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1 febrero 2013 5 01 /02 /febrero /2013 12:58

LA HOJA DE SERVICIOS DE D. PEDRO PAUPE

VOLUNTARIO DE LA MILICIA NACIONAL

DE LA CIUDAD

DE

SAN SEBASTIÁN

Y

SOLDADO DE SU COMPAÑÍA DE CAZADORES

-- BATALLÓN ISABEL II --

(I GUERRA CARLISTA)

 

 

 

 

Estamos de suerte, ya que un lector de mi blog contactó, desde Venezuela, para indicarme que uno de sus ascendientes fue voluntario de las milicias nacionales de San Sebastián durante la primera guerra carlista.  Puesto en comunicación por e-mail con él, me suministró amablemente este documento, que gracias a su colaboración y con su permiso, publico en este blog.

 

Pedro Paguape hoja servicios adverso    

Pedro Paguape hoja servicios reverso 

 

Transcripción de la misma.

 

MILICIA  NACIONAL DE SAN SEBASTIÁN BATALLÓN DE ISABEL II.

----===OOO===----

El Nacional de la Compañía de Cazadores Pedro Paupe su edad

treinta y seis años su país Masperoe, Francia su calidad noble su

salud robusta sus servicios y circunstancias las que se expresan.

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EMPEZÓ A SERVIR      6 de Octubre de 1833

EMPLEOS

----===OOO===----

Nacionales

HA SERVIDO    8 AÑOS 4 MESES 22 DÍAS

-------------------------------------------------------------------------------

Tiempo efectivo de servicio.......... 8AÑOS  4 MESES  22 DÍAS

Cuerpos en donde ha servido

y cuanto en cada uno

-----------------------------------

En la Milicia Nacional de San Sebastián....... 8 AÑOS  4 MESES  22 DÍAS

 

Segun lo prevenido en el artículo 142 de la Ordenanza de la Milicia Nacional.....

Con arreglo al Decreto de Córtes Sancionado por S.M. en 15 de Agosto de 1837....

Con arreglo á la Real de 25 de Octubre de 1835 y declarar a de 27 Abril 1838 dobles

tiempo de Campaña hasta 31 de Agosto 1839.... 5AÑOS  10 MESES  25 DÍAS

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Total hasta  28 de Febrero de 1842................ 14 AÑOS  3 MESES  17 DÍAS

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CAMPAÑAS Y ACCIONES DE GUERRA EN QUE SE HA HALLADO

----===OOO===----

De la cuarta compañía de este Batallón á que pertenecia á su

formacion pasó Voluntariamente á la de Cazadores, y con ella se halló

en las acciones siguientes: Año de 1833= el 17 de Noviembre en Hernani =

el 14 de Diciembre en Ataun  = el 15 de id en Amezqueta = 1834 = el

22 de Enero en Andoain = el 21 de Diciembre en el puerto de la Herrera

é inmediaciones de San Sebastian = Año de 1835 = el 13 de Mayo en    

las inmediaciones de Hernani = el 30 de Agosto en las inmediaciones de Hernani =

el 25 de Noviembre en sosten de la guarnición del fuerte de Arambarri frente

á esta plaza = en la defensa de ella bloqueada desde el mismo dia sitiada y

bombardeada en 6 de Diciembre haciendo un servicio continuado en la sección

de Cazadores que quedo en la misma por haber salido movilizada la Compañía

con la División hasta Vitoria, y habiendo regresado se agregó inmediatamente

á ella tambien en clase de movilizado = 1836 = el 10 de Febrero en que

saliendo la guarnición de la plaza se recuperó la primera linea de sitio

á las ordenes del General D. Fermin Iriarte = el 5 de Mayo en que se desalo

jó enemigo de sus tres lineas retrincheradas = el 28 del mismo en que se tomo

la parte de la izquierda y pueblos de Alza y Pasajes = el 6 y 9 de Junio

en Alza = el 1º de Octubre en Amezagaña = 1837 = Los dias 10,,12,,14,,15

y 16 de Marzo en la toma de Amezagaña, altos de Chimitegui, Chomin

goregui, venta de Oriamendi, y retirada desde las inmediaciones de Hernani

a las ordenes en todas del General D Lacy Ewans = el 14 de Mayo en

la toma por segunda vez de la venta del Oriamendi y de los pueblos fortificados

de Hernani y Urnieta á las ordenes del Excmo. Señor General en Gefe Esparte

ro y Regente del Reyno = ademas la compañia cubrió por espacio de ocho?

en que el puesto abanzado y arriesgado de ................ puente ... á la posición?

teniendo un continuo tiroteo con el enemigo que ocupaba la otra parte

de la ria á muy poca distancia = durante las ocurrencias del mes de Octubre

ultimo ha hecho el servicio frecuente y penoso que correspondio a la

Milicia. Disfruta de las condecoraciones concedidas, por la accion del 5 de

Mayo de 1836 ; Cruz sencilla de Isabel 2ª ; la de la toma de Irun el

17 de Mayo de 1837 ; y la que se dió a los Nacionales por su noble com

portamiento el mes de Octubre de 1841 = Ha manifestado siempre su decidida

adhesion á la justa causa de la Reyna Constitucional Dª Isabel 2ª, Libertades

Patrias y á la Regencia de S. A. S. el Duque de la Victoria observando

buena conducta sin que haya dado motivo de reconvencion, fue contuso en 24 de

novre de 1835, y herido el 21 de Diciembre de 1834; y le corresponde la Cruz de Movilizado.

D. Joaquin Yun Mayor del Batallon de la Milicia Nacional

de San Sebastian del que es Comandante D. José Maria de Saenz Yzquierdo.

Certifico que la precedente oja de servicios es copia literal de

la original que existe en la mayoria del Cuerpo. San Sebastian Veinte y ocho

de Febrero de mil ochocientos cuarenta y dos =

     

 

Una vez transcrito el texto, analicemos con mayor detenimiento las fechas en que Pedro Paupe vivió, en primera persona, la historia de nuestra ciudad esos difíciles años.

 

La primera fecha importante es la de su movilización e incorporación al Batallón de Voluntarios de San Sebastián. Esta nos indica que Pedro se presentó el primer día en que el Ayuntamiento abrió las listas para que se apuntaran los voluntarios. En estas se aceptaron a todos varones  inscritos, casados o solteros, con edades comprendidas entre los 18 y 55 años. Pedro tendría a la sazón 27 años, ya que cuando se expidió el documento que reproducimos, en el año 1842, este nos indica que contaba con 36 años de edad.

 

Se formaron cuatro compañías, cada una con un Capitán, dos Tenientes y dos Subtenientes. Había seis mandos superiores, y por encima de todos el primer Comandante D. Joaquín de Sagasti.

 

Se les armó solamente con 190 fusiles, todos  los que se disponía en ese momento, buscando por otros medios poder armar al Batallón de manera rápida y completa. Se le dio el nombre de "Batallón de Isabel II", en honor de la Reina de España. Fue proclamada como tal,  por primera vez en toda España, en la ciudad de San Sebastián. En efecto, nuestros antepasados donostiarras fueron los primeros en reconocerla como reina, a pesar del ambiente hostil que rodeaba nuestras murallas, a pesar de los elementos infiltrados intramuros que podían actuar en cualquier momento como quita columnistas, a pesar de todo, el Ayuntamiento demostró un excepcional valor con la proclama. Ya se sabía que Bilbao se había sublevado a favor del aspirante a rey, pero estas noticias solamente sirvieron para que nuestros antepasados se reafirmaran más en sus ideales.

 

MNMNb San Sebastian01  Botón del Uniforme del Batallón de Voluntarios.

Collecc. de D. Ramón Guirao.

 

El Batallón Isabel II permaneció defendiendo la ciudad de San Sebastián, pero el deseo de acciones y de vengar las injurias e insultos sufridos desde las filas de los carlistas,  les lleva a la creación de una compañía especial. El Ayuntamiento comunicó el 17 de Noviembre de 1833 al Capitán General, que una nómina de individuos pertenecientes a este Batallón de Isabel II, de manera voluntaria, han formado una Compañía de Cazadores, para realizar las salidas que puedan ocurrir, sin desatender el servicio de la Plaza.

 

En la hoja de servicios de Pedro se puede leer que era uno de los voluntarios, ya que figuran acciones fuera de los muros de San Sebastián, los días 17 de Noviembre (victoria sobre los carlistas que estaban en Hernani, haciéndolos retroceder hasta Tolosa) y 14 y 15 de Diciembre (Acciones en Ataun y Amezqueta, a una distancia de aproximadamente 50 kilómetros de San Sebastián, en mitad de la provincia de Guipúzcoa).

 

El Capitán General Federico Castañón, al ser cambiado de destino, envió un comunicado el 11 de Enero de 1834  al secretario de Estado y Delegado de la Guerra en la que expresa:

 

"Sin descanso se ocupó el Ayuntamiento de alistar, formar compañías, armarlas, organizarlas y ya el día 10 de Octubre empezó a dar servicios el Batallón, formado comompor encanto, que tomó por sí el nombre de Isabel segunda, siendo quizá la primera fuerza que tuvo un apellido tan glorioso.

Los servicios de este Batallón son inapreciables; momentos ha habido en que ha cubierto todos los puestos de la Plaza. Hallándome en Tolosa, tuvo que hacer una expedición a Irún y aquel Batallón suplió las plazas que no podía cubrir la guarnición. Más tarde envió una Compañía entera a mis órdenes que tuvo la gloriosa ocasión de ser la que más parte tomó en la acción de Ataun; se encontró también en la de Hernani y Amezqueta y que recorriendo la provincia ha dado gran prueba de su disciplina y sufrimiento. (...)".

 

Podemos ver que la Compañía de voluntarios en la que se apuntó Pedro, vio acción de sobra en los últimos días del año 1833, marchando por territorios hostiles a la causa isabelina, como apoyo a las tropas regulares mandadas por el Capitán General de las Provincias Vascongadas, con enfrentamientos importantes, y el peligro constante a ser emboscados por alguna unidad del pretendiente.

 

Así entramos en el año 1835, en que el informe nos menciona dos fechas.

 

La primera es el 22 de Enero, que refleja una acción ocurrida cerca de San Sebastián, en Andoain. Se sabe por una petición a la Reina por parte de nuestro Ayuntamiento, que los voluntarios del Batallón Isabel II perdieron a un joven llamado José Navarro, que cayó prisionero de los carlistas exactamente el día 26, junto a dos soldados del Regimiento de Granaderos de San Fernando. No hubo piedad para el compañero de Compañía de Pedro, ya que fue fusilado a sangre fría dos días después. En esas fechas también perdieron a otro compañero. Este se llamaba Miguel Echave, quien resultó muerto por un disparo accidental de un arma.

image preview

Los fusilamientos eran comunes por ambos bandos.

Grabado en color de los fondos del Museo Zumalakarregui.

 

Las guerras son muy crueles, pero si a esta característica tenemos que añadir que se trata de un enfrentamiento civil, las pasiones más oscuras afloran, campeando a sus anchas. Pongo estas líneas para matizar la crueldad del bando carlista, que fusiló sin compasión a este joven donostiarra. Estos fusilamientos eran muy comunes en ambos bandos. La I Guerra Carlista se caracterizó por la extrema crueldad en ambas facciones contra los prisioneros, llegando a tener que intervenir las potencias exteriores para intentar "humanizar" en lo posible la guerra. Como ilustración de lo dicho, muestro el bando del Marqués de Rodil, General en Jefe del Ejército del Norte de la Reina Isabel, es decir del mismo bando que Pedro, emitido el 5 de Agosto de 1834. En él se puede ver la dureza y crueldad que se quiere aplicar a todo desafecto con la causa de Isabel II.

BANDO DE RODIL 

El21 de Diciembre es mencionado también en el informe. Ese día el Batallón tuvo que replegarse a San Sebastián, al encontrarse con fuerzas enemigas muy superiores en número. En esa retirada otro compañero, apellidado Zalacain, cae muerto, mientras que Pedro resulta herido, aunque logra llegar a la protección de las murallas de la Plaza. Los carlistas se van haciendo cada vez más fuertes alrededor de la ciudad. La situación se va haciendo cada vez más difícil.

 

El abastecimiento de la ciudad cada vez es más dificultoso, ya que los carlistas comienzan a castigar a los caseros que abastecen a los donostiarras. Hay una petición de ayuda al Ayuntamiento de unos hermanos apellidados Aguirre, que mientras recogían leña con sus bueyes fueron tomados presos por la partida carlista de un tal Manuel Ibero, quien los llevó hasta Oyarzun. Allí se quedaron sin bueyes y sin orejas, ya que se las cortaron como castigo, aunque tuvieron suerte de poder contarlo, ya que no les pasaron por las armas. Dentro de la ciudad, y en los pueblos vecinos, el miedo se apodera de todas las familias. Hay pánico a ser represaliados por uno u otro bando.

 

Las acciones de los voluntarios son muy conocidas públicamente, ya que han realizado más de veinte salidas en diversas acciones de guerra. Los muertos del Batallón ya suman un total de cuatro y el número de heridos ocho. De entre estos, Pedro se recuperó favorablemente para seguir sirviendo en sus filas.

 

Con la situación cada vez más complicada, se decreta el estado  de sitio en las Provincias Vascas. La Milicia Urbana de San Sebastián, pasa a depender también del Capitán General, es decir, es completamente militarizada.

 

Ante la carestía de suministros, y especialmente de alimentos, los individuos del ejército que se encuentren en San Sebastián recibirán únicamente la mitad de la ración correspondiente. Únicamente se beneficiaran de raciones completas los que tengan que salir de la protección de sus muros, para participar en acciones.

 

El 13 de Mayo participó en un enfrentamiento cerca de Hernani. Este enclave, cercano a San Sebastián, está siempre en peligro de caer en manos carlistas. Nuevamente el 30 de Agosto participa en otro encontronazo en la misma zona.

 

El 10 de Julio llega el primer buque con soldados de la Legión Auxiliar Británica, como refuerzo para la defensa de San Sebastián.

