automóviles, así como en las calles que rodean el edificio, más coches y camiones agujereados por las balas y desprovistos de sus piezas esenciales para que no pudieran prestar servicio. Todo acusaba un ensañamiento bestial, muy propio de cobardes que no saben dar la cara ante el peligro y que antes de huir atemorizados, matan a indefensos prisioneros, se apoderan de lo ajeno y destruyen todo lo que encuentran a su alcance".

 

                            (...)

 

                            "(...) Pero a punto de sentarnos en la mesa, un rumos de voces en la carretera requirió nuestra atención; a través del ramaje del jardín, se vislumbraban cascos, boinas rojas y gorras cuarteleras, y de pronto, inopinadamente, apareció por encima de la verja algo inaudito: la bandera roja y gualda (...)".

 

                            "Lentamente desfilan carros blindados, camiones, soldados, requetés y falangistas, que corresponden a nuestros vítores y aclamaciones con sonoros vivas. (...)".

 

                            (...)

 

                            "Mientras esto sucedía en la ciudad, los legionarios y requetés ocupaban el fuerte de Guadalupe, después de una eficaz preparación artillera de las baterías de San Marcial. Lo mismo que ocurrió en esta disputada posición, el asalto fue a pecho descubierto y monte arriba, resultando inútil el desesperado conato de resistencia que intentaron oponer aquellos centenares de milicianos antes de huir cobardemente por los castillos de Jaizquibel. La operación fue rápida y con pocas bajas".

 

                            "Quedaba sólo el fuerte de Guadalupe, y éste fue tomado aquella misma tarde sin gran esfuerzo, en poco tiempo y con pocas, aunque muy sensibles, bajas: media docena de heridos no graves y dos muertos".

 

                            "En Guadalupe quedaron sólo cinco milicianos cuando tomaron el fuerte los legionarios y requetés. No se explica por qué no huyeron con los demás, pues tampoco hicieron grandes esfuerzos por salvar el fuerte. Ante la proximidad de los asaltantes, se refugiaron en lo que les servía de comedor, fingiendo estar enfermos o extenuados. No les valió el ardid. Se les sentenció a muerte y se les ofreció la asistencia de un capellán, para los que quisieran confesarse. Dos de ellos, sindicalistas furibundos, con pañuelos rojos y negros anudados al cuello, se negaron a ello, y los cinco fueron inmediatamente fusilados y sepultados en los terraplenes superiores, donde aún yacían los restos de las cinco víctimas sacrificadas en días anteriores.

 

Lunes 7 de Septiembre.

 

                            En el libro que sirve de columna vertebral para este trabajo, se menciona un artículo del "Correo de Andalucía", firmado por Joaquín Arrarás, en el que se describe la labor de exhumación de los cuerpos que se efectuó este día.

 

                            "Una tarde lluviosa, cenicienta, como la de un día de Difuntos. Viene la borrasca del mar, cubierto de nieblas. Al otro lado, Irún, todavía con las columnas de humo de un incendio que perdura. Estamos en los yerbines que crecen sobre los lomos del fuerte. Cerca, los cañones, exhibiendo su ya inútil poderío contra un enemigo invisible.

 

                            Unos requetés, media docena de hombres en traje civil, los miembros de la Junta Central Carlista. Unos trozos de tierra recientemente removidos. Allí están enterrados los prisioneros. Los soldados suben a hombros unos ataúdes.

 

                            Un prisionero del fuerte, al que le obligaron a cavar la fosa, y un requeté, empuñan las palas y comienzan con cariñoso cuidado a quitar la tierra. poco hace falta. Pronto aparece un zapato. Unas paletadas más, y surgen unas ropas... Continúan la labor con las manos. El requeté, un muchacho colorado y hercúleo, se detiene cuando ha descubierto una cabeza ensangrentada: "¡Que hayan podido hacer esto!"...

 

                                            Le sigue la emoción acongojada de todos. Hay algo del corazón de cada uno bajo aquella tierra que remueven unas manos amorosas. La borrasca arrecia, pero nadie se mueve. Ahora se ha descubierto una camisa rosa pálido y unos calcetines blancos, y una camisa blanca y unos calcetines verdes, porque los cadáveres de los señores Beunza y Maura están cruzados.

 

                            Dos minutos más, y los dos cuerpos estarán fuera. eran las seis en punto de la tarde del día 7 de septiembre.

 

                            Sobre la cima del Fuerte de Guadalupe, en presencia de aquellos mártires, cerca de los otros a quienes se les iba a conceder, por derecho de guerra y por fuero de justicia, los honores que por su heroísmo merecían, la voz de la piedad y del cariño pronunció una plegaria...".

DONDE ESTUVIERON LOS PRESOS

                            "Se entra en el fuerte por un túnel abovedado, en pendiente pronunciada, a cuyo extremo se abre un patio irregular, del que parte una rampa en curva que sube hasta los terraplenes superiores. Allí está el pabellón con las habitaciones del comandante, y, frente a él, otro túnel que parte del mismo patio y que está cerrado por un fuerte rastrillo de gruesos barrotes. A partir de ese rastrillo, comienza el departamento que se destinó a los prisioneros.

 

                            A la izquierda de la entrada, un reducido espacio, de poco más de un metro en cuadro, que se utilizó como celda de castigo. En una de las crónicas que dedicó la prensa francesa a los episodios de Guadalupe, se dice que en ese espacio, que le llama "casamata" y que no es otra cosa que un hueco o paso entre el túnel y las habitaciones del segundo comandante del fuerte, estuvo encerrado un "misterioso personaje". Nuestros informes nos han aclarado el misterio: quien pasó dos días y medio en aquél minúsculo recinto, donde sólo podía mantenerse de pie, fue el sacerdote don Manuel Elgorriaga, coadjutor de Fuenterrabía, en cuanto llegó al fuerte, por el horrendo delito de haberle encontrado un extracto de alguna conferencia radiada desde Burgos por Radio Castilla.

Plano publicado en el nº 18 de Bertan, de Juan Antonio Sáez.

                            El segundo túnel, de planta curva y rasante horizontal, desemboca en el patio, estrecho y alargado, contiguo a los locales donde estuvieron encerrados los presos.

 

                            Estos locales, destinados en tiempo ordinario a cuartel de las fuerzas de infantería del fuerte, con siete naves o galerías abovedadas en medio punto, de unos cinco metros de anchura por doce de longitud y cuatro de altura hasta la clave de la bóveda. Están en dirección normal al patio y comunican todas por un pasillo en la parte posterior.

 

                            No tienen más luz ni ventilación que las puertas de entrada por el patio. Son lóbregas y oscuras, y en las épocas en las ocuparon los presos, rezumaban humedad por las paredes, techo y pavimento.

 

                            Los colchones donde descansaban los reclusos se alineaban en dos filas al lado de los muros, dejando en el centro un estrecho pasadizo. Algunos se colocaron sobre cajas de municiones o sobre gruesas vigas destinadas al montaje de los cañones; otros yacían sobre el santo suelo, pues hubo día en que no había más que 46 colchones para más de 200 prisioneros; bien es verdad, que, a pesar de haber sido proporcionados por las familias respectivas, se sacaron una noche 125, tal vez para proveer al contingente de nuevos reclusos, o quizás para el más cómodo descanso de guardianes y milicianos. "Lo cierto es, que un hijo mío, que tuvo el honor de formar parte de aquella colonia penitenciaria, me escribía el 30 de agosto: "acabo de hacer mi cama, compuesta de tres almohadas y la manta...", y hubo muchos casos de tener que compartir un colchón entre dos y tres personas.

                            Al patio, de poco más de tres metros de anchura, les permitían salir a tomar el aire cuando no había bombardeos, pero también les limitaba su excursión; una línea pintada en negro sobre el pavimento acotaba la extensión de los paseos. En esa tira, verdadero foso, tenían que revolverse más de doscientos hombres: allí los formaban y pasaban lista,  y allí sufrieron las amenazas de fusilamiento, y el tormento de oír las detonaciones y ver caer a su alrededor los casquillos de los proyectiles que mataron a varios de sus compañeros.

 

                            En el muro frontero a las naves, se abren las puertas de los lavabos, pilas de mármol artificial con una ducha de regadera en el centro del departamento; los retretes, de cuya limpieza tuvieron que encargarse hasta que encontraron quien les reemplazó en tan delicado menester, mediante la correspondiente retribución, y otras dependencias destinadas a diversos usos.

Por la puerta del fondo se produjo la evasión de los presos.

                            Al otro extremo del patio, fue condenada la salida con vigas amontonadas de la misma clase y procedencia que las que se utilizaron en los camastros. Por allí se verificó la evasión de los 156 prisioneros la tarde del 5 de septiembre y de los que les habían precedido la noche anterior.

 

                            Por último, rodeando el foso por su parte superior, hay unos estrechos paseos con barandillas, por donde vigilan los guardianes y centinelas".

 

ABIA AZPURZ,  Carlos.

Empleo:          Jefe del negociado de Correos de la Administración de Irún.

                       Servicio militar en el Reg. de Ferrocarriles, era Alférez de Complemento.

Edad:              42 años (14 de Octubre de 1893).

Estado Civil:   Casado con Leonor Abad Romero, y padre de cinco hijos.

Detención:      Irún.

Muerte:           Fusilado el 2 de Septiembre de 1936.

Lugar:             Cementerio de Irún (de Blaya), a las 3 horas de la madrugada.

Nota:               Fue detenido por las acusaciones del Sindicato Marxista de Correos.

                       Sacado del Fuerte de madrugada  junto a otros 4 iruneses para ser fusilados.

                 Hombre de profundas convicciones religiosas, por lo que el Tribunal Popular que lo había condenado, le permitió recibir los últimos sacramentos en la misma puerta del cementerio.