 

Frente a la ciudad, en uno de los altos que rodean la ciudad, existía una casa fortificada llamada Fuerte Arambarri. Pedro estuvo defendiéndolo los días 24 y 25 de Noviembre, hasta que  finalmente cayó en manos de las tropas carlistas el 5 de Diciembre de 1835. Toda la guarnición que se encontraba defendiéndola en ese momento cayó prisionera de los carlistas. Su suerte estaba decidida. Fueron pasados a cuchillo delante de las murallas de San Sebastián, como escarmiento por no rendirse, y como un nuevo intento de guerra psicológica, atemorizando a los defensores de la ciudad. Pedro se libró, seguramente, de haber caído prisionero en esta posición, a resultas de una contusión, sufrida el 24 de Noviembre, mientras la defendía. Hay veces que una herida puede salvarte la vida.

 

Hubo grandes críticas contra los mandos militares de San Sebastián, que no hicieron ningún intento por rescatarlos, aún cuando se entreveía el final tan terrible que iban a sufrir. Se dictaminaron varios ceses entre los mandos involucrados, y como se suele decir en estos casos, "pelillos a la mar".

 

A partir del 6 de Diciembre la ciudad de San Sebastián puede considerarse completamente bloqueada por tierra. Sufre continuos bombardeos de la artillería enemiga, que más que causar grandes destrozos, lo que logra es que la tensión dentro de sus muros sea enorme. Hay bajas, muertos civiles, etc, pero la determinación de permanecer en el bando isabelino es total.

 

El sitio se mantiene en el tiempo, y entramos así en 1836. La ciudad está más defendida que antes, ya que ha recibido numerosos refuerzos, por lo que ante el continuo bombardeo carlista desde las alturas cercanas, se prepara un asalto a las mismas.

 

Este ataque en el que participa Pedro, a las órdenes del General Fermín de Iriarte, se realizó el 10 y 11de Febrero, constituyendo un éxito rotundo de los liberales, ya que lograron poner en fuga a cerca de 1500 enemigos, apoderándose de las primeras líneas atrincheradas que bloqueaban San Sebastián. El avance no podía distanciarse mucho más territorialmente, ya que en el vecino pueblo de Hernani se asentaba una división carlista entera, con cerca de 5000 hombres. Los liberales se apoderaron del alto de San Bartolomé, y de toda la zona de los barrios extramurales de San Martín y Santa Catalina. El enemigo se situaba en la carretera de Hernani, y a la altura del convento de San Francisco, en la orilla opuesta del rio Urumea.

 

Hubo quejas sobre algunos desmanes cometidos por las tropas, robos de ganado, etc, pero lo más lamentable, aunque común en todos los momentos bélicos, es la quema de casas y propiedades, que al no poder mantenerse a salvo del enemigo, se destruyen evitando que este pueda utilizarlas. De esta forma se quemaron completamente los ya mencionados barrios, y se dañaron aún más las casas que estaban entre San Bartolomé y el camino real de Hernani, ya muy deterioradas durante la ocupación carlista.

 

En esta acción el Batallón sufrió un muerto, catorce heridos (otras fuentes hablan de once), y cinco prisioneros, cuyo final no está nada claro a sabiendas de cómo se las gastaban ambos bandos. En el acta municipal nº 31 del día 12, se indica que existe la certeza que aún siguen con vida dos de ellos, por lo que se intenta desde ese Ayuntamiento organizar un canje por un oficial carlista, preso en el castillo. Este intento no se logró realizar.

 

En las actas municipales se describe cual fue su participación, al comienzo de la acción:

 

Por fin se da la esperada salida de las tropas que consigue hacerse con las alturas sobre la bahía y la plaza. Se da noticia de la retirada de mil quinientos hombres carlistas. Destaca la gran influencia del Batallón de la Guardia Nacional, que permanecía en el glacis en columna cerrada, y con cuya fuerza contó el Ayudante de Campo del General para impedir el que los soldados desvandados entrasen como en fuga dentro de la plaza, y que hubiesen podido reorganizar los cuerpos, que volviendo al ataque se hiciesen dueños del convento de San Bartolomé y del barrio de San Martín, del que estamos posesionados.

 

Acta número 30 del Ayuntamiento de San Sebastián, de fecha 11 de Febrero de 1836.

 

La milicia nacional todavía sufre carencia de medios. El 3 de Marzo se decreta por el Ayuntamiento,  que los dineros destinados para la subsistencia de varios presbíteros de la ciudad, que se habían pasado al otro bando, sean destinados para la confección de uniformes, ya que los voluntarios no se encuentran todavía correctamente uniformados. Sus uniformes ya están muy deteriorados por las acciones en que han participado, y muchos de sus miembros ni siquiera disponen del mismo.

PEDRO-PAUPE 9288

Tumba de William L.M. Tupper. Coronel del 6º de Escoceses.

Caído en la toma de Ayete del 5 de Mayo de 1836.

 

Los siguientes meses la ciudad se ve considerablemente reforzada con la llegada de aproximadamente 3000 efectivos de la Legión Auxiliar Británica, que a las órdenes del General de Lacy Evans, tratan de desalojar a los sitiadores gracias a la acción del 5 de Mayo. La ciudad lanza una ofensiva general, en la que se atacan las líneas atrincheradas carlistas a pecho descubierto. A costa de grandísimas pérdidas se logra conquistar las posiciones enemigas, en parte gracias al bombardeo coordinado de los buques ingleses que se encontraban en la bahía de la Concha de San Sebastián. El número de muertos se eleva a 250, y el de heridos es elevadísimo. Los carlistas pierden también gran cantidad de hombres, entre los que destaca su general en jefe Sagastibeltza.

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Bombardeo del H.M.S. Phoenix y del H.M.S. Salamander.

 

La ciudad tiene que ayudar con los heridos, y todos los alrededores presentaran un aspecto horroroso los siguientes días, hasta que se logran retirar al gran número de muertos que yacían desperdigados por las campas y colinas. En estas duras y desagradables labores se emplearon tres días, dato que refleja claramente las escenas que  se podrían observar en las cercanías de San Sebastián.

medalla de san sebastian 

Medalla por la acción del 5 de Mayo de 1836.

Creada por Real Orden de 24 de Octubre de 1841.

Conmemora la victoria de las tropas españolas e inglesas bajo las órdenes del General Sir George de Lacy Evans.

Cuelga de una cinta amarilla con dos listas rojas, siendo de color plateado la que se dio a la tropa. En el anverso va grabada una cruz con cuatro brazos iguales, con una corona de laurel en el centro y cuatro en sus antebrazos. Estos están esmaltados en color azul para los oficiales. En el centro puede leerse "San Sebastián 5 de Mayo de 1836". Al dorso "España Agradecida", y en el centro un león parado rodeado por el collar del toisón.

 

Los liberales han logrado levantar gran parte del bloqueo, y la ciudad se siente más aliviada.

 

Pero la tranquilidad iba a durar poco, ya que se prepara una segunda ofensiva rápidamente. En esta se cruzaría el rio Urumea, y se intentaría conquistar la vecina población de Alza y el importantísimo puerto de Pasajes.

 

Las tropas tienen que cruzar el rio con el agua hasta el pecho, ya que el puente había sido destruido, y nuevamente con el apoyo de la artillería naval, logran sus objetivos. Las columnas de tropas españolas e inglesas son guiadas, en cabeza, por seis cazadores de la Milicia Nacional de San Sebastián. ¿Sería uno de ellos Pedro?. Todo esto se realizó el día 28 de Mayo.

 

La población de Alza era una posición muy incómoda para los carlistas, ya que se adentraba como una cuña dentro de sus líneas. Los liberales la fortificaron sabiendo esto, y la defendieron con un contingente elevado de tropas, entre las que se encontraba en algunas ocasiones Pedro. Aquí se combatía junto a las casacas rojas británicas, con los que solía haber muchos problemas de convivencia. Eran tropas bastante problemáticas, ya que su reclutamiento se había realizado entre las clases más bajas y desfavorecidas de Gran Bretaña. Hay peleas y disputas, pero afortunadamente "la sangre no llegará al rio" siempre.

 

El día 6 de Junio, sólo dos semanas después de haberse apoderado de esta población, inesperadamente sufren un ataque masivo por parte de los carlistas al mando del General Eguía. Este realizó un primer ataquecontra los altos de Ametza, para inmediatamente cambiar la dirección del mismo e incidir directamente sobre Alza. Sorprendidos por la potencia del ataque, el primer Regimiento Británico se ve superado, teniendo que ser ayudado por las tropas españolas. Incluso el Brigadier  británico Chichester estuvo a punto de caer prisionero de los carlistas. Ese día se estima que las bajas de los carlistas llegaron a los 113 muertos y 480 heridos, mientras que los liberales sufrieron 40 fallecidos y unos 150 heridos.

1 de octubre 

Acción del 1 de Octubre.

 

El año transcurre con acciones esporádicas hasta que llega el mes de Octubre. El día 1, hay un nuevo ataque sobre Alza, en el que se ve implicado nuestro Pedro Paupe. Los carlistas avanzan contra la población, llegando a tener al alcance de sus disparos las baterías artilleras británicas que lo defendían. Cayeron casi todos los artilleros en sus puestos, teniendo que ser manejadas las piezas por los soldados de infantería. La lucha fue cruenta, despiadada, y el número de muertos aterrador. Los partidarios de Don Carlos perdieron 1200 hombres, mientras que los británicos y españoles no menos de 500. El propio General Lacy Evans recibió una herida en la oreja, y su caballo resultó herido de gravedad. Pedro se encuentra en el alto de Amezagaña, cerca de esa población. Una posición que hay que defender como parte del dispositivo de defensa de Alza, ya que su conquista la haría más vulnerable.

 

En una de estas acciones en Alza, una de las bajas de los Cazadores de la Milicia Nacional es un joven de una conocida familia donostiarra. Se trata del hijo de Santesteban, de quien oiremos hablar más adelante.

 

Durante el año 1837 ocurrieron dos acciones militares de envergadura. Una en el mes de Marzo, y la siguiente en Mayo. La primera favorable para el bando carlista, la segunda para los liberales. En la hoja de servicios de Pedro Paupe, se nos indica que estuvo presente en ambas. Estas dos acciones son las más importantes desarrolladas en este territorio, por sus consecuencias políticas y militares. Veámoslas más detalladamente.

 

En Marzo, las tropas liberales presentes en San Sebastián y alrededores siguen recibiendo refuerzos hasta alcanzar los 28 batallones, todos ellos bajo el mando del General británico Sir George de Lacy Evans, El avance de todas estas tropas,  en coordinación con los efectivos liberales presentes en Bilbao, 35 batallones  al mando del General Espartero,  Álava con 12 batallones a las órdenes de Alaix, y con los 19 al mando de Sarsfield, en Navarra, forma parte de una ofensiva general coordinada, encaminada a derrotar completamente a las tropas rebeldes presentes en el territorio vasco. Pero Espartero no puede avanzar, lo mimo que los contingentes navarros y alaveses, por lo que los regimientos presentes en San Sebastián se quedan solos ante el enemigo.

 

La ofensiva comienza bien, con la toma de Amezagaña, el alto de Chimistegui, Chomingoregui y la venta de Oriamendi, tal como indica la hoja de servicios de Pedro. Todo parece indicar que la victoria va a ser total. Las bajas son mínimas, ya que por ejemplo en la toma de Chimistegui solamente hay dos heridos.

 

Pero la repentina llegada del Infante Don Sebastián con tropas carlistas de reserva hace que las tornas cambien radicalmente. El gran enfrentamiento comienza en Hernani, cuando la población parecía estar a punto de caer en manos de los liberales. Estos comienzan a retroceder de manera desordenada. Los muertos se van acumulando en las campas y son abandonados por sus compañeros. Lo mismo pasa con los heridos. Como es habitual, los británicos y los txapelgorris, entre los que incluyo a los voluntarios del batallón Isabel I, son inmisericordemente rematados. No hay piedad para ellos. El pánico se apodera de todo el mundo. Hay cantidad de civiles donostiarras, que se habían encaramado en lo alto de las colinas circundantes a San Sebastián, para presenciar lo que creían que iba a ser una victoria aplastante. Un gran espectáculo que no podían perderse. Todos huyen despavoridos a buscar la protección de las murallas donostiarras.

oriamendi 

Avance carlista en la batalla de Oriamendi.

 

En el diario del Coronel carlista Joaquín Julián Alzaá, este nos indica que en el combate del día 15, las bajas del enemigo, es decir, de los liberales donde militaba Pedro, supera los 2000 hombres entre muertos y heridos. Las carlistas rondan los 200 hombres. Las bajas del día 16 también son enormes. La derrota de las tropas liberales es completa, total.

 

Esta ha sido la mayor batalla desarrollada en esta guerra. Es la acción militar más importante. La de mayor envergadura y una de las más sangrientas. Es curioso lo que los carlistas encontraron entre los muertos liberales. Se trata de una partitura musical abandonada, compuesta por el donostiarra Santesteban, organista de la basílica de Santa María, de San Sebastián, en honor a la victoria aplastante que se iba a lograr contra los carlistas. Estos, una vez en su poder, la adoptaron como su marcha triunfal. Se convirtió en el himno carlista, universalmente conocido como "Marcha de Oriamendi".

 

 Batalla Oriamendi 2

PEDRO-PAUPE 9298

Muerte del Coronel Oliver de Lancey de la Legión Auxiliar Británica en la Batalla de Oriamendi,

 y su tumba en el Cementerio de los Ingleses de San Sebastián.

 

Los heridos que se produjeron fueron tantos, que se tuvo que habilitar la iglesia de San Vicente, dentro de la ciudad,  como hospital de campaña. La mortandad de estos fue enorme, ya que las heridas que sufrieron, en combinación con una epidemia que se estaba sufriendo entre las tropas liberales, durante casi todo el año, hace que su número ascienda de manera impresionante y preocupante.

 

Pedro escapó ileso de este desastre. Pudo llegar al amparo de las murallas, como tantos otros, gracias a la infantería y artillería de la Marina Real Británica, que logró mantener a los carlistas a raya el tiempo suficiente.