ACOSTA MONTERO, Juan.

Empleo:            Recaudador del Puente Internacional.

Detención:        Detenido en Irún.

AGUILAR, Manuel.

Empleo:            Estudiante.

Detención:        Detenido en Fuenterrabía.

AIZPURÚA, Eugenio.

Detención:        Detenido en San Sebastián.

ALARCIA, .

Empleo:             Sargento de Infantería. Retirado

Detención:         Detenido en San Sebastián.

ALBO, Pedro.

Detención:         Detenido en Irún.

ALEXANDRE BALENCHANA, José.

Empleo:             Cajero de la Aduana de Irún.

Natural de:

Edad:                 47 años.

Estado Civil:       Casado con Concepción Ibagüen, hija del antiguo Magistrado del Trib. Supr.

                           Cinco hijos.

Detención:          Durante los últimos días de Julio en Irún.

Muerte:               Fusilado el 2 de Septiembre de 1936.

Lugar:                Cementerio de Irún (de Blaya), a las 3 horas de la madrugada.

Nota:                  Sacado del Fuerte de madrugada  junto a otros 4 para ser fusilados.

                          Hombre de profundas convicciones religiosas, por lo que se le permitió recibir los últimos sacramentos en la misma puerta del cementerio.

ALEMÁN, Francisco.

Empleo:              Comandante de Artillería.

 Detención:         Detenido en Fuenterrabía.

ALFARO, Juan.

Empleo:               Oficial de Carabineros.

Detención:           Detenido en Irún.

ALFARO ITURRIAGA, Mariano.

Empleo:                Secretario de la Cámara de la Propiedad.

                             Presidente de la J.A.P. de Irún.

Natural de:            Santander.

Edad:                    30 años.

Detención:            Junto a su padre en Irún.

Muerte:                 Fusilado el 26 de Agosto de 1936.

Lugar:                   Cementerio de Irún (de Blaya), a la 1 horas de la madrugada.

Nota:                   Sacado del Fuerte de Guadalupe el 25 de Agosto de 1936, junto a D. Antonio Escales, para ser fusilados los dos esa misma noche a la 1 de la madrugada.

                           Tras ser sacado del fuerte, se le trasladó al Ayuntamiento, donde se decretó su muerte sin ninguna clase de formalidad procesal. El Comité de Salud Pública de Irún fue el que dictó la pena de muerte verbalmente. (B0)

                               Es el más joven de los muertos del Fuerte de Guadalupe.

                               El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

ALLENDE, Javier.

Empleo:                Estudiante.

Detención:            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                     Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

ALMANDOZ, José María.

Detención:             Detenido en Irún.

ALVAREZ, .

Detención:              Detenido en Irún.

ALVES ALVAREZ, Antonio.

Natural de:               De nacionalidad Portuguesa.

Detención:               Detenido en Irún.

ALZAGA, Manuel.

Empleo:                    Labrador.

Detención:                Detenido en Irún.

ALZUGARAY, Guillermo.

Empleo:                     Contratista.

Detención:                 Detenido en Irún.

AMANTEGUI, Miguel.

Detención:                  Detenido en Irún.

Nota:                           El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

AMUNARRIZ, Senén.

Empleo:                       Contratista de obras.

Detención:                   Detenido en Fuenterrabía.

ANTÍN, Julián.

Empleo:                        Miliciano de la C.N.T.

Natural de:                    Zumaya.

Muerte:                         Fusilado el por los requetés.

Nota:                             Tras el abandono del Fuerte de Guadalupe y su ocupación por las tropas nacionales, fueron capturados cinco milicianos pertenecientes a la C.N.T., que fueron pasados por las armas en la explanada del fuerte sin juicio previo, al haber sido capturados con las armas en la mano.

                                      Se les ofreció confesión antes de la ejecución, negándose tres de ellos (B0).

                                       Algunas fuentes indican que fueron empleados antes de la ejecución en las labores de desenterrar los cadáveres de los ejecutados horas antes por sus compañeros, y que ocuparon el hueco dejado por estos. Actualmente aún sus restos no han sido recuperados, existiendo varios proyectos para su exhumación.

ARAMBURU, Agustín.

Empleo:                          Agente de Aduanas.

Detención:                      Detenido en Irún.

ARAMBURU, Diego.

Detención:                     Detenido en Irún.

ARAMBURU, Epifanio.

Detención:                      Detenido en Irún.

ARAMBURU, Idelfonso.

Detención:                      Detenido en Irún.

ARAMBURU, José Javier.

Detención:                      Detenido en Irún.

ARAMBURU, Tiburcio.

Empleo:                          Cartero.

Detención:                      Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                               Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

ARANA, Teodoro.

Detención:                      Detenido en Irún.

ARELLANO, Francisco Javier.

Detención:                      Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                               Fusilado en Bilbao el 4 de Enero de 1937.

ARELLANO, Luis.

Natural de:                      De Rentería.

Detención:                      Detenido en San Sebastián.

ARREGUI, Antonio.

Empleo:                           Comerciante.

Detención:                       Detenido en Irún.

ARREGUI, Cornelio.

Empleo:                            Empleado de la "Electra".

Detención:                        Detenido en Irún.

ARRIETA, Santiago.

Detención:                        Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                 Fue detenido por orden del Comité por el cenetísta Jesús Mangado Torrubia, acompañado este de un miquelete. Según consta en el acta del proceso de guerra que condenó a muerte a este "chauffer" de la C.N.T. "al cual cuando subía al auto, dándole un golpe en la espalda con la pistola que llevaba, le dijo: éntrate ahi, tío cabrón, que en tu puta vida no habrás entrado en un coche de estos". (C11)

ARRUABARRENA, Ignacio.

Empleo:                            Labrador.

Detención:                        Detenido en Irún.

ASEGUINOLAZA, Ángel.

Empleo:                            Industrial.

Detención:                        Detenido en Fuenterrabía.

AUSÍN, Luis.

Detención:                        Detenido en Irún.

AUZMENDI, Antonio.

Empleo:                             Agente de Aduanas.

Detención:                         Detenido en Irún.

 

AYESTARÁN CASTUARIENSE, Jesús.

Empleo:                            Oficina de cambio de la Estación del Norte.

Natural de:                        Alegría (Guipúzcoa).

Edad:                                49 años.

Estado Civil:

Detención:                         Irún.

Muerte:                              Fusilado el 2 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                Cementerio de Irún (de Blaya), a las 3 horas de la madrugada.

Nota:                                  Fue uno de los primeros recluidos en el Fuerte de Guadalupe.

                                          Tradicionalista convencido, sufrió durante su encierro un trato muy riguroso, siendo encerrado varios días en una celda de castigo.

                                           Se simuló su fusilamiento, y se dispararon varios tiros junto a su cabeza.

                                            Fue sacado y fusilado junto a otros tres compañeros.

                                            El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

AYESTARÁN Y URANGA, Miguel María.

Empleo:                               Sacerdote, Coadjutor de la Parroquia de Fuenterrabía.

Natural de:                           Irún.

Edad:                                   Nacido el 29 de Septiembre de 1886 (50 años).

Estado Civil:                        Soltero.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía la noche del 13 al 14 de agosto (B0), junto al párroco D. Segundo Garayalde y los sacerdotes de la misma parroquia D. Manuel Elgorriaga y D. Elías Zapiain.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                  Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                    Murió en la tercera de las ejecuciones de ese 4 de Septiembre.

AZALBIDE, Santiago.

Alias:                                    Alias "Caballista".

Detención:                           Detenido en Irún.

AZCÁRATE, Andrés.

Detención:                            Detenido en Irún.

AZQUETA, M.

Natural de:                            De Zarauz.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

BAIGORRI, José María.

Empleo:                                Coronel de Estado Mayor.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

BAILÓN, Julio.

Detención:                            Detenido en Irún.

BALLESTERO Y TEJADA, Luis.

Empleo:                                Abogado.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

BALLESTERO Y LASTRA, Juan.

Empleo:                                Abogado.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                     Fue el depositario de los objetos personales de D. Honorio Maura, entregados en mano, cuando le llamaron para   matarlo.

BALMASEDA, José María.

Detención:                           Detenido al comienzo de la insurrección en San Sebastián.

Nota:                                    Ingresado en la cárcel de Ondarreta, será trasladado junto a otros presos al Fuerte de Guadalupe, del que podrá evadirse el 5 de septiembre de 1936.

                                             Era hermano de César, miembro del Consejo de Unión Regionalista de Guipúzcoa, íntimamente ligado a Renovación Española. Este, fue llamado a Pamplona el 18 de Julio para organizar el levantamiento de San Sebastián, pero fracasó entre otras razones, al no ser recibido por el Coronel Carrasco. Tuvo que huir a Francia.

                                              Una vez en libertad, lo primero que hizo junto a otros presos evadidos, fue izar una bandera de España en lo alto del castillo de Carlos V, actual Parador Nacional. (B12)

BARANDIARÁN, José.

Empleo:                                 Agente de Aduanas de Behovia.

Detenido en Irún.

BARCÁIZTEGUI Y UHAGÓN, Iñigo.

(Hijo del siguiente en el listado)

Empleo:                                Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                     Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras varios días detenido en el Ayuntamiento.

BARCÁIZTEGUI Y MANSO, José Javier.

Empleo:                                Comandante de Caballería, retirado al llegar la República.

                                             Conde de Llobregat y Caballero de la Orden Militar de Calatrava.

Natural de:                           Madrid.

Edad:                                   55 años.

Estado Civil:                        Casado con Doña María de Uhagón, hija del Presidente de la Academia de la Historia, el Marqués de Laurencín, pasaba grandes temporadas en su torre de Zuloaga, próxima a Fuenterrabía.

Detención:                           Fuenterrabía.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                  Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                    Le acompañaron en su cautiverio su hijo Íñigo y su yerno Francisco Silvela.

                                            Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

BÁRCENA, Mateo.

Empleo:                                Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

BAZÁN, Antonio.

Detención:                            Detenido en Irún.

BEITIA, Ramón.

Empleo:                                Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

BELOGUI, Antonio.

Empleo:                                Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

BELLIDO, José Julián.

Detención:                            Detenido en Irún.

BENGOECHEA, Manuel.

Detención:                            Detenido en Irún.

BERGARECHE, Ricardo.

Empleo:                                Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                     El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                             Fue encerrado en celdas de castigo junto a otros cuatro presos, situadas en los lomos del fuerte, permaneciendo en esa posición expuesta a los bombardeos durante varios días. (B0)

BERGARECHE, Pedro.

Empleo:                                Agente de Aduanas.

Detención:                           Detenido en Irún.

BERMEJO, Andrés.

Natural de:                           De Behovia.

Detención:                           Detenido en Irún.

BERMÚDEZ, Santiago.

Empleo:                                Jornalero.

Detención:                            Detenido en Irún.

BERMÚDEZ DE LA PUENTE, José.

Empleo:                                Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

BERMÚDEZ DE LA PUENTE, Francisco.

Empleo:                                Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

BEUNZA Y REDÍN, Joaquín.

Empleo:                        Ex Diputado a Cortes por Navarra en 1931, por la coalición Católico- Fuerista, y Abogado, carrera que terminó en la Universidad de Salamanca, gracias a las becas por sus brillantes notas. Procedía de una humilde familia del campo.

Natural de:                    Pamplona.

Edad:                           64 años.

Estado Civil:

Detención:                     La sublevación le sorprendió veraneando en el Balneario de Cestona, y al no ser advertido a tiempo por sus compañeros carlistas, fue detenido el 23 de Julio y enviado a la cárcel de Ondarreta de San Sebastián (B1).

Muerte:                          Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                            Fuerte de Guadalupe, de 23 horas a 1 horas de la madrugada.

Nota:                             Primeramente fue recluido en la cárcel donostiarra de Ondarreta, desde donde fue trasladado junto a otros 19 presos al Fuerte de Guadalupe durante la noche del 30 de Agosto.

                                     Su amigo D. Manuel de Irujo, logró en repetidas ocasiones que los incontrolados lo mataran, hasta ese día de septiembre.

                                     Tras la muerte de D. Honorio Maura, fue el segundo en caer muerto ese 4 de Septiembre.

                                     Fue muerto por el "chauffer" del Frente Popular Jesús Mangado Torrubia. En el acta del consejo de guerra celebrado en San Sebastián en 1942 contra este, se puede leer: "acto seguido el procesado volvió a la nave de los detenidos y sacó a D. Joaquín Beunza el cual transcurridos unos instantes desde su desaparición con el procesado de la vista de los detenidos fue asesinado".                (B6)

                                     "(...); algún tiempo después los cadáveres de D. Honorio y D. Joaquín fueron inhumados por unos detenidos derechistas por haberlo así dispuesto un miliciano a quien repugnó el crimen". (B6)

                                     Su cadáver fue trasladado cuatro días después a Pamplona, donde recibió sepultura.

BURGUERA, Julio.

Empleo:                         Cabo de serenos.

Detención:                      Detenido en Fuenterrabía.

BERROA, Emilio.

Detención:                       Detenido en Irún.

BERROA, Francisco.

Detención:                       Detenido en Irún.

BERROSPE, Ambrosio.

Empleo:                           Miliciano de la C.N.T.

Muerte:                            Fusilado el     por los requetés.

Nota:                               Tras el abandono del Fuerte de Guadalupe y su ocupación por las tropas nacionales, fueron capturados cinco milicianos pertenecientes a la C.N.T., que fueron pasados por las armas en la explanada del fuerte sin juicio previo, al haber sido capturados con las armas en la mano.

                                        Se les ofreció confesión antes de la ejecución, negándose tres de ellos (B0).

                                        Algunas fuentes indican que fueron empleados antes de la ejecución en las labores de desenterrar los cadáveres de los ejecutados horas antes por sus compañeros, y que ocuparon el hueco dejado por estos. Actualmente aún sus restos no han sido recuperados, existiendo varios proyectos para su exhumación.

BLANCO, Manuel.

Empleo:                            Maquinista del Norte y sargento del Cuerpo de Ingenieros.

Detención:                         Detenido en Irún.

Nota:                                 Fue trasladado junto a otros presos al Cementerio de Blaya junto a Carlos Abia, Joaquín Solbes, José Alexandre y Jesús Ayestarán, para ser fusilado, "pudo librarse de sus verdugos en la misma puerta del cementerio, saltando sobre breñas y maizales hasta el Bidasoa, que atravesó a nado, entre un diluvio de balas que le enviaron sus frustrados perseguidores". (B0)

                                         En otro párrafo del mismo libro dice  " (...) logró escapar en la misma puerta del cementerio, esgrimiendo una navaja con la que hirió a uno de sus perseguidores; pero los otros cuatro, no pudieron librarse del furor de los sicarios y junto a la puerta cayeron acribillados a balazos".

BOMBÍN, Julio.

Empleo:                             Mozo del tren del Norte.

Detención:                         Detenido en Irún.

BORREDÁ, Enrique.

Empleo:                              Jefe de la Agencia Internacional del Norte.

Detención:                           Detenido en Irún.

BRUNET, Ramón.

Detención:                           Detenido en San Sebastián.

BUSTINDUI GUTIERREZ-SOLANA, Eduardo.

Empleo:                              Jefe del Requeté de San Sebastián desde 1933.

Natural de:                          San Sebastián.

Edad:                                 23 años (15/10/1912).

Detención:                          Detenido en San Sebastián el 15 de Agosto, por la C.N.T.

Nota:                                 Tras intentar sublevarse junto al Buen Pastor de San Sebastián, se refugió en distintas casas hasta su detención. Fue trasladado a distintas checas, como la existente en el teatro Bellas Artes, hasta acabar primero en la cárcel de Ondarreta, y finalmente ser trasladado al Fuerte de Guadalupe.

                                         Fue uno de los evadidos del fuerte el 5 de septiembre. El relato de su fuga, contado a su nieto por él mismo es el que sigue (B3):

 

"Al día siguiente, 5 de septiembre de 1936, todos los prisioneros se encontraban rezando el rosario como de costumbre, cuando empieza a correr el rumor, en la celda, de que un rojo se iba a cambiar de bando y los iba a liberar. Dicho y hecho, un socialista les abre la puerta y les dice: ¡váyanse!, ¡váyanse!, ¡Por el Foso!, ¡Por el foso!. Bustindui, desconfiado, pensando que los iban a ametrallar, se queda en la celda junto con otro prisionero que estaba tirado en el piso con un ataque de histeria. El Capitán le dice que se levante que se están yendo todos, pero aquel infeliz no se podía mover, por fin se quedan solos y Bustindui le dice: - bueno te quedas porque yo me voy -, y en cuanto oyó esto el histérico, se levantó ipso facto y se echó a correr.  Se meten por un túnel que desembocaba a un foso.

 

Cuando sale del túnel mi abuelo, dice que fue la primera vez que vio el terror de la gente, estaban todos los demás prisioneros amontonados tratando de brincar la alambrada del foso, desgarrándose la ropa y la piel. Mi abuelo espera a todos los demás a pasar la alambrada y pasa tranquilamente sin desgarrarse la ropa. Salen de la alambrada y los rojos se percatan del escape, así que voltean las ametralladoras y les empiezan a disparar, aunque ya estaban a larga distancia, pero el Capitán corre en zig-zag para no ser alcanzado por las balas.  Al parecer los rojos los esperaban por la parte de adelante para ametrallarlos pero gracias al rojo que se apiadó de los prisioneros, éstos se fueron por detrás salvándose, otra vez, de la muerte.

 

Mi abuelo se separa del grupo con otros tres para no caer en la línea de los rojos que se estaban retirando. Se van a un castillo que era una casa que tenían los Gaskue, a quienes conocía bien el Capitán. En la casa de los Gaskue, los caseros les dan quesos y comida y siguen su camino. En el camino encuentran a 4 caseros, les dicen su historia y estos, no dudando de la veracidad de su relato,  puesto que estaban todos rapados, les dan unos estrobos. Se bajan al mar donde había un bote que no tenía remos. Recuerda el abuelo que esa parte ha cambiado pues en ese entonces donde tomaron la lancha, ahora es playa, pero en ese tiempo llegaba el mar hasta ahí. Una mujer los ve y les da los remos. Ese día de septiembre, en Fuenterrabía, el mar estaba muy picado y con unas olas enormes. Colocan los estrobos y empiezan a remar rumbo a Hendaya, Francia. En plena mar ven unos barcos de vapor de los rojos, Bustindui le dice a uno de sus compañeros que se quitara la chaqueta para que le vieran la camisa roja que traía debajo y pensaran que eran rojos. Gracias a Dios no los ven y siguen remando. Uno de sus compañeros, Vidaur, no sabía nadar. En eso una de las olas enormes voltea el bote. Cuando sale a la superficie el Capitán ve el bote volteado y arriba Vidaur, el que no sabía nadar. Le dicen a mi abuelo:

“Oye Bustindui tu eres el que más nadas vete a la orilla a pedir ayuda”. El Capitán se quita la ropa, se queda en calzoncillos y en camiseta, enreda su rosario en la mano y se echa a nadar rumbo a la orilla francesa, varios kilómetros puesto que se habían adentrado en el mar para no ser visto por los barcos enemigos. Durante el trayecto sintió 3 veces hundirse, el heroico Capitán sentía quedarse sin fuerzas, sólo el recordar que tenía que salvar a sus compañeros le da fuerzas para seguir adelante, pues si en ese momento flaqueaba no sólo él moría, sino también sus compañeros. La tercera vez que siente ahogarse, las olas ya reventándole encima, se empieza a hundir y, como obra del espíritu santo, toca la arena en el fondo. Así que Bustindui, envalentonado empieza a tomar champas, como buen surfista donostiarra, para ayudarse de las olas y así llega hasta la playa.