 

Los liberales se curan de sus heridas rápido. Por su parte, los carlistas debilitan sus efectivos notablemente, ya que organizan una nueva ofensiva contra el centro de España, más exactamente contra Madrid. Estos factores hacen que se intente un nuevo ataque liberal en el mes de Mayo. El día 10 de este mes llega a San Sebastián el mismísimo General Espartero, a la cabeza de numerosos refuerzos procedentes de Bilbao. Los efectivos con los que contaba, según las notas de Henry Wilkinson, ascendían a no menos de 32.000 hombres.

 

La ofensiva se desarrolló apuntando hacia dos objetivos. El primero a las órdenes de Evans conquistaría Hernani. Nuevamente los británicos pisaban el terreno que habían regado con su sangre dos meses atrás. Todo se desarrolló sin problemas. El segundo objetivo era la conquista de toda la costa, hasta Francia, también conseguido, con la toma de Irún el día 16 de Mayo.

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Portada de una reciente publicación inglesa,

en la que se representa la acción del Puente de Capuchinos.

 

Pedro estuvo entre los hombres que participaron en este segundo objetivo. Entre sus condecoraciones estaba la medalla por la toma de Irún, como queda reflejado en su hoja de servicios. En este documento, también se especifica que estuvo implicado en una acción muy peligrosa. No puede leerse correctamente por los estragos sufridos por la hoja, a consecuencia del paso de los años, que han deteriorado estas líneas, pero es muy probable que se trate de la acción ocurrida en el puente de Capuchinos, cerca de Fuenterrabía. En este puente el enfrentamiento fue muy sangriento. La lucha que vieron sus viejas maderas, ya que se trataba de un puente pequeño, fue en muchas ocasiones cuerpo a cuerpo.

  irun

Medalla de Irún.

Concedida por la Reina Gobernadora mediante Real Decreto de 13 de Junio de 1837 a las tropas españolas y de la Legión Auxiliar Británica (L.A.B.) que participaron en la toma del parque y pueblo fortificado de Irún.

La cinta es de color negro con cantos en rojo. La medalla representada es de color dorado, para oficiales, mientras que para la tropa se concedió en color plata. Tiene un castillo tras el que se ve una espada de color rojo. Todo ello se encuentra rodeado por una corona de laurel en esmalte verde, y el nombre "Irún" sobre una cinta azul. Al dorso hay otra corona de laurel idéntica y la fecha "17 de Mayo de 1837" en letras negras.

 

A partir de estas fechas, las acciones carlistas van disminuyendo en intensidad y número. Solamente es destacable la acontecida el 14 de Septiembre de 1837, en la que el 5º Regimiento español huyó de manera vergonzosa, teniendo que ser rechazados los carlistas por las tropas escocesas y los txapelgorris.

 

Los voluntarios liberales han visto y sufrido más que ningún otro combatiente. No es lo mismo desarrollar el "arte" de la guerra en un territorio que no es el tuyo. No se sufre tanto al ver las casas ajenas ardiendo. A los paisanos anónimos huyendo, sufriendo, a sus mujeres y niños llorando. Los nacionales vieron como todo esto ocurría entre sus vecinos, entre sus amigos y conocidos. Vieron como los barrios y pueblos que conocían, las casas entre las que habían crecido y jugado, eran destruidas inexorablemente por la guerra. Eso tiene que ser muy duro.

 

El 4 de Septiembre de 1839 se firmó la paz mediante el llamado "Abrazo de Vergara", entre los generales Maroto y Espartero. A partir de este momento, solamente partidas dispersas y aisladas de carlistas inquietan nuestras tierras. La más importante será la capitaneada por un tal Balmaseda, que obliga a las milicias de San Sebastián a desarrollar continuas labores de patrulla y vigilancia, sobre todo por las comarcas cercanas de Andoain. Una vez disuelta esta partida facciosa en Francia, la Primera Guerra Carlista ya no se azotará más nuestras provincias.

 

El 12 de Julio de 1840 se levanta el estado de guerra en Navarra y las provincias vascongadas.

 

Don Baldomero Espartero... certifico que la compañía movilizada del Batallón de la Guardia Nacional de la Plaza de San Sebastián mandada por el Capitán D. Joaquín de Echagüe, desde que se vino a la División de mi mando demostró su disciplina, su honradez y el más puro entusiasmo. Han sobrellevado todos los individuos de dicha compañía las fatigas y penalidades de la campaña, con una constancia digna de imitarse, y en cuantas ocasiones se ha ofrecido a avisar a los rebeldes, han aspirado a la gloria ser los primeros en el combate, habiéndose adquirido por tan recomendables virtudes, mi particular y predilecta aprobación, el amor de todos sus compañeros de armas y la admiración de los pueblos que han visto en el heroico patriotismo de los guardias nacionales movilizados de San Sebastián un dechado de cívico ardimiento en defensa de la causa de la libertad y del trono de Isabel 2ª.

Extracto del Acta nº 61 del 25 de Diciembre de 1835, del Ayuntamiento de San Sebastián,

en la que se deja constancia de la  felicitación del General Espartero.

 

Pedro Paupe emigró a hacer la Américas, llegando a Caracas, Venezuela. Logró hacer fortuna, se enamoró,  se casó, y tuvo como descendencia única a una hermosa niña. Un descendiente de esta, Jesse Ruiz Moreno, es quien se puso amablemente en contacto conmigo desde esas lejanas tierras, al otro lado del Océano Atlántico, y gracias a su amabilidad, me facilitó la hoja de servicios de este voluntario liberal donostiarra.

 

Las medallas concedidas a este donostiarra,  reflejadas en su hoja de servicios, desaparecieron "misteriosamente" durante un vuelo de Iberia que unía Madrid y Caracas, en la década de los setenta.

 

Estamos ante un documento inédito, desconocido dentro de nuestra pequeña pero gran historia donostiarra. Ante un sucio y viejo papel, que guarda los sufrimientos y aventuras de un paisano, de un vecino que se codeó, seguramente, con nuestros familiares. Muchos de nuestros antepasados vivieron y sufrieron estos mismos acontecimientos. Unos de manera más suave, otros, quizás, más dramáticamente. Son vivencias que han servido para ser lo que actualmente somos. Que han forjado nuestra gran historia general, influyendo en gran medida en las pequeñas historias particulares, de cada una de nuestras familias.

 

 Espero que gracias a este pequeño y humilde estudio, Pedro y sus compañeros, salgan un poco más de la oscuridad con la que los años van enterrando a las personas que nos precedieron, y a sus vivencias.

 

Fdo. JOSÉ MARÍA LECLERCQ SÁIZ

 

 

 

 

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18 noviembre 2012 7 18 /11 /noviembre /2012 14:55

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EL ÁLBUM DE FRANCISCO LÓPEZ ALÉN

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Gracias a la infatigable afición de mi padre José Luis Leclercq por la historia de nuestra ciudad, tengo en mi poder la reproducción fotográfica, realizada por él mismo, del álbum de fotos de mi antepasado Francisco López Alén.

 

Este personaje que forma parte de nuestro pasado fue un notable estudioso de nuestras costumbres, folklore e historia, por lo que desarrolló múltiples y diversas actividades en cualquier campo que fuera innovador en su tiempo, la segunda mitad del siglo XIX.  Fue un reconocido historiador, periodista, fotógrafo, y hasta se le otorgó el título de cronista de la ciudad de San Sebastián. Miembro de la Real Academia de la Historia y las Bellas Artes de San Fernando y director de la revista Euskal-Erria. Entre sus trabajos destaca también el de Director de la Biblioteca Municipal de nuestra ciudad. Se casó con Paulina Leclercq, de aquí mi entroncamiento familiar con él, pero lamentablemente su prematura muerte, en 1910 a los 44 años de edad,  nos privó de muchas investigaciones y descubrimientos sobre nuestro pasado y costumbres que sin duda hubiera efectuado.

 

En este álbum de fotos hay muchas que son conocidas, y otras inéditas. Creo que era costumbre en la época el hacer copias de los negativos y distribuirlas entre los amigos, ya que de otra manera no se explica cómo muchas de las impresiones fotográficas, con sus copias originales, se encuentran en una colección desconocida para el público, pero ya han sido publicadas en diversos medios.

 

De las fotos más destacables, haré algunos comentarios y matizaciones, ya que a mi humilde entender, hay una lamentable laguna entre los historiadores actuales sobre los temas militares que han, para bien o mal, influido tanto en la vida cotidiana de nuestros antecesores.

 

En esta primera "entrega", me limitaré únicamente a las fotografías que muestran las fortificaciones de la ciudad. Analizaremos en detenimiento los detalles que aparecen en algunas de ellas, ya que si nos "sumergimos" en lo que esos "momentos detenidos del tiempo" nos muestran, veremos que algunas partes de nuestra ciudad, hasta ahora sólo conocidas por los comentarios en artículos y libros, son visibles, por fin reales, ante nuestros ojos. Algunas de estas construcciones  jamás me hubiera figurado poder llegar a ver. La imaginación es importante, pero la realidad muchas veces la supera.

 

Fdo. JOSÉ MARÍA LECLERCQ SÁIZ

 

FOTO Nº 1. 

 

FOTO LOPEZ ALEN6

 

Se trata de un cuadro de López Alén, según reza la firma de su parte inferior derecha. Su enorme afición a la historia de la ciudad y sus murallas le motivaría, sin lugar a dudas, a la realización de este estudio en el que se ven representadas las principales partes de las mismas, justo antes del fatídico año 1813.

 

Aparece firmado por López Alén y es del año 1899, ya que la reproducción fotográfica que vemos está realizada por L. Moyua y fechada en ese mismo año.

 

PRUEBA

Lo más destacable, es la vista de la zona que se vió afectada directamente por el ataque de las tropas alidas en 1813, es decir, el baluarte de Santiago o del Gobernador, los cubos de Hornos y de Amézqueta, y el baluartillo de San Telmo, que tanto daño ocasionó entre las filas anglo-portuguesas.

 

 

FOTO Nº 2.

 

FOTO LOPEZ ALEN7

 

Nuevamente nos encontramos ante una fotografía de un cuadro de López Alén, en la que se nos muestra el aspecto que tendría San Sebastián entorno a principios del siglo XIX, antes de la Guerra Napoleónica.

 

Aparece firmado por López Alén y es de 1899, igual que el anterior, ya que la reproducción fotográfica que vemos también está realizada por L. Moyua ese mismo año. Es propiedad del Museo de San Telmo de San Sebastián.

 

Diapositiva1

 

En la ampliación superior señalo las distintas partes de las murallas que se pueden ver representadas.

 

FOTO Nº 3.

 

FOTO LOPEZ ALEN020

 

Antiquísima fotografía de la Puerta del Muelle, conocida actualmente como Portaletas, que pese a la fecha anotada en su parte inferior de puño y letra de López Alén,1864, creo que sería bastantes años más antigua. Personalmente me atrevería a datarla como anterior al año 1856.

 

En la foto se puede ver una segunda puerta tras la primera, la conocida como del Ingente, que se abrió en el año 1851, buscando una mejor comunicación de las mercancías del puerto con la ciudad y alrededores, tras la ampliación del mismo ese año, en que se procedió a construir el muelle llamado Kai-berri, entre otras muchas reformas.

 

6I.jpgLa entrada fortificada que vemos en primer plano fue demolida y reemplazada por otra, realizada a imagen de la puerta del Ingente en 1856, por lo que difícilmente puede la fotografía ser posterior a este año.

 

Seguramente estemos ante la fotografía más antigua que he visto de San Sebastián.

 

En ella vemos varios puntos destacables de esta fortificación que ha permanecido prácticamente desconocida y que trataré de detallar un poco con la ayuda de este esquema.

 

Vemos el cuerpo de guardia que se encargaba de proteger al retén encargado de su vigilancia. Se trataba de una construcción con techo a dos aguas recubierto de tejas. Se pueden ver algunas aberturas o ventanas en su pared, estrechas por claros motivos defensivos. Pirala, a principios del XX, la dibuja con sólo uno, pero parece que hay alguno más, si estudiamos mejor las sombras y claro oscuros de la pared.

 

Encima de la fortificación, sobre el arco que servía de entrada a la ciudad, se ve una plataforma, capaz para dos piezas de artillería según palabras del historiador militar Fernando Mexía. También distinguimos una tronera.

 

 6F.jpg

 

Curiosamente, en el grabado de Pirala aparece esta construcción, fechable entre los años 1531-35, realizado sin lugar a duda copiando esta fotografía. Aparece incompleta, ya que el autor equivoca el arranque de la tronera (número 3) con el final de la plataforma superior, que originariamente se internaría hacia el muelle llamado Kai-buru, en punta, cerrando la línea de murallas del muelle con este malecón, tal y como se aprecia en el siguiente plano de 1744.

 

6K.jpg

 

Con el número 4 señalo la línea de muralla que actualmente conocemos, pero que podemos ver en la fotografía con su altura original, ya que la hoy existente es menor en 2'70 metros, como consecuencia de una nueva remodelación sufrida el año 1879.

 

El número 5 señala la puerta llamada del Ingente, por encontrarse construida en el lugar en que se encontraba esta fortificación. Se construyó como ya he señalado el año 1851, y se demolió en 1871, ya que tras la desaparición del cinturón amurallado perdió totalmente su utilidad. Su diseño sirvió para la posterior remodelación de Portaletas, de la cual aún pueden entresacarse algunas restos del antiguo diseño.

 

Finalmente con el número 6 señalo las construcciones que se adosaban a los muros, para servicio de la aduana y las gentes que trabajaban en el puerto.

 

En algunos trabajos he leído que disponía de tres entradas, orientadas como la actual puerta que conocemos, pero esto es totalmente incierto, ya que la pared que daba hacia la bahía estaba totalmente cerrada, con la finalidad de cortar cualquier intento de flanqueo de tropas atacantes contra el lienzo del puerto. Disponía, en efecto de tres aberturas, tal y como queda reflejado en el plano realizado para las reforma del puerto de 1851, pero no con la orientación actual. La más pequeña miraba hacia las oficinas de la aduanilla,  otra, la mayor, hacia el puerto, y la tercera es la que comunicaba el conjunto con la calle del Puerto y el interior de la ciudad. Las dos primeras eran accesos "en codo", no permitiendo la entrada en línea directa dentro de la ciudad.