En la playa, la gente de derechas, sabedores de que había una lancha en el mar que se aproximaba,  habían volteado los carros hacia el mar con las luces encendidas, pues empezaba a oscurecer. Ven al Capitán saliendo exhausto en calzoncillos y en camiseta como un atleta olímpico. Y al primero que ve Bustindui es a un amigo de sus hermanos, Galdoz, quien se acerca a él y apenas lo reconoce por lo rapado de la cabeza. Lo tapan con una manta y lo llevan a una casa donde, recuerda cómicamente el abuelo, le ponen un camisón de señora. El cuarto se llena de gente, y empiezan a preguntar por personas, de repente se oían gritos de lamento de señoras a lo lejos cuando les informaba que habían fusilado por quien preguntaban. Recibe noticias, de que los otros muchos prisioneros que habían escapado se habían metido en una iglesia y habían visto pasar a los rojos, y cuando salieron se encontraron ya con la tropa y con los requetés. Para entonces empiezan a pasar los comunicados de cierre de la frontera. A los dos días sale el Capitán, con un traje prestado, para Pamplona donde se incorpora en la junta Carlista. Le dan el grado de Sargento de Montejurra, con 260 requetés nuevos que no sabían siquiera cómo cargar un fusil,  y los dirige hacia Oyarzun. Al llegar a Oyarzun estaban bombardeando desde el Fuerte de San Marcos. Llega Bustindui se presenta con los Oficiales y presenta a la gente. Se rompe el frente y llegan a San Sebastián, donde a las 24 horas se incorpora como Capitán de su compañía.

 

                                      Herido en La Muela durante la batalle de Teruel, su carnet de capitán del Tercio muestra el agujero de la bala que le atravesó.

CABALLERO, José María.

Empleo:                             Capitán de Fragata.

Detención:                          Detenido en San Sebastián.

CAMPORREDONDO, Ángel.

Empleo:                             Maquinista del Norte.

Detención:                          Detenido en Irún.

Nota:                                 "Los señores don Ángel y don José Camporredondo, maestro de taller, el primero, de la Compañía del Norte, y actual maquinista, el segundo, de la misma empresa, después de haber estado pelando pollos y gallinas, con otros compañeros, para el banquete que tuvieron los milicianos el día 5, fueron llevados a la armería del fuerte, como obreros especializados, para arreglar medio centenar de fusiles inservibles.

                                         Allí estuvieron hasta las doce, hora en que les dieron de comer, entre otras cosas, jamón en dulce del que había preparado para el banquete, y en seguida volvieron a su tarea.

                                         A eso de las cuatro y media de la tarde, notando un silencio desacostumbrado, sospecharon que los demás presos se habían evadido, lo que fue confirmado por una mujer que vieron entrar acompañada de dos milicianos, y que protestaba a grandes voces de la fuga.

                                        Estaba con ellos otro preso llamado Núñez, y cuando los tres oyeron el ruido del automóvil que se llevaba a la miliciana y sus dos compañeros, trataron de salir, y lo consiguieron sin incidentes.

                                        Se refugiaron aquella noche en un caserío próximo llamado Archaco".

                                       "En la madrugada siguiente, del domingo 6 de septiembre, observaron desde el caserío, que en los parapetos del fuerte había grupos de milicianos, y trataron de huir antes de que aquéllos se dieran cuenta de su presencia. Salieron, acompañados del casero, con unas guadañas y unos sábanos, para disfrazar su huída, pero no les valió la treta. Desde el fuerte los habían divisado, y salió un destacamento para perseguirlos. El Núñez consiguió escapar; pero los dos Camporredondo fueron apresados nuevamente, a pesar de haberse ocultado en unos maizales.

                                        Volvieron escoltados hasta las habitaciones del comandante, de donde les llevaron otra vez a la armería, después de un severo y detenido interrogatorio. de allí les llevaron a la explanada contigua  a la ermita, para arreglar un cañón al que había quitado un bulón el señor Ocerín cuando estuvo trabajando allí la antevíspera con el Sr. Laborda y otros prisioneros.

                                        Mientras lo arreglaban, hubo una discusión entre D. Ángel y el miliciano o artillero, que quería utilizar la pieza para disparar contra la torre de la iglesia de Fuenterrabía con intento de destruirla. No se sabe si desistió de su proyecto o no supo graduar el tiro; lo cierto fue, que, al disparar el cañón, a eso de las ocho y media de la mañana, la torre quedó incólume y el proyectil cayó en Irún.

                                        Después una nueva reclusión en la armería, y al poco tiempo, otra llamada para poner en marcha un automóvil, en cuya operación les sorprendió la explosión de una granada enviada desde San Marcial por nuestras tropas, y que afortunadamente no les mató, a pesar de haber caído cerca de ellos.

                                        A la una y media, los dos centenares de milicianos que había entonces en el fuerte, se reunieron a comer en el túnel de entrada a las naves, en una larga mesa, obligando a sentarse con ellos a los dos Camporredondo. Antes de terminar la comida, llegó un aviso de que subían los legionarios y los requetés, y entonces fue la desbandada general, quedando sólo cinco milicianos con malestar real o fingido. El resto de los valientes que podían haber resistido con éxito dentro de la posición, casi inexpugnable ante un ataque por tierra, salieron, al parecer, para oponerse al asedio desde fuera, aunque lo más verosímil era que para esquivar un encuentro con los que iban "por ellos".

                                        Los dos presos se refugiaron en una de las naves y, después de oír un intenso tiroteo, vieron entrar por el patio a un oficial, pistola en mano, seguido de varios legionarios, con paso cauteloso y examinando detalladamente puertas y ventanas. Los dos prisioneros salieron al patio agitando una toalla a guisa de bandera blanca, y dando vivas a España. En aquél momento corrieron serio peligro, pero la ecuanimidad del oficial y el sincero relato de sus vicisitudes les salvó, obteniendo la promesa de que serían puestos en libertad.

                                        Presenciaron la entrada del coronel Beorlegui, apoyado en un bastón, a causa de la herida recibida en Behovia, que le costó la vida poco tiempo después. Vieron también como capturaban a los cinco rojos rezagados, y oyeron al poco rato los disparos del pelotón que los fusiló.

                                        Cerrada ya la noche, abandonaron Guadalupe, esta vez ya sin sustos ni zozobras".

CAMPORREDONDO, José.

Empleo:                             Maestro de taller del Norte.

Detención:                          Detenido en Irún.

Nota:                                  Pasó las mismas vicisitudes de Ángel Camporredondo

                                          (ver su Nota:)

CANO, José.

Detención:                          Detenido en Irún.

CARRASCAL,  .

Alias:                                 Alias "Unamuno".

Detención:                          Detenido en Irún.

CARREDANO, Luis.

Empleo:                              Agente de Aduanas.

 Detención:                          Detenido en Irún.

CASADEVANTE, Jacinto F. de.

Empleo:                               Farmacéutico.

Edad:                                   54 años. (1882 - 1955)

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

CASADEVANTE Y RAGUAN, José Ramón.

Empleo:                                Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

CASTILLO, Isidoro.

Empleo:                                Obrero.

Detención:                             Detenido en Irún.

CASTRO, Jesús.

Detención:                             Detenido en Irún.

CHURRUCA Y DOTRES, Félix.

Empleo:                                Con el grado de Teniente Coronel de Miqueletes, era el jefe de este cuerpo en la provincia de Guipúzcoa desde 1924, hasta que fue jubilado por el gobierno presidido por Azaña.

                                            Había estudiado la carrera militar en la Academia de Toledo. Estuvo destinado en varias guarniciones, y tomó parte como voluntario en las guerras de Cuba y de Marruecos.

                                            Poseía numerosas condecoraciones por méritos de guerra, y era Caballero de la Orden Militar de Santiago y Gentilhombre de Cámara de Su Majestad.

Natural de:                           Burgos.

Edad:                                   Nacido el 10 de Septiembre de 1875 (61 años).

Estado Civil:                         Casado con María de la Concep. Asuero Sáenz de Cenzano.

                                           Padre de 5 hijos.

Detención:                           San Sebastián.

Muerte:                                 Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                   Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                    Primeramente fue recluido en la cárcel donostiarra de Ondarreta, desde donde fue trasladado junto a otros 19 presos al Fuerte de Guadalupe durante la noche del 30 de Agosto.

COGHEM, Fernando.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

COLINO, Ángel.

Empleo:                                Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

CRESPO, Eulogio.

Detención:                           Detenido en Irún.

Nota:                                   El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                           Fue encerrado en celdas de castigo junto a otros cuatro presos, situadas en los lomos del fuerte, permaneciendo en esa posición expuesta a los bombardeos durante varios días. (B0)

CUCULLO, Nicasio.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía.

DA ROSA,  Faustino.

Empleo:                               Industrial.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                   Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

DÍAZ TORRES, José.

Detención:                           Detenido en San Sebastián.

Nota:                                   De la C.N.T.

                                           Seguramente se trate de alguno de los detenidos por la delegación del Frente Popular de San Sebastián, que tuvo que presentarse en la población, tras los incidentes del 6 de agosto en la prisión instalada en el Ayuntamiento de Fuenterrabía (B0).

DIEGO, Cristino.

Empleo:                              Oficial retirado.

Detención:                           Detenido en Irún.

DIEGO, Eleuterio.

Empleo:                              Agente de Aduanas.