 

 6L.jpg

 

Este detalle lo podemos comprobar mejor aún en la ampliación que muestro a continuación, realizada sobre una acuarela de Richard Lyde Hornbrook, Capitán de la Legión Auxiliar Británica, destinado en San Sebastián entre los años 1836 - 37. En ella se ve la puerta, su terminación en punta y el refuerzo de la pared del muelle, hacia el exterior.

 

 6N.jpg

 

El único acceso a la playa desde el interior de este lugar se efectuaba  mediante unas escaleras de bajada al arenal, conocido como de la lastra, que bajaban desde Kai-buru, tras abrir una pesada puerta de hierro. Este detalle esta mencionado ya el año 1849, y es recogido por la revista Euskal-Erria en 1892.

 

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Como puede verse en la imagen superior, de un grabado de 1845, la pared que presentaría, vista desde el exterior de la ciudad, es claramente acorde al resto de fortificaciones defensivas.

 

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Estado actual de Portaletas, en la que se puede ver la altura original de la muralla, antes de su reducción en 2'70 metros, coronando el arco interior del conjunto.

 

FOTO Nº 4.

 

FOTO LOPEZ ALEN021

 

Conocidísima fotografía de la puerta de tierra de San Sebastián, vista desde el exterior, tomada antes de 1863, año en que fue derribada. Se puede ver el puente que unía el hornabeque de San Carlos con la plataforma existente junto a la muralla y cubo imperial, así como la impresionante y potente pared lateral del mismo. En esta se distingue una de las dos troneras de flanqueo de este lado de la cortina.

 

Como se puede ver el puente es de madera, hecho tácticamente resaltable, ya que en caso de necesidad puede ser quemado o desmontado, impidiendo el libre acceso por este lugar.

 

También es interesante ver el escudo, carente de toda ornamentación, que observamos sobre el dintel de la puerta. Era en su origen un escudo real de Felipe II, realizado por Pierres Picard, imaginero francés, autor entre otras obras de la fachada de la Universidad de Oñate. En él podía leerse:

 

"Philipo II Hisp. Regi S.P.Q. Easonensis dicavit 1577"

(A Felipe II Rey de España el Concejo y Pueblo de San Sebastián dedicó este monumento,

año 1577).

 

Desgraciadamente fue bárbaramente destruido por las tropas de ocupación francesas durante la guerra de la Convención (1795). En esta puerta se realizó una modificación importante el año 1564, ya que las autoridades militares entendieron que era demasiado grande para facilitar una defensa apropiada, por lo que fue acortada.

 

FOTO Nº 5.

 

FOTO LOPEZ ALEN023

 

Conocida fotografía de la monumental Fuente del León, llamada así por el animal representado en bronce que la coronaba, y que actualmente se puede visitar en su nuevo destino, esta vez en secano, en el centro de la plaza de Lasala, de la Parte Vieja donostiarra.

 

8A

 

La fuente se encontraba adosada al lienzo de la muralla de San Sebastián, tal y como muestro en el plano superior, ennobleciendo la llamada Plaza Vieja y la puerta de tierra, espacio que ven los visitantes nada más cruzar el último cinturón defensivo.  Fue destruida como consecuencia de las obras de demolición de la muralla en el año 1863.

 

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Fotografía del león de bronce en la actualidad, sobre su pedestal en la plaza de Lasala, sin el chorro de agua que durante siglos refrescó a los donostiarras que acudían a su fuente para llenar los cántaros o dar un sorbo que aminore la sed en nuestros calurosos y húmedos meses del verano.

 

FOTO Nº 6.

 

FOTO LOPEZ ALEN049

 

En la inscripción de la página que reproduzco podemos leer:

 

"Esnetei Kalea = Calle de Narrica y al fondo la muralla y la casita contra el lienzo. Año 1860".

 

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Pocas imágenes existen tomadas en el interior de la ciudad que nos muestren tan claramente el ambiente claustrofóbico que tenían que tener nuestros antepasados, oprimidos por un cinturón defensivo de tales dimensiones.

 

FOTO Nº 7.

 

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Al pie de esta fotografía se lee:

 

"Esnetei Kalea = Calle Narrica y al fondo la muralla, año 1860".

 

Imagen similar a la anterior, con la única diferencia de que en esta se nos indica, por la profusión de toldos, que se tomó en verano. El último de los toldos, el más cercano al final de la calle tiene un cartel encima que casi ha llegado hasta nuestros días. Lamentablemente ha desaparecido hace pocos años, víctima de una restauración de la fachada de la tienda. Es la archiconocida sombrerería Ponsol, que para esas fechas ya llevaba funcionando nada menos que dos décadas. Era regentada en esos días por Bernardo Ponsol, trabajo que continuó su hijo Agapito, y finalmente siguió, tras su jubilación, mi familia, los Leclercq.

 

FOTO Nº 8.

 

FOTO-LOPEZ-ALEN081.jpg

 

En la frase escrita podemos leer:

 

"Errege Soroa o campo de maniobras al lado del Cubo Imperial el año 1860".

 

Seguramente se trate de la plataforma del hornabeque de San Carlos, y en ella vemos formado un escuadrón de caballería, ante la curiosa mirada de muchos y muchas donostiarras, algunas de las cuales intentan proteger su blanca tez gracias a las socorridas sombrillas, tan de moda en esos años.

 

FOTO Nº 9.

 

FOTO LOPEZ ALEN075

 

Típica estampa en la que se ve a los bueyes y su pastor al pie de la muralla del muelle, que se encuentra enfoscada, sin la cara vista de sus sillares, y con su altura original, que como ya he señalado en el comentario de la foto nº 3, perteneciente a Portaletas, la perdió el año 1879.

 

FOTO Nº 10.

 

FOTO LOPEZ ALEN024 

 

Impresionante imagen de la plataforma superior del Cubo Imperial, anterior al año 1863, año en que fue demolido, en la que se pueden ver incluso las piezas artilleras que defendían la plaza. La imagen está tomada desde su parte posterior izquierda, y se puede notar claramente el remate de las troneras, con esa inclinación del adarve que le hacía tan característico.

 

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FOTO Nº 11.

 

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Fotografía del año 1862 tal como reza la inscripción de López Alén a pie de página.

 

Muy similar a la anterior, se ve la plataforma superior del Cubo Imperial, con la diferencia de los árboles, que lógicamente son los que existían en el paseo, muy utilizado por los donostiarras de entonces, que separaba la muralla y el hornabeque de San Carlos, tal y como se ve en el grabado realizado por Ángel Pirala a finales del siglo XIX.

 

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FOTO Nº 12.

 

FOTO LOPEZ ALEN027

 

Imagen de 1862 de las casas que estaban adosadas a la muralla, formando uno de los laterales de la desaparecida Plaza Vieja de San Sebastián, actual Boulevard. El concurrido paseo de hoy, guarda en la línea de las casas más cercanas  a la Parte Vieja los antiguos límites de ese antiguo espacio.

 

Estas edificaciones fueron de las escasas que sobrevivieron al desastroso incendio de 1813. Rompiendo esta línea de viviendas, se observa el arco de acceso a la Puerta de Tierra, tal y como la veían nuestros antepasados hasta 1863, año en que fue demolido todo el conjunto.

 

Podemos apreciar claramente que la parte superior de la muralla presenta un aspecto de abandono, consecuencia clara del destino que ya se entreveía llegar a las fortificaciones, por lo que estas se encontrarían ya sin los necesarios trabajos de mantenimiento para su correcta conservación.

 

En el siguiente cuadro de Petite de Meurville, se puede ver esta zona de tejados y plataforma superior de la muralla con gran profusión de detalles.

 

12C.JPG

 

FOTO Nº 13.

 

FOTO LOPEZ ALEN028

 

En esta imagen correspondiente a 1862,se aprecia las casas adosadas a la muralla del frente de tierra que forman uno de los lados de la calle del Pozo, ya que contaba con uno, al que los donostiarras acudían a llenar sus cubos y baldes.

 

13A.jpg 

 

Con el número uno está señalado el Baluarte de Santiago, que tanta importancia tuvo en los acontecimientos de 1813. Con el dos la calle, con las casas que también sobrevivieron al terrible bombardeo y posterior incendio de la ciudad. Son testigos mudos de esas horribles jornadas, que, medio siglo después, sucumbieron ante las piquetas de los donostiarras. Finalmente, con el tres, señalo la parte superior de la muralla principal de la ciudad en su frente de tierra.

 

FOTO Nº 14.

 

FOTO LOPEZ ALEN072

 

En esta fotografía de 1862, se ven muchas partes de San Sebastián que me gustaría destacar una por una, ya que pocas veces se han podido observar de manera tan clara.

 

25A.jpg

25B.jpg 

Ayudándome de este esquema será mucho más fácil:

 

(1) Baluarte de San Felipe.

 

(2) Puerta de acceso al muelle conocida como del Ingente. Fue demolida, como ya he indicado en 1871, tras veinte años de servicio.

 

(3) Muelle llamado Kai-berri, al ser el más moderno de todos. Se construyó en la reforma del puerto del año 1851.

 

(4) Muelle conocido como Kai-buru. Había sido hasta 1851 el más exterior del puerto, sirviendo como cierre entre la rada y la bahía.. La rada que se ve no existía antes de ese año. Era parte de la bahía de la Concha. Su grosor tampoco es el original, ya que fue notablemente ensanchado durante la reforma.

 

(5) Esclusa del puerto. Siempre hubo grandes problemas con la baja mar y el poco calado del puerto, por lo que se ideó esta esclusa para que los mercantes no quedasen varados en los fondos. No fue muy útil, ya que las puertas se pudrían fácilmente, desencajándose, y el hecho de estar dentro de la esclusa, a pesar de no haber varado el barco, impedía que este zarpase .

 

    25C

 

La verdaderamente importante es la siguiente ampliación de la fotografía que detallo punto por punto.

 

(1) La muralla del puerto, con el punto de unión con la del frente de tierra (2), con esa curva característica, y la puerta ya mencionada del Ingente. La muralla conserva su altura original, ya que recuerdo que fue derribada 2'70 metros de altura de su lienzo.

 

(3) Muralla del frente de tierra, en la que destaca de manera sobresaliente el Cubo Imperial o Caballero, desde el que se dominaba todo el sector.

 

(4) Delante de él, podemos apreciar el muro exterior del hornabeque de San Carlos, que estaría protegido por el foso (6).

 

(5) Distinguimos perfectamente el baluarte de San Felipe, con sus troneras apuntando hacia la bahía. Antes de la construcción de esa rampa en curva que servía para desviar las olas y que estas no rebotasen hacia la boca del puerto, esto sucedía continuamente, ya que antes morían directamente contra su muro.

 

(7) Cerrando ese foso, aparece otro muro o contraescarpa, que sostiene el terraplén o glacis que protege a las fortificaciones anteriores y a el revellín del fuego artillero. Encima de este muro, justo al borde del mismo, se encontraría el camino cubierto, desde el que los franceses molestaron mucho a los británicos, cuando estos ocuparon el destruido barrio de San Martín.

 

FOTO Nº 15.

 

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Instantánea del frente de tierra y de la Zurriola, tomada el año 1863 según indica la inscripción que existe en la página, a su pie. En la misma se puede ver que las obras de demolición de las fortificaciones pertenecientes al frente de tierra ya han comenzado.

 

3B-copia-1.jpg

En la ampliación superior detallo las distintas partes de las defensas que se pueden distinguir en la fotografía.

 

FOTO Nº 16.

 

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Fotografía tomada en 1863 desde el alto de San Bartolomé, en la que se aprecia en primer término el barrio de San Martín, así como los trabajos de demolición de las murallas del frente de tierra, y del cubo imperial o caballero.

 

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FOTO Nº 17.

 

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La muralla ya está abierta, y delante del boquete todavía podemos ver las troneras del hornabeque de San Carlos, y se adivina, aún más en la punta, las del revellín de San Nicolas.

 

Es muy curiosa la vista del cementerio de San Martín, ya que generalmente sale en todas las representaciones carente de arbolado. López Alén hace referencia a Don Sebastián de Miñano, político, escritor, geógrafo, científico, etc, que murió en el exilio en Bayona, ya que era afrancesado, y que fue enterrado en este cementerio en 1845.

 

FOTO Nº 18.

 

FOTO LOPEZ ALEN019 

 

Nueva instantánea del año 1863 tomada desde la orilla opuesta del Urumea, en la que se ve la nueva brecha abierta en la muralla, a consecuencia de los trabajos de demolición, medio siglo después de la efectuada por nuestros "aliados", y que tan sangrientas consecuencias tuvo para nuestros antecesores.

 

FOTO Nº 19.

 

FOTO LOPEZ ALEN040

 

Fotografía tomada en la primera mitad de 1864 en la que se ve el estado de las obras de derribo del cubo imperial y del sector del frente de tierra perteneciente a la calle del Pozo, es decir, a las casas que se pueden contemplar en la fotografía anterior (nº13).

 

En la instantánea se ven a cuatro de los trabajadores, así como una de las bóvedas subterráneas del Cubo Imperial que ya empieza a asomar a la luz. La cantidad de escombro que se aprecia nos da una idea del grosor de los muros de esta fortificación.

 

 

FOTO Nº 20.

 

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Fotografía de la misma zona que la anterior con los trabajos más adelantados. Tal y como reza el apunte, está tomada el día uno de Octubre de 1864. Las casas de la calle del Pozo ya han sido derribadas, quedando de ellas únicamente la impronta de las paredes interiores, con los colores que decoraban sus estancias.

 

Si tomamos como referencia el saliente o contrafuerte de la muralla y lo superponemos a la foto anterior (nº 19), vemos el lugar exacto de las casas.

 

La demolición del Cubo Imperial sigue su curso, asomándose a la luz alguna bóveda más. Se ha construido un raíl con vagonetas para facilitar el acarreamiento de los escombros hacia la zona de vertido.

 

FOTO Nº 21.

 

18.jpg

 

La inscripción dice:

 

"Rellenando la parte de la Zurriola, se ven algunos detalles, en primer término, de las murallas, y San Sebastián nuevo se halla todavía limpio sin ninguna construcción.

 

Esta fotografía está hecha el año 1864"

 

18A.jpg

 

La entrada de mar de Santa Catalina se ganó rellenándola con los escombros procedentes, en su mayor parte del Cubo Imperial.

 

FOTO Nº 22.

 

16.jpg

 

La anotación reza:

 

"Puente y Paseo de Santa Catalina y trasera de la calle de Legazpi en 1863. Vista tomada desde el lienzo izquierdo del Cubo Imperial".

 

Se aprecia la línea de los raíles de las vagonetas que transportan los escombros del Cubo Imperial. Se ve como estos están siendo utilizados para desecar el entrante del mar que existía en el barrio exterior de Santa Catalina, haciendo de este una pequeña península que se comunicaba con la otra orilla del Urumea gracias al puente, entonces de madera.

 

FOTO Nº 23.

 

FOTO LOPEZ ALEN046

 

La anotación dice:

 

"Vista general de San Sebastián tomada desde la cumbre del monte Urgull en 1863".

 

Me inclino a datarla mejor en el año 1865 como mínimo, ya que las murallas han desaparecido totalmente, y ya existe el arco triunfal para recibir a la reina Isabel II, levantado ese año.

 

En el puerto se ven sus dos puertas, la del Ingente (derribada en 1871), y la de Portaletas, que ya ha sido reformada a imagen de la anterior. La del Ingente ya ha perdido toda utilidad, al haber desaparecido los muros que cerraban la ciudad a su alrededor.

 

En la línea de casas que limitan la ciudad con la enorme explanada nacida tras la desaparición de las defensas, vemos un pequeño entrante correspondiente a la que hasta ese momento fue la Plaza Vieja de la ciudad, centro de tantos festejos y trifulcas entre militares y civiles.

 

FOTO Nº 24.

 

22.jpg

 

El pie de foto, escrito por López Alén, dice:

 

"Tras de la iglesia de San Vicente. La muralla y casas antiguas que se derribaron con motivo del nuevo barrio de Salamanca, los últimos detalles de derribaron en 1889".

 

Se aprecia el lienzo de la sufrida muralla de la Zurriola, que más o menos discurriría paralela entre las actuales calles Aldamar y San Juan.

 

FOTO Nº 25.

 

FOTO LOPEZ ALEN059

 

La brecha una vez derruida la muralla, el año 1866.

 

Se ve al fondo el arranque de lo que queda de la muralla del frente de la Zurriola, con unas escaleras de acceso a su paseo de guardia, esta vez, suponemos, para el disfrute de los donostiarras de entonces.

 

Cuando se reconstruyó la ciudad tras el incendio, los militares obligaron a dejar despejada esta zona adyacente a la muralla, ya que había quedado claro que se trataba de la parte más expuesta de toda la fortificación. Cincuenta años antes, aquí se habían derramado ingentes litros de sangre, como consecuencia de la insensatez de la guerra.

 

Ningún monumento recuerda esas luctuosas jornadas a los donostiarras de ese tiempo, solamente ha perdurado el nombre del espacio vacío, La Brecha. Los propietarios de los solares expropiados, tuvieron que estar litigando con las autoridades militares casi medio siglo, hasta verse resarcidos por sus pérdidas.

 

 

FOTO Nº 26.

 

FOTO LOPEZ ALEN060

 

Otra fotografía de la escalera de acceso a la muralla de la Zurriola, con el detalle de las casas que se encuentran adosadas al lienzo, y que desaparecieron junto a la fortificación cuando esta fue derruida para construir el ensanche Cortázar y el nuevo barrio de Salamanca.

 

Esta fotografía es posterior a la anterior, ya que podemos notar que la plaza ha sido urbanizada con una acera en su parte central. Sospecho que la reproducción del cliché ha sufrido algún retoque, ya que la farola está misteriosamente "cortada" por la mitad.

 

FOTO Nº 27.

 

FOTO LOPEZ ALEN114

 

La frase dice:

 

"Año 1874, trinchera contra los carlistas, hoy, poco más o menos, por la calle de San Marcial".

 

Vemos un muro fuertemente armado a base de aspilleras, construído en mampostería y ladrillo. En la primera de sus esquinas dispone de una caseta de vigilancia, y en la segunda un fortín, donde se refugiaría, seguramente, el retén de guardia. Su trayecto se limita únicamente a la protección de las casas de la ciudad de San Sebastián, aprovechando algunos muros de estas para su progresión y cierre.

 

 

FOTO Nº 28.

 

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En la hoja se puede leer:

 

"Calle de Vergara hasta el principio de la de San Marcial. La calle está cerrada con trincheras de la guerra carlista, año 1875".

 

En efecto, podemos distinguir el muro con sus aspilleras para proteger a la tropa de fusilería, realizado a base de adoquines y ladrillos.

 

Paradojas del destino, una docena de años han pasado solamente desde que nuestros antepasados se libraron del cinturón de las murallas, y rápidamente tienen que volver a construir otra ante los peligros de la nueva guerra civil. San Sebastián se enfrentaba nuevamente al resto de la provincia.

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11 noviembre 2012 7 11 /11 /noviembre /2012 12:06

NUESTRO PERSONAJE

 

matías de lamadrid

 

             Matías Ignacio de Lamadrid y Manrique de la Vega, en la fotografía junto a su esposa y una sobrina, nació en Bárcena de Campos (Palencia), el año 1792. Rápidamente ingresó en el ejército, siendo cadete del Regimiento de Infantería de la Concepción el año 1810. Participó en la defensa de Málaga, y recibió el grado de Teniente durante esta acción bélica. Este regimiento de deshizo ese mismo año de 1810, continuando la defensa de su patria en la Serranía de Ronda, como un guerrillero de tantos.

 

             En Agosto de 1810, es destinado como Teniente gracias  a la intervención del entonces brigadier Porlier, en el regimiento 1º de Cantabria.

 

             De todas estas andanzas bélicas que lo llevaron por media España, nació de su puño y letra un libro de memorias, en el que describe sus andanzas y acontecimientos que vio y en muchos casos padeció.

 

             Falleció en 1879 en la localidad Cántabra de Potes.

 

LA PUBLICACIÓN

 

oficial guerra independencia            Estas memorias han sido recientemente rescatadas gracias al historiador palentino José Luis Sánchez, quien ha participado en la transcripción de los manuscritos, y por consiguiente en la publicación de "Diario de un Oficial en la Guerra de Independencia (1813 - 1814), publicado por Región Editorial S.L. el año 2009, y que desde aquí recomiendo a todos mis lectores.

 

             No hay mejores narraciones y descripciones que las sacadas de las memorias de los testigos que vieron y sufrieron esos acontecimientos. Son descripciones reales, sin muchas licencias narrativas, que nos sumergen en unos mundos y tiempos ya pasados.

 

             Destacaré los detalles que nos incumben a los donostiarras en particular, ya que nuestro Teniente estuvo en alguna ocasión presenciando el bombardeo de la ciudad en directo.

 

MI INTRODUCCIÓN

 

             Agradezco a Roberto Vaquero, estudioso de las Guerras Napoleónicas, como yo, su información sobre este libro, que ha logrado captarme y ponerme manos a la obra para realizar el presente estudio.

 

             Este trabajo, lo articularé de la siguiente manera. Expondré cronológicamente los acontecimientos y hechos que nos interesan, mencionados por el teniente, extendiéndome en los que entiendo son más interesantes y aportan detalles sobre nuestra pequeña pero intensa y dramática historia.

 

MEMORIAS DEL TENIENTE MATÍAS DE LAMADRID

 

3 de Agosto.  

 

             "De San Sebastián se ha oído por la mañana bastante fuego, y por la tarde poco".

 

4 de Agosto.  

 

             "De San Sebastián se ha sentido mucho fuego".

 

5 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián mucho fuego".

 

6 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián se ha oído algo de fuego".

 

7 de Agosto. 

 

             "De San Sebastián no he oído fuego, bien como esta villa está algo en hondo con respecto a aquella ciudad no es extraño aún cuando le haya habido como es regular".

 

             Estos detalles son interesantes, ya que nuestro Teniente se encontraba a nada menos que 20 kilómetros de San Sebastián - Donostia, entre las ciudades de Irún y Fuenterrabía. El hecho de oírse el estruendo de la artillería a tan largas distancias es un detalle esclarecedor de la magnitud del bombardeo y de su horrorosa y espantosa espectacularidad, por calificarlo de alguna manera.

 

9 de Agosto. 

 

             "Nada se oye en San Sebastián".

 

11 de Agosto.

 

             En esta fecha pasa por Oyarzun, y describe lo que ve de la siguiente manera:

 

             "Una legua más acá de esta villa hay un campamento inglés bastante grande. Precisamente pasé por junto a él (está a los lados del camino) a las once de la mañana, y parecía una población: Las gallinas cacareaban, los gallos se contestaban, etc".

 

             En esta población se encontraba el cuartel general de Graham, y desde sus alturas describe lo que ve de San Sebastián:

 

             "(...) a San Sebastián o, por mejor decir, sólo al castillo, porque impedía ver lo demás el espeso humo que había del gran fuego de sitiadores y sitiados".

 

SAN SEBASTIAN EL 31 DE AGOSTO

 

             En el grabado superior, se puede ver la modificación realizada con ordenador sobre la acuarela de Fernando Hierro.

 

             El empleo de el tipo de pólvora de la época para artillería y fusilería, ocasionaba unas grandes humaredas que en muchos casos impedían y dificultaban a los oficiales el ver los campos de batalla. Hay varias descripciones de testigos que, en varios momentos del asedio, describen situaciones similares, como por ejemplo la visión de los buques británicos bombardeando el castillo entre una intensa nube de humo.

 

12 de Agosto. 

 

             "En la orden de hoy se despedía al General Castaños, da a reconocer por General Jefe del IV Ejército al Mariscal de Campo D. Manuel Freire, su sucesor (...) A Freire le hacen muy bueno, por malo que fuese siempre sería mejor que Castaños".

 

             "En San Sebastián bastante fuego".

 

             Es interesante este detalle en el que critica abiertamente al hoy en día controvertido General Castaños, héroe de Bailen. No parece estar muy contento con el desarrollo de su mandato. La actuación de este mando militar, hasta ahora sin mácula alguna, está siendo víctima de un sistemático ataque en estos tiempos por parte de un grupo de "historiadores", que más allá de hacer una interpretación aséptica de la historia, prefieren subordinar ésta a sus intereses políticos, tergiversando sus conclusiones finales, envenenadas por una situación coyuntural en nada extrapolable a los tiempos históricos en que nos movemos. Me estoy refiriendo a los que le acusan, aprovechándose de las próximas celebraciones del 200 aniversario, de ser el responsable de ordenar la quema de nuestra ciudad.

 

             Yo no voy a ser quien rompa lanza alguna en favor o en contra de este general, simplemente me limitaré a exponer este detalle de la memoria de de Lamadrid, dejando al lector libertad para llegar a su propias conclusiones.

 

13 de Agosto. 

 

             "En San Sebastián bastante fuego".

 

15 de Agosto.

 

             "Por la mañana hubo en San Sebastián, con motivo de ser hoy San Napoleón, una gran salva, que repitieron al mediodía, y por la tarde, y sentí perfectamente la que a esta hora hicieron en Bayona, que fue muy duradera. El estar el horizonte un poco enmarañado me impidió viese bien esta ciudad. Los sitiadores de San Sebastián también hicieron unas salvas con más profusión de la que querrían los sitiados. Toda la noche hubo mucho fuego".

 

16 de Agosto. 

 

             "En San Sebastián mediano fuego por el día, en la noche mucho".

 

17 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián bastante fuego".

 

18 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián mucho fuego".

 

19 de Agosto. 

 

             "En San Sebastián sigue el mismo fuego".

 

20 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián ha habido mucho fuego. Por la mañana hizo bastante el castillo. Por la tarde fue muy grande de ambas partes, en conformidad de oírse constantemente a lo menos una hora. A Pasajes a llegado una escuadra inglesa con mucha tropa de desembarco A medio día estuvo aquí el Lord Duque de Ciudad Rodrigo con el príncipe heredero de Orange, Graham y otros personajes, reconociendo todas estas posiciones y las de Francia. Sacaron sus mapas, etc".

 

             "Wellington es bastante alto, algo seco, nariz larga y feo".

 

             Sobre la "sequedad" del Duque de Ciudad Rodrigo, apostillaré que se trata de una manera de describir a alguien flaco.

 

21 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián no hubo tanto fuego como ayer".

 

22 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián como ayer".

 

23 de Agosto.  

 

            "El fuego de San  Sebastián mediano".

 

24 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián un fuego regular".

 

25 de Agosto.  

 

              "Por la mañana se sintió bastante fuego en San Sebastián. Pasó por esta villa (se refiere a Oyarzun) la brigada portuguesa que estaba junto a la peña de las Cuatro Coronas (...) Es buena gente".

 

             Seguidamente hace una reflexión sobre las relaciones entre los tres ejércitos aliados, en las que refleja las tensiones existentes, sobre todo como consecuencia del proceder británico. Pero escuchemos mejor a nuestro Teniente describir primeramente como se relacionan los ingleses con los portugueses:

 

             "Los portugueses no se diferencian de los ingleses más que en vestir uniforme, aquel como nosotros, en vez que estos le traen encarnado, no siendo tropa ligera. En todo lo demás siguen la táctica y ordenanzas inglesas. Todos los generales que tienen son ingleses y lo mismo los más de los jefes, de modo que portugueses son sólo los soldados y oficiales hasta capitán. (...) A los portugueses les tratan con mucho desprecio, por lo que al verse mandados por ellos en todo los tienen desesperados".

 

             A continuación llegan los problemas con las tropas españolas, que a la mínima se solucionan de manera expeditiva. Escuchémosle:

 

             "El inglés es muy orgulloso, y como tiene motivos para ello, y nosotros no menos, hay muchas cuchilladas en particular, en que no sacamos la peor parte, con cuyos desengaños bastantes los cuales, nos miran ya con mucha consideración".