Detención:                           Detenido en Irún.

DORAO, Pedro.

Detención:                           Detenido en Irún.

ECHENIQUE, Guillermo.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Detención:                           Detenido en Irún.

Nota:                                   El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                           Fue encerrado en celdas de castigo junto a otros cuatro presos, situadas en los lomos del fuerte, permaneciendo en esa posición expuesta a los bombardeos durante varios días. (B0)

ECHEPARE, Federico.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

ECHEVERRÍA, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

ECHEVERRÚA, Melchor.

Empleo:                                Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

ECHAUZ, Macario.

Empleo:                               Lampista del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

ECEIZABARRENA, Manuel.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Natural de:                           Irún.

Detención:                           Detenido en Irún.

Nota:                                   Según algunas fuentes, salvó la vida gracias a la intervención en su favor de Nicolás Guerendiain, también natural de Irún. Este último, a pesar de esta acción, fue condenado a muerte y fusilado acusado de haber cometido la masacre del fusilamiento de los presos. Incluso algún texto afirma el mismísimo Manuel Eceizabarrena presenció el fusilamiento de su salvador.  (B13)

                                           El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

EGUILEOR, Pedro.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                           Detenido en Irún.

ELEJALDE, Regino.

Empleo:                               Maestro nacional.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

ELGORRIAGA, Manuel.

Empleo:                               Sacerdote, Coadjutor de la Parroquia.

Detención:                           Fuenterrabía.

Nota:                                   Detenido la noche del 13 al 14 de agosto (B0),  junto al Coadjutor de la parroquia de Fuenterrabía D. Miguel María Ayestarán y Uranga (Fusilado), el Párroco de la misma D. Segundo Garayalde, y el sacerdote de esa parroquia D. Elías Zapiain.

                                           "En una de las crónicas que dedicó la prensa francesa a los episodios de Guadalupe, se dice que en ese espacio, que le llama "casamata" y que no es otra cosa que un hueco o paso entre el túnel y las habitaciones del segundo comandante del fuerte, estuvo encerrado un "misterioso personaje". Nuestros informes nos han aclarado el misterio: quien pasó dos días y medio en aquél minúsculo recinto, donde sólo podía mantenerse de pie, fue el sacerdote don Manuel Elgorriaga, coadjutor de Fuenterrabía, en cuanto llegó al fuerte, por el horrendo delito de haberle encontrado un extracto de alguna conferencia radiada desde Burgos por Radio Castilla". (B0)

                                            Se refiere a la celda de castigo que existía justo en la entrada al túnel por el que se accedía a las estancias de los presos, de tan sólo 1 metro cuadrado.

ELIZASO, José.

Empleo:                                Labrador.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

ELIZASU, Francisco.

Empleo:                                Miliciano de la C.N.T.

Muerte:                                 Fusilado el por los requetés.

Nota:                                    Tras el abandono del Fuerte de Guadalupe y su ocupación por las tropas nacionales, fueron capturados cinco milicianos pertenecientes a la C.N.T., que fueron pasados por las armas en la explanada del fuerte sin juicio previo, al haber sido capturados con las armas en la mano.

                                            Se les ofreció confesión antes de la ejecución, negándose tres de ellos (B0).

                                            Algunas fuentes indican que fueron empleados antes de la ejecución en las labores de desenterrar los cadáveres de los ejecutados horas antes por sus compañeros, y que ocuparon el hueco dejado por estos. Actualmente aún sus restos no han sido recuperados, existiendo varios proyectos para su exhumación.

ELÓSEGUI Y LARRAÑAGA, Antonio.

Empleo:                                Industrial de la Fábrica de Boinas Elósegui de Tolosa, que regentaba junto a sus hermanos,  fundada por su abuelo D. Antonio.

                                            Marqués de Elósegui, título otorgado por la Santa Sede en  recompensa a sus creencias cristianas y acciones caritativas.

                                            Presidente de la Juventud Tradicionalista de Tolosa.

Natural de:                            Tolosa (Guipúzcoa).

Edad:                                   43 años (26 de Agosto de 1893).

Estado Civil:                         Casado con María Picavea.

Detención:                            Detenido en San Sebastián el 9 de Agosto de 1936.

Muerte:                                 Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                   Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                    Primeramente fue recluido en la cárcel donostiarra de Ondarreta, desde donde fue trasladado junto a otros 19 presos al Fuerte de Guadalupe durante la noche del 30 de Agosto.

                                            Fue el último de los ejecutados ese 4 de Septiembre de 1936.

ERRANDONEA, Gabriel.

Detención:                            Detenido en Irún.

ESCALES LEGÁRRAGA, Antonio.

Empleo:                               Industrial.

                                           Anteriormente había vivido en Sudamérica, hasta que se                                                                                      estableció en Irún.

Natural de:                           Ceuta.

Edad:                                  47 años.

Estado Civil:                        Casado y con 7 hijos.

Detención:                           En su domicilio de Irún, el 5 de Agosto de 1936.

                                           Primeramente fue conducido al Ayuntamiento y después al Fuerte de Guadalupe.

Muerte:                                Fusilado el 26 de Agosto de 1936.

Lugar:                                  Cementerio de Irún (de Blaya), a la 1 horas de la madrugada.

Nota:                                   Estaba afiliado a la CEDA.

                                           Sufrió un simulacro de fusilamiento por parte de sus captores el 17 de Agosto, en el que les gritó "Si es para salvar España, matadme canallas", lo que hace suponer que fue uno de los motivos por el que fue muerto nueve días después.

                                            Fue sacado de la prisión del Fuerte de Guadalupe el 25 de Agosto de 1936, junto a D.Mariano Alfaro Iturriaga, para ser fusilados esa misma noche a la 1 de la madrugada.

                                            Tras ser sacado del fuerte, se le trasladó al Ayuntamiento, donde se decretó su muerte sin ninguna clase de formalidad procesal. El Comité de Salud Pública de Irún fue el que dictó la pena de muerte verbalmente. (B0)

                                             Su muerte fue ocultada, no pudiendo comprobarse hasta el 10 de Septiembre de 1936.

ESTEBAN, Teodomiro.

Empleo:                               Capataz del depósito del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

ESTOMBA, Antonio.

Detención:                            Detenido en Irún.

ESTOMBA, Fernando.

Detención:                            Detenido en Irún.

ESTOMBA, Tomás.

Detención:                            Detenido en Irún.

ESTOMBA, Valentín.

Detención:                            Detenido en Irún.

FERNANDEZ, Luis.

Detención:                            Detenido en Irún.

FERNANDEZ, José.

Empleo:                               Cartero.

Detención:                            Detenido en Irún.

FERNANDEZ, Justo.

Detención:                            Detenido en Irún.

FUENTES, Patricio.

Empleo:                               Oficial de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

GALARZA Y MARCO, Manuel.

Empleo:                               Cabo de serenos del de Irún hasta su detención.

Natural de:                           Irún.

Edad:                                  38 años.

Estado Civil:                        Casado y padre de 4 hijos.

Detención:                          Detenido en Irún el 22 de Julio de 1936, y trasladado al Ayuntamiento, donde permaneció cinco días hasta su traslado al Fuerte de Guadalupe.

Muerte:                               Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                 Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                 Tuvo la mala suerte de ser fusilado pocas horas antes de la fuga de sus compañeros de prisión.

GAMARRA, Santiago.

Empleo:                                Empleado del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

GAMÍNDEZ, Luis.

Empleo:                               Estudiante y Soldado de Artillería.

Natural de:                           De Vera.

Detención:                           Detenido en San Sebastián.

GARAYALDE, Segundo.

Empleo:                              Párroco de Fuenterrabía.

Detención:                           Fuenterrabía.

Nota:                                   Detenido la noche del 13 al 14 de agosto (B0), junto al Coadjutor de la parroquia de Fuenterrabía D. Miguel María Ayestarán y Uranga (Fusilado), y los sacerdotes de esa parroquia D. Manuel Elgorriaga y D. Elías Zapiain.

                                           Durante uno de los momentos de angustia por encontrarse bajo uno de los bombardeos navales, ofició una misa entre los presos.

GARCÍA ESTEBAN, José.

Empleo:                               Jefe de la Estación del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

GOICOECHEA, Romualdo.

Empleo:                                Labrador.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

GÓMEZ, Guillermo.

Empleo:                               Empleado del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

GÓMEZ ACEBO, Jaime.

Empleo:                               Marqués de la Deleitosa.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

GÓMEZ RODULFO, Juan.

Empleo:                               Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

GOYA ASTRAIN, Francisco. (B10)

Natural de:                           Pueyo (Navarra)

Empleo:                               Requeté.

Muerto:                                12 de Agosto de 1936.

GRACENEA, .

Empleo:                               Lechero.

Detención:                            Detenido en Irún.

GRAJERA MANÍN, Juan.

Empleo:                               Capitán de Infantería y Comandante del Fuerte de Guadalupe desde Junio de 1935.

Natural de:                          Conil (Cádiz).

Edad:                                  50 años.

Estado Civil:                        Casado con Aurelia Luna Cabeza, y con 5 hijos.

Detención:                           Fuenterrabía, por el Frente Popular de la localidad el 23 de Julio de 1936.

Muerte:                                Muerto el 11 de Agosto de 1936, en la escalinata del Hospital de Irún. Su cadáver permaneció tirado en el lugar hasta casi el amanecer, poco tiempo antes de que llegara su mujer, como cada día, para traerle la comida.

Lugar:                                  En el Hospital de Irún, a las 21'30 horas.

Nota:                                   Fue la primera víctima del Fuerte de Guadalupe, aunque realmente no estuvo detenido entre sus muros, aunque si asediado, y murió en Irún.