 

             Empieza la preparación para el asalto definitivo a la ciudad con un bombardeo impresionante que destroza aún más las murallas, y ensancha las brechas existentes. Es muy probable que hasta entrada la I Guerra Mundial, con sus bombardeos masivos, que la ciudad de San Sebastián fuese el punto más intensamente bombardeado en toda la historia hasta el siglo XX, récord que sigue ostentando si nos limitamos a ejércitos no modernos.

 

26 de Agosto. 

 

             "En San Sebastián ha habido un fuego de brecha, el más terrible. En un cuarto de hora conté distintamente ochocientos cañonazos sin otros que por dispararse a un tiempo no podían distinguirse. Parece se abrió algo más la que había, y han empezado a hacerse atrás".

 

             "Por la noche tomaron los ingleses la islilla de Santa Catalina (sic), donde se establecieron, habiendo en ella cogido el pequeño destacamento de franceses que había en ella".

 

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             Lógicamente se refiere a la isla de Santa Clara, y a la toma del destacamento de 25 soldados franceses que la defendieron, mucho más encarnizadamente que lo que hasta ahora nos han descrito las crónicas. Pero no me extiendo, ya que este episodio de nuestra historia lo relataré en otro trabajo.

 

             "Estando en el servicio pasó Wellington con otros tres, y un ordenanza venía de San Sebastián e iba a Lesaca".

 

27 de Agosto. 

 

             "Desde el camino se ve perfectamente el terrible fuego de brecha que hay en San Sebastián, y excede al de ayer, lo que parece imposible. Sólo el castillo por estar en alto se descubría porque lo demás de la ciudad lo ocultaba el denso humo, que aunque desaparecía algunas veces obligado del viento, volvían luego a reponerle las horribles descargas que sin interrupción sonaban. Por la tarde continua el mismo fuego. El castillo ni dispara ni es disparado".

 

             Todos estos acontecimientos que se están desarrollando y que solamente pueden ver y oir dese la distancia ocasionan que la curiosidad venza, y nuestro Matías sucumba a ella, acercándose con otros compañeros oficiales a contemplar el sitio. Si el lector tiene la facultad de poder imbuirse completamente en la narración, que lo haga. Tuvo que ser algo verdaderamente espeluznante. Escuchemos:

 

28 de Agosto.

 

             "Fui con cinco oficiales a ver el sitio de San Sebastián. El camino malísimo, por lo que volvimos por Oyarzun. (...) A la salida de Pasajes estaba un regimiento inglés formado en columna y su música es la mejor que he oído de ellos. (...) estaban desembarcando los ingleses innumerables balas de cañón, bombas, barriles, etc, que conducen al sitio multitud de carros portugueses que hacen de brigada para esto y otros acarreamientos. Vienen los bueyes no por las astas sino por el pescuezo, como si fueran mulas".

 

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             "Para percibir y enterarnos mejor de todo, nos subimos a la grande altura que está de la plaza un tiro de cañón por la parte de Rentería y desde cuya elevación todo se veía (con toda seguridad se está refiriendo al monte Ulía). Los aliados tienen sus grandes baterías de artillería gruesa, cuatro en El Arenal, y dos en las alturas, frente al puerto (se refiere a las de San Bartolomé). Las de El Arenal han abierto una brecha grandísima y es poca la muralla que por esta parte está en pie. No me paré en contar las piezas que tienen, pero son muchas y muy inmediatas ya las más avanzadas a la muralla, de que sólo las separa el pequeño Urumea".

 

             "Hoy han hecho el fuego más espantoso contra el Revellín de la misma cortina y es prodigiosa su puntería. Constantemente se veían desmoronándolo ocho, diez o más balas (de a 36 las unas o todas) que levantaban gran polvareda y hacían saltar las piedras a mucha distancia. Si alguna iba un poco alta hacía un estrago lastimoso en las casas, que hay ya muchísimas por tierra, en toda la extensión de la brecha. Es rarísimo el tejado que no esté acribillado, y casi la tercera parte de la ciudad es escombro".

 

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             "No vi ningún paisano (estos están en la parte más inmediata a la altura, y en la iglesia mayor, que es donde ha padecido poco) ni francés, bien raros, y sólo al mediar las guardias se presentan más".

 

             Queda claro que los pobres donostiarras se refugiaban durante los bombardeos en la Basílica de Santa María y zonas aledañas, ya que por la descripción de Matías son las menos castigadas por las bombas aliadas. Sobre el estado de la ciudad, ya lo describe como deplorable, con los lógicos destrozos ocasionados por un intenso y continuo bombardeo. Muchas veces se menciona el incendio de la ciudad como causante de su total destrucción, pero realmente es de suponer que gran parte de ella no fuera más que un montón de ruinas en el momento de la entrada de los anglo portugueses, principalmente en las zonas más expuestas a sufrir impactos por encontrarse cerca de objetivos militares.

 

             Es curioso señalar que la artillería aliada fue bastante considerada para con los pobres donostiarras y sus haciendas, no impactando sobre la ciudad más que con los disparos errados. Es un detalle curioso, en contraposición a los hechos que más tarde se desarrollarían y mancharían el honor de las tropas aliadas.

 

             "A eso del mediodía dirigen sus tiros las baterías de las alturas al revellín (antes lo hacían contra la puerta de tierra), con lo que se desbarataba aún más. Los enemigos contestaban no mucho desde el castillo, Mirador y baterías del muelle, aunque con buen tino. Además de las baterías dichas tienen los portugueses varios morteros en El Arenal con los que ponen como con la mano las más de las bombas dentro del Castillo, donde prendieron dos veces fuego, que inmediatamente apagaron".

 

             La siguiente descripción no es clara en cuanto al lugar exacto donde se desarrolla, ya que puede tratarse del Cubo Imperial del frente de tierra, de la batería del Mirador, o del macho del Castillo. Personalmente me inclino por el Cubo Imperial. Oigamos:

 

             "Junto a la bandera está un señor que luego que ve salir la bomba da una gran voz y se oculta, pero una que cayó muy cerca de él sin duda se lo llevó, porque tardo en presentarse".

 

Este detalle del "encargado" de dar la alarma será nuevamente utilizado por la ciudad durante los asedios a que se verá sometida durante las guerras carlistas. Incluso se construirá una campana en la parte del macho del Castillo con ese fín.

 

             "En la altura que  estaba viendo toda la función, en lo más elevado, hay dos grandísimos obuses que lanzan unas terribles granadas al Mirador, y algunas al Castillo. Al dispararlas era tal el estruendo que parecía nos arrancaba el alma, y nos dejaba casi sordos".

 

             El estruendo tenía que ser realmente espeluznante, ya que hay que señalar que estos disparos se escuchaban incluso en la población francesa de San Juan De Luz, estando reflejados en los partes de su Comandante del Puerto, M. Depogé.

 

             "Hacia la Puerta de Tierra, estaban haciendo los aliados una batería muy próxima a la ciudad, y era contra la cual más fuego hacían los franceses, que tenían ya formada la mitad. En los caminos cubiertos de la misma parte no dejó cesó de tirotearse la infantería, a veces a descargas".

 

             Finalmente nos deja una reflexión de lo visto ese día:

 

             "Todo el conjunto de cosas es lo más horroroso del mundo. El incesante fuego de las granadas, baterías aliadas, y el de la Plaza, y cuyo horrible estruendo le aumenta la repetición que hacen los aliados inmediata, y el estrago que se va a hacer en el feliz pueblo, que está a merced de los extranjeros, mueve a lástima, y aquello infunde un marcial respeto. Por la tarde se avivó más, si posible es, el fuego contra el revellín, y nosotros le dejamos igualmente incendiado al ponerse el Sol, no habiendo dejado de sentirle lo mismo todo el camino, y ya oscurece".

 

29 de Agosto.  

 

             "En San Sebastián continua el formidable fuego de brecha de los días anteriores".

 

30 de Agosto.

 

             "Desde el campamento vi como continuaba el formidable fuego de brecha contra San Sebastián". (su campamento estaba entre Irún y Fuenterrabía).

 

             Los acontecimientos en la frontera acaecidos el día 31 son importantes para el futuro de San Sebastián - Donostia, ya que el intento del ejército galo por liberar la plaza, y el esfuerzo aliado para contener esta ofensiva de Soult, hacen que nuestras armas se cubran de gloria en la batalla de San Marcial. Nuestro Teniente estuvo en esta batalla, y la describe muy detenidamente, hablándonos de sus compañeros muertos y heridos. Una vez derrotada la amenaza, nos menciona un hecho que hasta ahora nos era desconocido:

 

31 de Agosto.

 

             "Todo el Camino Real en Francia estaba lleno de innumerables carros llenos de provisiones, que creyeron sin duda dormir en San Sebastián, pero no se lo permitimos, y retrocedieron a Bayona".

 

             Otro dato curioso que corrobora lo hasta ahora conocido es el de las inclemencias meteorológicas, que fueron especialmente duras para la época del año en que nos encontramos. Esto ocasiona un aumento del sufrimiento de los soldados heridos, incomoda a los vivos, y mortificará a los pobres habitantes de San Sebastián, expulsados de sus hogares por el incendio.

 

             "(...) Toda la noche estuvo diluviando e hizo un frio intensísimo, de modo que en ella perecieron los más de los heridos, que quedaban en el campo de batalla(...)".

 

             El Teniente de Lamadrid entiende que el asalto definitivo a la ciudad de San Sebastián tuvo luz verde, y se llevó a término como consecuencia de la victoria española de San Marcial.

 

             "Viendo Wellington lo bien que conservamos nuestra posición, y que el enemigo con todos sus esfuerzos no podía romper nuestra línea, ni arrojar a los aliados de las alturas de San Antón, dispuso se diese el asalto a San Sebastián a las once de la mañana. Así se verificó, perdiendo los aliados en la brecha, y nuevos estorbos, como 2000 hombres, habiendo dado pruebas de su acreditado valor. Los franceses se retiraron al Castillo y dejaron en poder de ellos 270 prisioneros".

 

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             Acuarela de Pasquieri, del año 1829, que representa seguramente el ataque fallido del 25 de Julio. El espectáculo sería exactamente igual el 31 de Agosto, ya que las tácticas empleadas fueron las mismas.

 

             Seguidamente nos deja otra "perlita" sobre la conducta de los británicos con respecto a sus tropas aliadas:

 

             "Los portugueses creo que pagaron muy bien el palo, como les ha sucedido otras veces, pues los ingleses, a lo Napoleón, exponen bastante a los aliados o extranjeros".

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             En este caso es injusta, ya que las tropas inglesas sufrieron enormemente en sus filas la tenaz resistencia de los franceses. No digo que en otros lugares su conducta no haya sido como se expone, pero en el caso de San Sebastián, el ataque a los puntos más peligrosos la realizaron las tropas del Reino Unido.

 

             Por haber estado en la batalla de San Marcial, nuestro Teniente se refiere a los hechos finales del asedio solamente de oídas, pero expresa claramente su indignación, que como es de suponer se extendería al resto de tropas españolas, lo que perjudicaría las ya precarias relaciones de nuestras tropas con los ejércitos aliados.

 

             "Los excesos que cometieron los ingleses, como los portugueses, no tienen cuento, y jamás estas dos naciones se quitaron el horrible borrón que aquí echaron a sus glorias. Cual si la infeliz ciudad fuese de enemigos, los más implacables la saquearon cruelmente, mataron a varios de sus desdichados moradores, y por último la incendiaron, quedando esta hermosa población hecha ceniza, excepto unas 34 casas. Estos despiadados aliados sobrepujaron en maldades a las inmediatas que han cometido los franceses en tantas partes de la pobre, más invicta, España, y que se creían inimaginables por otros que éstos. No hubo doncella, casada, ni niña que no experimentase su brutalidad. Y, en fin, ellos robaron, mataron, incendiaron e hicieron con esta ciudad amiga lo que apenas puede imaginarse hacible (sic) en la más contraria.

 

             No hablo de que para esto hubiese motivo alguno jamás, y todos los descargos que han dado los ingleses después son frívolos, y nunca podrán lavar esta mancha".

 

             Sobre la premeditación británica para quemar la ciudad, nos da una pista más, que corrobora las teorías que afirman que se trató de un hecho claramente programado. Atendamos:

 

             "Cuando el 28 estuve viendo su sitio, un paisano del mismo San Sebastián que se había fugado de la Plaza después de roto el fuego, me dijo: Señor parece ser que los ingleses quemarán la ciudad luego que la toman, según he oído. Estas fueron sus palabras, que nunca creí, y trate de que hiciese él lo mismo, y las que después he recordado varias veces.  Sea como quiera, lo que es cierto y ciertísimo es que San Sebastián no existe y que lo debe a los aliados. Si para esto hubiere alguna rozón, lo ignoro".

 

             A partir de aquí, informo al lector que desconozca en profundidad los hechos que acontecieron, que la guarnición francesa, o mejor dicho, los restos de esta, se replegaron al monte Urgull y su Castillo, que domina toda la ciudad.

 

             Nuestro Teniente sigue detallando el mal tiempo que hace.

 

1 de Septiembre.

 

             "(...) el agua que cayó toda la noche y el frio intensísimo que hizo".

 

4 de Septiembre.

 

             "Mucho fuego contra el Castillo de San Sebastián".

 

             Ese día se desplaza por el Camino Real hacia Hernani, y describe los carros llenos de heridos producidos en el asalto a la ciudad del día 31 de Agosto.

 

             "Cerca de Hernani encontré una porción grande de carros llenos de heridos, ingleses y portugueses, de los del asalto de San Sebastián. Eran muy cómodos, como hechos al efecto, con cubierta, porque ni el Sol ni el agua les ofendiese, en cuatro ruedas, e iban echados y con la mayor comodidad. También hallé bastantes españoles heridos que iban en los carros del país, que son pequeños y muy incómodos, e iban sufriendo toda intemperie de calor y agua, que hubo mucho hoy de una y otra. Todas las casas de esta villa están llenas de oficiales heridos y de familias de San Sebastián, que hay por todas partes porque no tienen ya casa. Da lástima oír las atrocidades que hicieron los aliados en aquella desventurada ciudad".

 

5 de Septiembre.  

 

             "De San Sebastián se ha sentido bastante fuego".

 

7 de Septiembre.  

 

             "Mucho fuego en San Sebastián".

 

8 de Septiembre. 

 

             "Después de comer salí en el caballo del Capitán (estaba en Urnieta) y traje una malísima tarde, no cesando de llover ni un momento. Toda la mañana se sintió un fuego el más continuo, y espantoso, contra el Castillo de San Sebastián. Por la tarde ni un tiro".

 

9 de Septiembre.  

 

             "Se rindió el Castillo de San Sebastián ayer por la tarde, después de capitular la guarnición que quedó prisionera de guerra, y era de 1300 hombres, 800 sólo útiles con su gobierno el general Rey que quedó en esta plaza con 3000. Los aliados bien habían perdido un doble, pero al fin ya no tenemos este estorbo, y podremos progresar algo( ...)".

 

             Los aliados comienzan a irse, la ciudad se queda.

 

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10 de Septiembre.  

 

             "Pasó por aquí una brigada portuguesa de las del sitio de San Sebastián que va para Vera. Buena Gente".

 

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7 noviembre 2012 3 07 /11 /noviembre /2012 19:18

RESTOS DE LA BATALLA

 

                               Pasados doscientos años desde que sufrimos estos acontecimientos, el tiempo ha borrado casi todos los restos que quedaron como negro recuerdo de esos días. De todas maneras, si hacemos un esfuerzo de investigación arqueológica, vemos que aún hay algunos detalles visibles. Empezaremos por los de la ciudad.

 

                               Lógicamente la desaparición de la mayor parte de esta, a consecuencia del incendio, nos limita la búsqueda a los edificios que sobrevivieron. El primero de ellos y el que más restos nos aporta es la Iglesia de San Vicente. Para verlos con mayor detalle me limitaré a comentar en los pies de foto lo que mis ojos de arqueólogo me dicen.   RESTOS-DEL-COMBATE 2330

 

                               En la fachada norte de la iglesia, junto a la ventana saetera que se abre en su pared, se distinguen varios impactos de bala, seguramente de procedencia francesa.

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                               En la zona perteneciente al exterior del ábside, hay muchos restos de pequeños impactos, procedentes, seguramente de los proyectiles ingleses huecos que explotaban en el aire, con no menos de 200 balas en su interior. Esta lluvia de plomo ocasionó muchas bajas entre las filas francesas. No hay que confundirlos con las muescas realizadas en los sillares cuando estos eran subidos por medio de grúas para la construcción de la iglesia.  

 

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En las fotografías superiores más detalles de impactos de fusilería en las paredes de San Vicente.

 

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                               Impactos de fusilería, casi con toda seguridad de origen británico, contra la ventana de la sacristía de la iglesia de San Vicente, que enfila la actual calle San Juan. La anterior calle, desaparecida en el incendio, y que tenía el mismo nombre, casi no difería en cuanto a su trazada, con la que hoy en día conocemos y transitamos. Este detalle nos deja entrever que desde esta posición se hizo una ligera resistencia por parte francesa durante su retirada al castillo, contra las tropas aliadas que llegarían directamente desde la brecha.

 

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                               Más detalles de impactos, los segundos seguramente de origen francés.

 

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                               Esta es la actual puerta de acceso al castillo desde la batería del Mirador, vista desde fuera y desde su interior. En esta puerta se izó la bandera de rendición de los hombres del General Rey, y por ella salieron a tambor batiente con todos los honores para entregarse a los aliados como prisioneros.

 

                               En esta batería se pueden apreciar innumerables destrozos entre su sillería.  

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                               Impacto de artillería junto a la puerta. Por su orientación no pudo proceder de las baterías situadas en el Chofre, siendo más probable que se disparara desde las baterías situadas en el hornabeque de San Carlos una vez conquistado este.  

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                               Pared de la batería del Mirador arreglada a base de ladrillo. Esta batería fue muy castigada por las baterías británicas desde el otro lado del río. Como se puede apreciar, la cobertura a base de sillares de su pared se perdió casi completamente.

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                               Estado actual de la sala de oficiales que se conserva en la batería del Mirador.

 

 RESTOS-DEL-COMBATE 2385RESTOS-DEL-COMBATE 2387

 

                               En las fotos superiores la batería del Príncipe en la actualidad. Esta también sufrió mucho el bombardeo aliado, pero por su situación más elevada no resultó tan dañada como la del Mirador.

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                               Actual acceso a la parte superior del castillo. El arco tras la garita no existía, ya que se construyó durante  la Tercera Guerra Carlista, para albergar una campana que avisaba a la población de los bombardeos a los que estaba sometida por los partidarios de Don Carlos.

 

RESTOS-DEL-COMBATE 2399 RESTOS-DEL-COMBATE 2401RESTOS-DEL-COMBATE 2402

 

                               Espectacular estado que presenta la pared este de la parte superior del castillo, acribillada a impactos desde las baterías aliadas del Chofre y de Ulía. En esta pared se encontraban las habitaciones del Gobernador, y a la sazón, del General Rey los días en que estuvieron resistiendo en la fortaleza.

 

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                               Puerta norte de acceso al castillo, donde se mantienen los dos "calabozos" intactos. Entrecomillo la palabra calabozo, ya que a mi humilde entender estos no lo serían. Jamás estarían situados en un lugar tan comprometido para la fortaleza, es decir, junto a una puerta, siendo más seguro su cometido el de dar refugio al reten de guardia.

 

RESTOS-DEL-COMBATE 2408 RESTOS-DEL-COMBATE 2409

 

                               Capilla del Santo Cristo de la Mota, que se conservó intacta a pesar de guerras y voladuras accidentales de la fortaleza. La capilla fue forzada y el Cristo fue profanado hace algunos años, pero se restauró gracias a los donativos de varios donostiarras entre los que se encontraba mi querido padre.

 

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                               Estado actual de la batería de Napoleón, llamada así porque fue construida por las tropas francesas en los cinco años que duró su ocupación de la fortaleza. Una vez conquistada por los ingleses se pasó a llamar de Wellington, pero la historia a veces es justa y borra los nombres de quienes no hacen méritos para ser recordados, como es el caso del generalísimo inglés, por su despiadada actuación con San Sebastián y sus habitantes.

 

 RESTOS-DEL-COMBATE-2491.JPG RESTOS-DEL-COMBATE-2492.JPG

 

                               Puerta de acceso al castillo desde la subida junto a la muralla del muelle. esta puerta se convirtió en primera línea de frente entre ambos ejércitos, cuando los aliados se apoderaron del convento de Santa Teresa, situado justo detrás de este acceso.

 

RESTOS-DEL-COMBATE 2493 FOTO LOPEZ ALEN075PRIMITIVA PUERTA DE MAR

                              Única parte del recinto amurallado que se mantiene en pié en la actualidad. Se trata de la muralla que da al puerto. Su papel en la lucha no revistió mucha importancia. Por las calles interiores de la muralla y por su paseo de ronda, se retiraron las tropas francesas que defendían el frente de tierra y el hornabeque de San Carlos, una vez caída la brecha en manos anglo-portuguesas.

 

                Subida al castillo y convento de Santa Teresa, donde los combates fueron encarnizados, cayendo el convento en manos de unos y otros repetidas veces. Su pérdida motivó que se acelerara la rendición francesa.

 

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                               Hace unos años se procedió a efectuar unas excavaciones arqueológicas en el Boulevard donostiarra y en los jardines de Alderdi-Eder, con motivo de la construcción de un parking en esa zona. Las máquinas rápidamente dejaron ver los restos de las zonas que tuvieron un papel más importante en este ataque. Estas fotografías son las que aparecieron publicadas en las páginas de los diarios locales.

 

PRENSA067 PRENSA075

 

                               En estas instantáneas publicadas por la prensa donostiarra,  se puede ver lo que queda del Cubo de Hornos, que fue completamente destruido por la artillería aliada. Actualmente sus restos pueden contemplarse desde el interior del aparcamiento del Boulevard. Este es justo el punto de brecha, uno de los lugares por donde más sangre corrió entre asaltantes y sitiados.

 RESTOS-DEL-COMBATE 8618RESTOS-DEL-COMBATE 8619    

Restos del Cubo de Amézqueta, que se pueden ver en el mercado de la Brecha.  

 PRENSA069

 

                               En esta otra fotografía se ve el proceso de excavación de lo que quedaba del baluarte de Santiago, llamado de San Juan por los franceses, que al igual que la anterior fortificación desempeñó un papel fundamental en la defensa de la ciudad.  

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                               Lo que quedaba del baluarte de San Felipe, con las escaleras de descenso al foso desde la contraescarpa, y el arco del puente, al fondo, que daba acceso a la Puerta de Tierra , principal entrada a la ciudad, desde la carretera de Hernani.

 

aniquilacionyz2                                   Muchos lectores se preguntarán donde están enterrados todos los muertos en este asedio. Es dificil saber con exactitud donde se excavaron las fosas comunes necesarias para tantos cuerpos. El sitio más lógico sería cerca de la carretera de Francia, en el arenal de Gros, junto al antíguo convento de San Francisco. No hay datos que corroboren esta hipótesis, pero lo cierto es que de vez en cuando, los periódicos de la ciudad nos sorprenden con alguna noticia como esta:

 

                               "Los trabajadores de las obras de peatonalización de Gros, en la intersección de la calle San Francico con Trueba, hallaron ayer por la mañana diversos huesos humanos (...)"

  HUESOS EN GROS FOTO

 

                               En el mismo rotativo se publicó años antes, en su apartado cartas al director, la de un vecino que ta hablaba de la aparición de restos humanos en las obras de cimentación de su casa, aunque indica que aparecieron tambien los restos de un barco. Según él, eran los restos de un naufragio, pero... que casualidad, la casa en cuestión esta levantada en los números 11 de la calle Trueba y 5 de la de San Francisco.

 

                               La ausencia de materiales asociados a los enterramientos, así como la de una excavación adecuada en el lugar, motiva que nos tengamos que mover en el mundo de las hipótesis y conjeturas, pero yo, desde estas líneas, apuesto porque nos encontramos con el lugar donde se enterraron a los caídos luso británicos durante el asedio de la ciudad.  

 lugar de enterramientos

Marcado con una estrella el lugar mencionado en la prensa.

 

                                               Sobre las bajas francesas durante la defensa de la ciudad y castillo, la apuesta más lógica nos lleva al Monte Urgull. No hay ningún sitio que de momento haya dado muestras materiales de que nos encontremos en el lugar exácto, por lo que nos tenemos que mover, nuevamente, en el mundo de las conjeturas. Creo que el lugar más idóneo para esta función se encontraría en la ladera norte del monte, en su vertiente que dá al mar. Es una zona que se encuentra menos expuesta al fuego artillero, hecho muy favorable para esta hipótesis. La utilización de los camposantos de las iglesias no es verosimil, ya que nos encontramos con soldados no muy favorables a las causas y creencias religiosas, por no mencionar el estado de ocupación completa de los templos religiosos como hospitales y almacenes.

 

                               Además, la creación en el Monte Urgull, precisamente en su vertiente norte, tan sólo 25 años después, del llamado "Cementerio de los Ingleses", es, como poco, sugerente. En este lugar es donde se enterraron a los oficiales caídos en la I Guerra Carlista, pertencientes a la Legión Auxiliar Británica, hecho que nos hace barajar la posibilidad, de que este punto se eligiera por haber sido utilizado con anterioridad con una finalidad similar.

 

                               Otra posibilidad que tampoco hay que descartar es la del Alto de San Bartolomé, con la existencia de un cementerio anterior en el lugar. En 1906, a preguntas realizadas por el Mayor Leslie (R.A.), el vice cónsul británico en San Sebastián expone la creencia de que los restos de oficiales y tropa fueron enterrados en el cementerio de San Bartolomé, por lo que, al ser clausurado este, como no son reclamados estos por particulares ni gobierno alguno, fueron enterrados en una fosa común, desapareciendo todo rastro.

 

                               Personalmente no me parece la más adecuada por dimensiones del recinto sepulcral, y por el estado en que se encontraría después de haber sido utilizado por los franceses para posicionarse defensivamente en este punto clave.

 

                               Lo único cierto es que no hay nada seguro sobre este punto. Esperemos que el tiempo y la suerte nos ayuden a solucionar el enigma.

 

                               En el ya mencionado "Cementerio de los Ingleses", existen dos lápidas de marmol en recuerdo de los ingenieros reales Fletcher, Rhodes, Collier y Machel, caídos en el asalto. Su actual estado es de abandono, siendo su vista muy complicada como consecuencia del corrimiento de rocas y tierras que la han condenado a permanecer semioculta en una gruta.

 

                               La lápida, que se encuentra en mal estado y con la esquina superior rota, puede ser una muestra de cariño por parte de sus compañeros de armas que veintidos años después volvieron a San Sebastián como voluntarios de la Legión Auxiliar Británica. No podemos olvidar que algunos de sus componentes eran veteranos de la guerra peninsular.

 

RESTOS-DEL-COMBATE 9268 

                                               Junto a ella, en la parte superior de la peña, esta la segunda.  

 RESTOS-DEL-COMBATE 9265

 

             Esta lápida de mármol blanco procede casi con toda seguridad del monumento que se erigió en honor de Fletcher y los Ingenieros Reales caídos durante el sitio de San Sebastián de 1813. Sus medidas son 33 cms. de alto por 81 cms. de largo. Originariamente estuvo emplazada en el lugar conocido como Aize – Errota (Molino de viento).

 

             Existe un documento de la Junta de Gobierno del Museo Municipal fechado el 19 de Abril de 1915, en el que la inscriben como perteneciente a la 3ª Sección de arte moderno, y la catalogan como un donativo con el número 2105. En esta entrada se dice:

 

             “Lápida conmemorativa inglesa del sitio de San Sebastián de 1813, del monumento que existió en Aize errota (Molino de viento), estribaciones del Oriamendi, frente a Pintoré dominando la costa de San Sebastián”.