                                           Cuando empezó el alzamiento fue requerido por el Frente Popular, varias veces por teléfono e incluso en la puerta de la fortificación, para que entregara el fuerte, a lo que se negó, mientras no recibiera la orden de sus superiores.

                                           Intentó contactar de manera infructuosa con el coronel Carrasco.

                                           El Frente Popular trató de hacerse con el fuerte por medio de engaños. El primero fue el ofrecimiento de milicianos para protegerlo, a lo que se negó. Por segunda vez se intentó pidiendo agua en un cántaro que no entraba por el rastrillo, pero la señora del comandante hizo que les pasaran a gua en una botella para no abrirlo. En ese momento se dio la voz de alarma y se efectuaron algunos disparos de los centinelas.

                                            El 23 de Julio, al pasar lista, se notó la falta de un cabo, y al saber que estaba en la cantina, el sargento Blanco se ofreció para ir a buscarle, regresando al cabo de poco tiempo con muchos paisanos. Otro grupo, por medio de escaleras atravesó el foso, y cuando Grajera se estaba enfrentando al primero, el segundo le atacó por la retaguardia.

                                            Primero fue encerrado en el Ayuntamiento de Fuenterrabía durante unas horas, para luego ser trasladado al Hotel Mouriscot, donde permaneció dos días. De allí al Hospital de Irún, que también estaba habilitado como prisión.

                                            Su familia, que mientras era comandante del fuerte vivía con él entre los muros, logró regresar a Cádiz tres  meses después. Los primeros días permanecieron en su residencia del Fuerte de Guadalupe, atendidos por la cantina militar, pero huyeron cuando empezaron los bombardeos del Cervera.

GRILLI, Renato.

Detención:                          Detenido en Irún.

Nota:                                 Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

HAZEN, Miguel

Detención:                           Detenido en Irún.

HERNÁNDEZ, Antonio.

Empleo:                              Obrero.

Detención:                           Detenido en Irún.

HERNÁNDEZ, Justo.

Empleo:                              Frutero.

Detención:                          Detenido en Irún.

HIDALGO, José.

Empleo:                              Obrero.

Detención:                           Detenido en Irún.

IBÁÑEZ de OPACUA ALBERDI, Dionisio.

Empleo:                               Capitán de Miqueletes.

                                           Hizo sus estudios militares en la Academia de Infantería de Toledo, y en 1919, próximo su ascenso a Comandante, se retiró e incorporó al Cuerpo de Miqueletes. Estuvo destinado en Villafranca, Vergara, y finalmente en Irún.

Natural de:                           San Sebastián.

Edad:                                  60 años. Nacido el 9 de Octubre de 1875.

Estado Civil:                        Casado con Doña Juliana Larzábal Michelena.

Detención:                           Detenido en el Ayuntamiento de Irún, del que pudo haber escapado y no lo hizo por creer que su vida sería respetada.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                  Fuerte de Guadalupe, a las 17 horas.

Nota:                                   Fue fusilado junto al Contraalmirante Roldán.

                                           Dos de sus hijos, militares también, desenterraron su cadáver de los terraplenes del fuerte el 7 de Septiembre, para enterrarlo en el Cementerio de Irún.

                                           En el juicio que tras la finalización de la guerra se llevó a cabo contra Jesus Larrañaga, Miguel de Ibáñez de Opacua, Comandante de Infantería, declaró en su contra, acusándole directamente de la muerte de su padre. Fue condenado a muerte y ejecutado. (B9)

IGLESIAS, Eloy.

Empleo:                                Abogado.

Detención:                            Detenido en Irún.

IRAIZOZ, Ignacio.

Empleo:                               Estudiante y Soldado de Artillería.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

IREGUI, Florentino.

Natural de:                           De Bilbao.

Empleo:                               Estudiante.

Detención:                           Detenido en Irún.

IRIARTE, Esteban.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                           Detenido en Irún.

ITURRALDE, José.

Natural de:                          De Mendelu.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía.

ITURRALDE, Juan.

Empleo:                               Jardinero.

Detención:                            Detenido en Irún.

ITURRIOZ, José.

Empleo:                                Sereno.

Detención:                            Detenido en Irún.

JACARAVILLE, Gerardo.

Empleo:                               Chauffeur.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

Nota:                                    De la C.N.T.

                                            Seguramente se trate de alguno de los detenidos por la delegación del Frente Popular de San Sebastián, que tuvo que presentarse en la población, tras los incidentes del 6 de agosto en la prisión instalada en el Ayuntamiento de Fuenterrabía.

LABORDA, Félix.

Empleo:                               Propietario.

Detención:                            Detenido en Irún.

LACABE, Melchor.

Natural de:                           De Pamplona.

Detención:                           Detenido en San Sebastián.

LAITA, Mariano.

Natural de:                           De Bilbao.

Detención:                           Detenido en Irún.

LARRACHO, José.

Empleo:                               Farmacéutico.

Detención:                            Detenido en Irún.

LARREA, Hilario.

Empleo:                               Capataz de Vía y Obras del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

LECANDA, Martín.

Detención:                            Detenido en Irún.

LECUONA, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

LEGORBURU,  .

Detención:                            Detenido en Irún.

LEGORREBLE, Santiago.

Empleo:                               Miliciano de la C.N.T.

Natural de:                           Oviedo.

Muerte:                                Fusilado el por los requetés.

Nota:                                  Tras el abandono del Fuerte de Guadalupe y su ocupación por las tropas nacionales, fueron capturados cinco milicianos pertenecientes a la C.N.T., que fueron pasados por las armas en la explanada del fuerte sin juicio previo, al haber sido capturados con las armas en la mano.

                                          Se les ofreció confesión antes de la ejecución, negándose tres de ellos (B0).

                                           Algunas fuentes indican que fueron empleados antes de la ejecución en las labores de desenterrar los cadáveres de los ejecutados horas antes por sus compañeros, y que ocuparon el hueco dejado por estos. Actualmente aún sus restos no han sido recuperados, existiendo varios proyectos para su exhumación.

LIZARRITURRI, Román.

Empleo:                               Conde de Vastameroli.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

LÓPEZ, Fernando.

Detención:                            Detenido en Irún.

LUCAS, Jesús de.

Empleo:                                Maestro nacional.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MALLEA, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

MANTEROLA, José Ramón.

Natural de:                            De Ventas.

Detención:                            Detenido en Irún.

MANTEROLA, Manuel.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

MANZANAS GONZÁLEZ, Melitón.

Empleo:                               Perito Mercantil.

Natural de:                           San Sebastián

Edad:                                   27 años. (1909 - 1968)

Detención:                            Detenido en el mes de Agosto en Irún.

Nota:                                    Tras ser liberado de la prisión, organizará la juventud de Acción Popular, e ingresa en el regimiento de artillería nº 3 de la capital Guipuzcoana. Luchara en las filas del bando nacional, en el que milita hasta el final de la guerra.

                                            Tras ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía, desempeñara el cargo de inspector en Irún. Posteriormente fue el jefe de la Brigada de Investigación Social de San Sebastián, lo que le granjeó muchos enemigos.

                                            El 2 de Agosto de 1968 fue asesinado por la espalda y acompañado de su hija, en las escaleras de su casa de Irún, por la organización terrorista E.T.A.

MARTIARENA, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

MARTÍN, Eduardo.

Empleo:                               Empleado de tranvía.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MARTÍN, José.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                   Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

MARTÍN, Lino.

Detención:                            Detenido en Irún.

MARTÍNEZ, José.

Empleo:                               Empleado del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

MATEO ARENZANA, Manuel.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MATOS Y MASSIEU, Leopoldo.

Empleo:                                Abogado y Ex Ministro, formó parte del último gabinete de la monarquía, presidido por el General Aznar.

Natural de:                           Las Palmas de Gran Canaria.

Edad:                                  58 años.

Estado Civil:

Detención:                           San Sebastián.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                  Fuerte de Guadalupe, a las 19 horas.

Nota:                                   Primeramente fue recluido en la cárcel donostiarra de Ondarreta, desde donde fue trasladado junto a otros 19 presos al Fuerte de Guadalupe durante la noche del 30 de Agosto.

MAURA Y GAMAZO, Honorio.

Empleo:                               Diputado a Cortes, Abogado, Escritor y Comediógrafo.

Natural de:                           Madrid.

Edad:                                  51 años.

Detención:                           San Sebastián.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                  Fuerte de Guadalupe, de 23 horas a 1 horas de la madrugada.

Nota:                                   Era el tercer hijo varón del conocido político D. Antonio Maura.

                                           Fue el primero en caer muerto ese 4 de Septiembre.

                                           Fue muerto por el "chauffer" del Frente Popular Jesús Mangado Torrubia. En el acta del consejo de guerra celebrado en San Sebastián en 1942 contra este, se puede leer: "El viernes 3 o 4 de septiembre de treinta y seis se presentó en el Fuerte de Guadalupe entrando en la nave donde estaban los detenidos derechistas y preguntando por D. Víctor Pradera, contestando los detenidos que no estaba, en seguida el procesado gritó llamando:"Honorio Maura", contestando dicho Señor y encaminándose hacia el procesado el cual le increpó diciendo:"tú eres el cabrón que ha puesto a España como está", negando el Sr. Maura, dándole entonces el procesado un empejó (sic) en el hombro y diciéndole:"anda para adelante" a lo que repuso el Sr. Maura que ya iba sólo, poniéndose a andar hacia afuera seguido del procesado que iba armado de una pistola - ametralladora, y en seguida de salir al exterior el procesado y otro miliciano dispararon sobre D. Honorio el cual cayó mortalmente herido; (...)".               (B6)

                                             "(...); algún tiempo después los cadáveres de D. Honorio y D. Joaquín fueron inhumados por unos detenidos derechistas por haberlo así dispuesto un miliciano a quien repugnó el crimen". (B6)

Rampa de subida desde el patio, donde fue disparado por la espalda.

 

MAZA, Leopoldo de la.

Empleo:                               Conde de la Maza.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MENDIZABAL, Ignacio.

Empleo:                                Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

MERINO, Bernabé.

Empleo:                               Obrero.

Detención:                            Detenido en Irún.

MERINO, Joaquín.

Empleo:                               Obrero.

Detención:                            Detenido en Irún.

MIQUELAJÁUREGUI, Manuel.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

MOLINERO GAMARRA, Carlos.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

MONTENEGRO, Francisco Javier

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MONTERO, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

MUÑOZ, Carlos.

Empleo:                               Comandante de Caballería retirado.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MURGA, Fernando.

Empleo:                                Ingeniero y Farmacéutico.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MURGA, Félix.

Empleo:                               Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

MURGA, Alfonso.

Empleo:                               Estudiante.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

NORIEGA, Ramón.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

NORIEGA, Manuel.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

NÚÑEZ, José.

Empleo:                               Interventor de la ruta del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

NÚÑEZ, Ramiro.

Detención:                            Detenido en Irún.

OCERÍN, Anastasio.

Empleo:                                Inspector de Movimiento del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    "El mismo día cinco de septiembre, y poco antes de la evasión que acaba de describirse, fueron llamados para ejecutar un trabajo con la máquina de escribir en las oficinas del fuerte el Sr. Ocerín, inspector jefe de Movimiento de la Compañía del Norte, el médico odontólogo señor Sáenz de Ripaón y otros dos compañeros. Se trataba de levantar acta justificativa del abandono de aquella posición, redactada por el comandante de la Guardia Civil Sr. Ezcurra y los que estaban con él, mareados aún por los vapores del champagne, con el que también obsequiaron a los improvisados mecanógrafos. En aquél documento se hacía constar que las autoridades del fuerte se veían obligadas a abandonarlo, porque contaban con poca fuerza para defenderlo ante el ataque que consideraban inminente del enemigo, y porque no habían recibido los refuerzos que les habían prometido enviar en un barco desde San Sebastián, significando además Ezcurra y compañeros, entre juramentos y blasfemias, "que no habían fusilado a ningún prisionero", cuando a pocos metros de sus cabezas yacían los restos de los que fueron sacrificados el día anterior. En seguida se marcharon del fuerte con dirección a Francia, sin duda para exhibir allí, ante quien correspondiera, la debida justificación de su gallardía.

                                             Al quedarse solos los mecanógrafos, se dieron cuenta de que los demás presos habían huido, y trataron también de escapar, lo que consiguieron al fin, siguiendo el mismo camino que sus compañeros, no sin sustos y zozobras, teniendo que ocultarse y esquivar la presencia de algunos milicianos que aún quedaban en el fuerte.

OLAZÁBAL, Ignacio.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                    Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

OLLO, Antonio.

Empleo:                                Agente de Aduanas de Behovia.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    Hijo del siguiente.

                                            Fue junto a su padre uno de los cabecillas en la gran fuga del día 5 de septiembre.

OLLO, Eugenio.

Empleo:                               Agente de Aduanas de Behovia.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                            Fue el contacto de los prisioneros con el miliciano Russel, a quien conocía, gracias al cual lograron fugarse casi todos los presos el 5 de septiembre.

                                            Su actitud fue valiente, negándose a facilitar un listado a petición de uno de los milicianos: "Al poco rato, nueva llamada de Mendoza para que Ollo le indicara los que no debían ser fusilados. Ante la negativa del interpelado para hacer excepciones, sonó, no se sabe cómo, el nombre del "cura Elgorriaga", pidiendo a gritos el miliciano que se le fuera a buscar para fusilarle. Afortunadamente, se le pudo librar despistando al emisario".

ORTÍ, Ramón.

Empleo:                               Ingeniero de Minas.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                   El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

PADILLA SATRÚSTEGUI, Álvaro.

Empleo:                               Capitán de Ingenieros.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

PARADÍS, Claudio.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

PARADÍS, Hilario.

Empleo:                               Agente de Aduanas.

Detención:                            Detenido en Irún.

PARELLÁ, Rafael.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                   Fue detenido por orden del Comité por el cenetísta Jesús Mangado Torrubia, según consta en el acta del proceso de guerra que condenó a muerte a este "chauffer" de la C.N.T.   (C11)

PARRA, Ángel.

 Detención:                            Detenido en Irún.

PARRA, Luis.

Detención:                            Detenido en Irún.

PEREG, Enrique.

Natural de:                           De Bilbao.

Detención:                            Detenido en Irún.

PÉREZ MINGUEZ, Luis.

Empleo:                                Arquitecto.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

PIDAL Y BERNALDO DE QUIRÓS, Roque.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

POMBAR, Luis.

Empleo:                               Zapatero.

Detención:                            Detenido en Irún.

PUCHOL, José.

Empleo:                                Marqués de la Bastida.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

QUEREJETA, Serapio.

Empleo:                               Labrador.

Detención:                            Detenido en Irún.

QUINTANA, José.

Empleo:                               Aviador.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

QUINTANA, Felipe.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                            Fue encerrado en celdas de castigo junto a otros cuatro presos, situadas en los lomos del fuerte, permaneciendo en esa posición expuesta a los bombardeos durante varios días. (B0)

QUIRÓS, Luis Bernaldo de.

Empleo:                                Estudiante.

                                            Hijo de Jesús María Bernaldo de Quirós, Marqués de Quirós, quien también estuvo detenido, junto a su mujer Consuelo Alcalá Galiano y Osma, en las dependencias del Ayuntamiento de Fuenterrabía, el día 1 de Agosto. (BO)

Edad:                                   19 años.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

RAMIREZ, Pedro.

Detención:                            Detenido en Irún.

RAMIREZ, Pedro. (Hijo)

Detención:                            Detenido en Irún.

RAMOS, Jesús.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

RECARTE, José Antonio.

Detención:                            Detenido en Irún.

RECARTE BEHOVIDE, José Antonio.

Detención:                            Detenido en Irún.

RETENAGA, Claudio.

Detención:                            Detenido en Irún.

REZOLA, Segundo.

Detención:                            Detenido en Irún.

RIOS, Ricardo del.

Empleo:                                Ingeniero Agrónomo.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

RODRÍGUEZ IRIBARREN, Francisco.

Detención:                            Detenido en Irún.

RODRIGUEZ IRIARTE, Miguel.

Detención:                            Detenido en Irún.

ROLDÁN Y SÁNCHEZ DE LA FUENTE, José María.

Empleo:                               Contraalmirante de la Armada.

Natural de:                           Archidona (Málaga).

Edad:

Estado Civil:

Detención:                           Detenido en Irún, donde estaba pasando unos días de vacaciones en casa de unos familiares.

Muerte:                                 Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Lugar:                                   Fuerte de Guadalupe, a las 17 horas.

Nota:                                    Tras pasar por el Ayuntamiento de Irún, fue trasladado al Fuerte de Guadalupe.

                                            Murió fusilado junto al Capitán de Miqueletes D. Dionisio Ibáñez.

SÁEZ TOMÉ, Máximo.

Empleo:                               Guardia de Primera Municipal.

Natural de:                           Villalmanzo (Burgos).

Edad:                                  34 años.

Estado Civil:

Detención:                           Tras ser detenido en Irún el 22 de Julio, permaneció nueve días recluido en el Ayuntamiento de la ciudad, hasta su traslado al Fuerte de Guadalupe.

Muerte:                                Fusilado el 4 de Septiembre de 1936.

Nota:                                   En Septiembre de 1932 se traslado a Irún con toda su familia, e ingresó en la policía municipal.

                                           Pertenecía al Centro de Derecha Vasca.

                                           Tuvo varios enfrentamientos como policía municipal con miembros del Frente popular, lo que seguramente propició su fatal desenlace.

SAENZ DE RIPAON, Miguel.

Empleo:                                Odontólogo.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                   "El mismo día cinco de septiembre, y poco antes de la evasión que acaba de describirse, fueron llamados para ejecutar un trabajo con la máquina de escribir en las oficinas del fuerte el Sr. Ocerín, inspector jefe de Movimiento de la Compañía del Norte, el médico odontólogo señor Sáenz de Pipaón y otros dos compañeros. Se trataba de levantar acta justificativa del abandono de aquella posición, redactada por el comandante de la Guardia Civil Sr.  Ezcurra y los que estaban con él, mareados aún por los vapores del champagne, con el que también obsequiaron a los improvisados mecanógrafos. En aquél documento se hacía constar que las autoridades del fuerte se veían obligadas a abandonarlo, porque contaban con poca fuerza para defenderlo ante el ataque que consideraban inminente del enemigo, y porque no habían recibido los refuerzos que les habían prometido enviar en un barco desde San Sebastián, significando además Ezcurra y compañeros, entre juramentos y blasfemias, "que no habían fusilado a ningún prisionero", cuando a pocos metros de sus cabezas yacían los restos de los que fueron sacrificados el día anterior. En seguida se marcharon del fuerte con dirección a Francia, sin duda para exhibir allí, ante quien correspondiera, la debida justificación de su gallardía.

                                             Al quedarse solos los mecanógrafos, se dieron cuenta de que los demás presos habían huido, y trataron también de escapar, lo que consiguieron al fin, siguiendo el mismo camino que sus compañeros, no sin sustos y zozobras, teniendo que ocultarse y esquivar la presencia de algunos milicianos que aún quedaban en el fuerte.

SAINZ DE LOS TERREROS, José Luis.

Empleo:                               Estudiante.

Natural de:                           Madrid.

Detención:                           Detenido en Fuenterrabía a media mañana del 15 de                                            Agosto, junto a su hermana. Fue subido al Fuerte de Guadalupe junto a todos los detenidos de esa jornada ese mismo día.

Nota:                                   Veraneaba en Fuenterrabía con su familia.

                                           Posteriormente fue Alférez del Tercio, hasta su muerte en el frente de Peñaroya.

                                           Hijo de D. Ramón Sainz de los Terreros, autor del libro "Horas Críticas".

                                           Fue liberado el 3 de septiembre por la mañana. Su padre recoge de esta manera en su libro la aparición en casa de su hijo: "Al mediodía, y sin previo aviso, se presentó en casa nuestro prisionero de Guadalupe, libertado horas antes, con otros cuatro compañeros de cautiverio. Venía con la barba crecida, demacrado, con el pelo cortado al cero y la manta la hombro, ofreciendo un aspecto de verdadero presidiario".

SALA, Juan José.

Detención:                            Detenido en Irún.

SALAZAR, José.

Detención:                            Detenido en Irún.

SÁNCHEZ, Guillermo.

Empleo:                                Miliciano de la C.N.T.

Muerte:                                 Fusilado el     por los requetés.

Nota:                                    Tras el abandono del Fuerte de Guadalupe y su ocupación por las tropas nacionales, fueron capturados cinco milicianos pertenecientes a la C.N.T., que fueron pasados por las armas en la explanada del fuerte sin juicio previo, al haber sido capturados con las armas en la mano.

                                            Se les ofreció confesión antes de la ejecución, negándose tres de ellos (B0).

                                            Algunas fuentes indican que fueron empleados antes de la ejecución en las labores de desenterrar los cadáveres de los ejecutados horas antes por sus compañeros, y que ocuparon el hueco dejado por estos. Actualmente aún sus restos no han sido recuperados, existiendo varios proyectos para su exhumación.

SANCHO,  .

Detención:                            Detenido en Irún.

SANSIERRA, César.

Detención:                            Detenido en Irún.

SANTIAGO, Justo.

Detención:                            Detenido en Irún.

SANTOS, Ángel.

Empleo:                               Administrador de la Aduana.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

SATRÚSTEGUI Y FERNÁNDEZ, Jorge.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

SILVA Y GOYENECHE, Juan.

Empleo:                               Capitán de Caballería.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

SILVELA Y MONTERO DE ESPINOSA, Francisco.

Empleo:                              Ingeniero de Caminos.

Detención:                           Fuenterrabía.

Nota:                                  Yerno de D. Javier Barcáiztegui y Manso, Conde de Llobregat (Fusilado) y cuñado de Íñigo Barcáiztegui y Uhagón, con quienes compartió cautiverio.

                                           Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

SOLBES GONZÁLEZ, Joaquín.

Empleo:                               Pericial de la Aduana.

Natural de:                           Barcelona.

Estado Civil:                        Casado y con tres hijos de corta edad.

Detención:                           Detenido en el Consulado de Francia en Irún, donde se había refugiado, a pesar de sus fuertes protestas.

                                           Fue conducido al Ayuntamiento de Irún, y luego al Fuerte de Guadalupe.

Muerte:                                Fusilado el 2 de Septiembre de 1936, a las 2 de la madrugada.

Lugar:                                  Cementerio de Irún (de Blaya), a las 3 horas de la madrugada.

Nota:                                   Pertenecía al Centro de Derecha Vasca.

                                           Fue sacado del Fuerte de Guadalupe en la madrugada del 2 de Septiembre, junto a otros cuatro compañeros.

                                           El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

                                            Fue encerrado en celdas de castigo junto a otros cuatro presos, situadas en los lomos del fuerte, permaneciendo en esa posición expuesta a los bombardeos durante varios días. (B0)

SUSPERREGUI, Manuel.

Detención:                            Detenido en Irún.

TEJEIRO, Leopoldo.

Empleo:                               Teniente de la Guardia Civil.

Detención:                            Detenido en Irún.

TEL, Luis.

Detención:                            Detenido en Irún.

TELLECHEA, Cástor.

Empleo:                               Capitán de Infantería.

Detención:                            Detenido en Irún.

Nota:                                    El 19 de agosto, fue uno de los trece condenados a muerte en el simulacro de tribunal de guerra presidido por un tal Zubizarreta, como represalia por los muertos ocasionados por las bombas y granadas que caían sobre la ciudad de Irún. Afortunadamente, la pena dictada por ese tribunal improvisado en el fuerte,  que se tenía que cumplir a las dos del mediodía no se ejecutó. (B0)

TIFE, Luis.

Detención:                            Detenido en Irún.

TORIBIO, Miguel.

Detención:                            Detenido en Irún.

TORIBIO, Miguel. (Hijo)

Detención:                            Detenido en Irún.

UBARRA RUIZ, José Manuel.

Detención:                            Detenido en Irún.

UGARTE, Juan José.

Detención:                            Detenido en Irún.

UGARTE, Miguel.

Empleo:                               Industrial.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                    Fue uno de los diez detenidos de Fuenterrabía que inauguraron la prisión de Guadalupe, el día 24 de Julio, tras pasar varios días detenido en el Ayuntamiento.

UGARTE LAIZA, José Joaquín.

Detención:                            Detenido en Irún.

UGARTEBIDEA, Luis.

Detención:                            Detenido en Irún.

URDANGARÍN, Pedro María.

Detención:                            Detenido en Irún.

URRACA, Juan.

Detención:                            Detenido en Irún.

URTIZBEREA, Juan.

Natural de:                           De Behovia.

Detención:                            Detenido en Irún.

VALDÉS FAULI, Fernando.

Empleo:                               Propietario.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

VALLEJO, Jesús.

Empleo:                               Maquinista del Norte.

Detención:                            Detenido en Irún.

VELASCO. Ramón.

Detención:                            Detenido en Irún.

VERGARA, Higinio.

Detención:                            Detenido en Irún.

VERGARA, Francisco.

Detención:                            Detenido en Irún.

VIDAUR, Eladio.

Detención:                            Detenido en San Sebastián.

Nota:                                    Escapó de la prisión el 5 de Septiembre, junto a Eduardo Bustinduy, corriendo la misma suerte y aventuras durante la huida (Ver Bustinduy Gutierrez-Solana, Eduardo).

VILLANUEVA, Felipe.

Empleo:                                Oficial de Correos.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZABALA, José María.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZABALA, Francisco.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZALACAIN, Miguel.

Natural de:                           De Mendelu.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

ZAPIAIN, Elías.

Empleo:                               Sacerdote, Capellán de Guadalupe.

Detención:                            Detenido en Fuenterrabía.

Nota:                                    Detenido la noche del 13 al 14 de agosto (B0), junto al Coadjutor de la parroquia de Fuenterrabía D. Miguel María Ayestarán y Uranga (Fusilado), el Párroco de la misma D. Segundo Garayalde, y el sacerdote de esa parroquia D. Manuel Elgorriaga.

ZARAGÜETA, Celedonio.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZARAGÜETA, Vicente.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZUBIGAIN, Manuel.

Detención:                            Detenido en Irún.

ZUBELDIA, Máximo.

Detención:                            Detenido en Irún.

BIBLIOGRAFÍA

B0.      Horas Críticas. Cómo se desarrolló el Movimiento revolucionario en la Frontera del Bidasoa. Ramón Sainz de los Terreros. Burgos. 1937.

B1.      http://www.euskomedia.org

B2.      http://abcfoto.abc.es

B3.      http://www.josealimia-requete.com

B4.      http://www.foroporlamemoria.info/

B5.      https://laverdadofende.wordpress.com

B6.      Archivo Histórico Nacional (Causa General de Guipúzcoa). Documento: Sentencia del consejo de guerra celebrado en San Sebastián el 2 de febrero de 1942 contra Jesús Mangado Torrubia acusado de participar en los asesinatos de presos en el Fuerte de Guadalupe.

B7.      Los Crímenes de Franco en Euskal Herria 1936 - 1940. Iñaki Egaña. Ed. Txalaparta. 2009.

B8.      http://www.intxorta.org

B9.      Celestino Uriarte: Clandestinidad y Resistencia Comunista. J.R. Garai Bengoa. Ed. Txalaparta. 2008.

B10.    http://www.pueyonavarra.es

B11.    https://socialistasguipuzcoanos.com

B12.    El otoño de 1936 en Guipúzcoa. Los fusilamientos de Hernani. Varios autores. Edit. Alberdania. Hernani. 2007.

B13.    El Nudo Corredizo. Euskal Herria bajo el Primer Franquismo. J. Sánchez Erauskin. Edit. Txalaparta.

B14.    http://www.gipuzkoa1936.com

B15.    www.memoriadigitalvasca.es

          Gotorlekuak gipuzkoan XVI-XIX. Mendeak.Bertan nº 18, Juan Antonio Sáez.

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JOSÉ MARÍA LECLERCQ SÁIZ
Arqueólogo por titulación, historiador por afición.
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220px-Captain Sir George Ralph Collier

He sido invitado al programa "La Mecánica del Caracol" de Radio Euskadi, para aportar mi visión diferente del Asedio de San Sebastián de 1813 y del Cementerio de los Ingleses del Monte Urgull de la Capital donostiarra.

 

Aquí os dejo el enlace: (es a partir del minuto 26)

 

http://audios.ak.cdn.eitb.com/multimedia/audios/2013/09/05/1183446/20130905_17290709_0006216797_002_001_MECANICA_5_9.mp3?__utma=197087544.815877857.1378409429.1378409429.1378454323.2&__utmb=197087544.2.10.1378454323&__utmc=197087544&__utmx=-&__utmz=197087544.1378454323.2.2.utmcsr=eitb.com|utmccn=%28referral%29|utmcmd=referral|utmcct=/es/radio/radio-euskadi/programas/la-mecanica-del-caracol/&__utmv=-&__utmk=131552463

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