 

             En la inscripción podemos leer:

 

GEORGIUS    

GEORGII * REGNUM UNITUM * REGENS  

ET * QUI * REGIAE * MAIESTATI  

A * SANCTIORIBUS * CONSILIIS * SUNT  

HOC MONUMENTUM    

PONENDUM * CURAVERUNT  

AÑÑO * SACRO  

MDCCCXIIII   

 

             Hay un dibujo de finales del siglo XIX en el que se representa la peña en su posición original, conteniendo la lápida que estamos tratando. Posteriormente un corrimiento de piedras ha hecho que esté semi oculta, siendo su localización actual un poco complicada.

 

    img088                 

             Su estado actual de abandono la hace totalmente ilegible, ya que su cara principal está completamente expuesta a los elementos climatológicos.

 

             Aprovechando que mencionamos a Sir Richard Fletcher, me gustaría indicar que hay una gran controversia sobre el lugar en el que fue enterrado.

 

             Existe en San Sebastián la opinión, sostenida por algunos escritores, que los restos de Fletcher se encuentran enterrados en el Cementerio de Los Ingleses. Sin llegar a afirmar o negar el hecho, voy a exponer una serie de circunstancias que atañen al mismo.

 

             Según testimonios de autores contemporáneos, Sir Richard Fletcher, con otros oficiales de Ingenieros, fue enterrado en los Altos de San Bartolomé.  No debemos confundir su emplazamiento con el del posterior cementerio de San Bartolomé, fundado en la década de 1850.

 

             Posteriormente, el Coronel Shaw, perteneciente a l cuerpo de Artillería de la Reina durante la I Guerra Carlista, y ya veterano en San Sebastián, ya que había intervenido también como artillero en el sitio de 1813, en un librito publicado con el título “Description of the Panorama of San Sebastián”, refiriéndose a las operaciones del 5 de Mayo de 1836, describe las mismas aludiéndolas y comparándolas con las operaciones efectuadas durante la Guerra de Independencia, en esos mismos escenarios. Después de presentar el teatro de operaciones, dice lo siguiente:

 

             “The small monument near the windmill was erected to the memory of Sir Richard Fletcher, Capitán Rhodes and Collier, and Lieutenant Machel of the Royal Engineers, who were killed during the siege in 1813”.

 

             “El pequeño monumento junto al Molino de viento, ha sido erigido a la memoria de Sir Richard Fletcher, Capitanes Rhodes y Collyer y Teniente Machel, de los Ingenieros Reales, que murieron durante el sitio de 1813”.

 

 img087

Grabado realizado por el Coronel Claudius S. Shaw en 1836,    

en el que puede verse, a la izquierda, el mausoleo de Fletcher en el Molino de Viento.

 

             A mayor abundamiento, ha llegado hasta nosotros una lápida de mármol, dedicada por el regente de Inglaterra, Jorge, luego Jorge IV, fechado en 1814, que debe proceder de este monumento, y que en este momento se encuentra medio escondida en el cementerio de los Ingleses. Hay dos páginas que reflejan un acta de la sesión de la Junta de Gobierno del Museo Municipal del 9 de Abril de 1915, en la que se cita la recepción de una lápida conmemorativa inglesa, del sitio de San Sebastián de 1813, perteneciente al monumento que existió en el alto de Aitze-Errota (Molino de Viento).

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             Me queda apuntar sólo unos restos en piedra arenisca, encontrados en la tumba de Sara, mujer del Inspector General de los Hospitales de la legión Británica, alusivos a Fletcher y sus compañeros ingenieros, que seguramente pertenecen a otro monumento o tumba, ya sea la de Aize-Errota o a la propia tumba del alto de San Bartolomé. De todas maneras, no pierdo oportunidad de insistir en la enorme “casualidad” de que esta lápida se encuentre aquí.  

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 RESTOS-DEL-COMBATE 9314RESTOS-DEL-COMBATE 9315

 

             En un artículo firmado por el Coronel E.A. Macartney-Filgate, cuya copia facilitó amablemente a mi padre el asistente de la librería del Instituto del Real Cuerpo de Ingenieros, Mrs. M. Magnuson, por mediación de Mr. Yuill, otro británico apasionado de nuestra historia, puede leerse:

 

 SirRichardFletcher            “El coronel Sir Richard Fletcher, a cuya pericia deben su eficacia las famosas líneas de Torres Vedras, murió el 31 de Agosto de 1813, durante el segundo asalto a San Sebastián. Se encontraba comentando con Sir Thomas Graham la situación del combate a consecuencia del fracaso de los primeros ataques a la brecha abierta en la muralla de la fortificación, al descubierto, en las proximidades del cruce del río Urumea, en un lugar conocido como el Arenal de Gros, lugar en el que murió.

 

             Su cuerpo con el de otros oficiales ingleses fue enterrado en el alto de Aitzerrota (Molino de Viento) en la finca que hoy se llama “La Cumbre”, propiedad del Duque de Tovar.

 

             Fue erigido un sencillo monumento, cuya descripción está en poder del conservador del Museo Municipal de San Sebastián, Son Pedro de Soraluce. Durante la Primera Guerra Carlista en 1836, el monumento fue respetado tanto por los carlistas como por los cristinos, pero desapareció, en algún momento, hace unos 50 años aproximadamente, a causa de las remodelaciones de la ciudad y sus suburbios. Simultáneamente, en la ladera escarpada de las alturas de la Mota que dominan el Golfo de Vizcaya, fueron colocadas varias lápidas rusticas conmemorativas de los oficiales británicos de la British Legion que lucharon por la causa cristina en 1836, siendo colocada una más en memoria de sir Richard Fletcher. Es de resaltar que esta no tiene nada que ver con su sepultura o con el monumento original, siendo posiblemente colocada en este lugar como compensación por la destrucción de la sepultura y mausoleo originales.

 lugar-de-la-muerte-de-fletcher.JPG

 

            El lugar en el que cayó – Arenal de Gros – está situado en la orilla Este del Urumea, al pie de las colinas de arena del Chofre (Chofre Sandhills),en el que estaban emplazadas las principales baterías de brecha; el lugar en el que fue enterrado está situado al oeste del río Urumea, en las alturas de San Bartolomé.

 

FOTO LOPEZ ALEN120

Fotografía del Alto de San Bartolomé y el actual convento,  

 realizada por F. López Alen a finales del XIX.

 

             La polémica no se limita a la conversación. La prensa vuelve una y otra vez sobre el tema. Así, el último año, el períodico guipuzcoano “El Pueblo Vasco”, cuando describe en varias ocasiones las visitas de los oficiales, hizo los siguientes comentarios:

 

             “Hicimos una pequeña investigación topográfica para aclarar los detalles del entierro del famoso coronel inglés de Ingenieros, Sir Richard Fletcher, el famoso autor de las renombradas líneas de Torres Vedras en Portugal, donde se rompió el poder de Napoleón I, comenzando el declive de su gloria”.

 

             Igualmente. “Es incomprensible la conducta del gobierno inglés respecto a Sir Richard Fletcher, ya que, en su aniversario ordenaba construir un mausoleo en la Abadía de Westminster, pero nunca se ocupó de sus restos mortales”

 

             Los extractos y opiniones reflejados muestran la admiración existente en España hacia la memoria de Fletcher que al acercarse 1913 se puso de mayor relieve por la Asociación Histórica del Centenario del Sitio.

 

             Expuestos los hechos, queda una sensación molesta por la aparente negligencia de Inglaterra con la memoria de sus grandes hombres, ya que Fletcher fue el máximo exponente del Arte de los Ingenieros de Campaña, influyendo de una manera remarcable en la estrategia de cualquier campaña.“

 

             He omitido algunos párrafos, pero con lo expuesto no hay dudas de la postura que aquí se defiende.

 

            Termino con dos últimos puntos. El primero es el del baluartillo de San Telmo, que con su posición de enfilada sobre la cortina del Urumea tantas bajas causó en las filas aliadas. En la foto en blanco ynegro, s pueden apreciar los edificios del cuartel de artillería que se situaba en la actual Plaza de Zuloaga. Bajo la caseta de tres ventanas se puede apreciar el baluartillo. Actualmente ya no queda nada, como se puede apreciar en la fotografía del nuevo museo de San Telmo. 

 

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            Finalmente, en la última ilustración de este trabajo, vemos el actual estado de la brecha. El emplazamiento exacto por donde entraron las tropas aliadas. Es un sitio que en nada, a excepción del nombre, nos recuerda los terribles y sangrientos hechos que aquí se desarrollaron. Nada habla de la matanza entre los soldados de ambos bandos, que nada tiene que envidiar a las de grandes batallas mundialmente conocidas. Es más, creo que estos pocos metros cuadrados de suelo donostiarra, seguramente puedan ostentar algún record nada envidiable.

 

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        P.D. Si algún lector pudiera añadir más detalles, que seguramente olvide o desconozca, le agradecería enormemente si me los pudiese facilitar y así añadirlos a este trabajo.

 GRACIAS 

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31 agosto 2012 5 31 /08 /agosto /2012 10:11

"Andando" por la red me he encontrado este video en You Tube.

 

Me ha parecido precioso, realizado con cariño hacia la historia de mi ciudad.

 

Es muy real, aunque tiene algún detallito que se ha escapado, pero sirve para hacernos una idea de como era San Sebastián antes de su destrucción de 1813, y como se podía entrar a través de sus murallas.

 

Está realizado por Eneka Mujika, y cuenta con la ayuda del Gobierno Vasco y como no, con el Museo Zumalakárregi, por lo que ya presuponemos que se trata de un trabajo bien realizado.

 

Enhorabuena a todos los que han trabajado en su realización.

 

DISFRUTAD VIENDOLO...

 

http://www.youtube.com/watch?v=ZoIHeit3yOE&feature=youtu.be

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26 marzo 2012 1 26 /03 /marzo /2012 09:13

                 Si uno se pone a leer antiguas crónicas y relatos de viajeros y visitantes a nuestra ciudad, encontrará varias menciones a un pequeño y molesto animal, menos frecuente hoy en día para fortuna de los actuales donostiarras. Este diminuto ser, torturaba a nuestros abuelos, como ya lo había hecho con sus padres, y con los padres de éstos, y así hasta perdernos entre las nieblas de la historia....

 

pulgas

 

                    La climatología y la madera empleada en la construcción de nuestras casas, además de unas medidas de higiene no tan aconsejables como sería deseable en nuestros días, y la ausencia de insecticidas y DDTs modernos, hicieron que estos "vampiros" en miniatura se apoderaran de nuestros hogares, camas, e incluso se dieran paseos por nuestras calles, entre los pliegues de las ropas de nuestros desesperados antepasados.

 

                 Estas "molestas donostiarras", ya que estas pulgas tienen el derecho adquirido por nacimiento, de ser denominadas como tales, aparecieron ya por la Edad Media, como he dicho, gracias a las maderas que eran empleadas profusamente en las construcciones de la ciudad, y que favorecían la proliferación de nidos entre sus huecos y ranuras.

 

                 Del siglo XIX nos han llegado tres relatos curiosos, recogidos por José Berruezo en un artículo que he recuperado de nuestra prensa, que nos da una idea aproximada del ambiente "pulguil" que se sufría en esta maravillosa ciudad.

 

                 El primer relato pertenece a la época en que nuestra ciudad sufría la ocupación francesa allá por 1812, en el que un extranjero describe una de las costumbres de nuestras "abuelas".

 

                 "por las mañanas se ve a las mujeres sacudir las sábanas para hacer desaparecer las pulgas y chinches, que no han tenido el cuidado de matar, y que caían sobre los transeúntes"... 

 

                Buff!!!!! Sin comentarios.....

 

                 El segundo de los relatos, de 1835, perteneciente a un oficial del Legión Auxiliar Británica. Describe la bienvenida que se les dió cuando su barco entró en la bahía de San Sebastián - Donostia.

 

                 "Bellezas de negros ojos tocadas con negras mantillas,soldados de semblante salvaje y feroz con sus guerreras grises y boinas rojas, aldeanos con su pintoresco traje marrón y ancho chambergo, vendedores del mercado con frutas y jarras de leche rodean el barco en pequeñas embarcaciones. Dos espléndidas bandas de música rasgan el espacio con el brillante sonido del himno de Riego. Fue un hidalgo día español con aire de otros tiempos. Pero aún entonces que todo se veía de color de rosa y bajo tan románticos auspicios, no habían pasado diez minutos desde que pisaba por primera vez suelo español, cuando una penetrante punzada en la muñeca me hizo volver a la realidad de la vida, pasando de lo sublime a lo ridículo: Era una pulga de tamaño no conocido en Inglaterra que, sin duda, me quería dar un anticipo de lo mucho que sus semejantes me iban a hacer padecer en lo sucesivo".

 

                 Este relato lo encontramos en "Twelve months in the British Legion" escrito por Thompson.

 

                 El mismísimo Victor Hugo, que pisó nuestras tierras allá por 1843, escribió unas líneas en las que nuestras molestas "amigas" continuan teniendo un papel protagonista.

 

      ddt foro               "La señal de las bombas en todas las casas, la huella de las tempestades en todas las rocas, el rastro de las pulgas en todas las camisas: Voilá Saint Sébastien!. "

 

                     Como bien señala Don José Berruezo en su artículo publicado en nuestros períodicos hace 30 años, el DDt y los aspiradores eléctricos acabaron con la mayoría de estas molestas "donostiarras"... menos mal, qué alivio...

 

                 Termino aquí este articulo, que ya me empieza a picar todo!!!

 

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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 13:29

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12 noviembre 2011 6 12 /11 /noviembre /2011 17:03

 

 

EL CAFÉ DE LA BELLA ANDRELUTXI

1840

 

                           

                           Muchas veces, la vida intima de una ciudad se mide por el número de sus cafés, bares y demás establecimientos "gastronómicos", que facilitan la vida social de sus habitantes. En nuestra ciudad, Donosti, este número es actualmente elevadísimo, motivo por el cual tenemos los vascos en general, y los donostiarras en particular, tan bien ganada fama de personas sociables, sabios del buen comer, del mejor beber, y amantes de la fiesta.

                               Pero si retrocedemos en el tiempo, vemos que los cafés de otras épocas, eran bien diferentes a los que actualmente conocemos, quedando reducido ese "glamour", de la palabra café, a la no menos digna y honrada de cantina, mesón, bodega, etc.

                               El café más antiguo del que se tiene noticia, en San Sebastián, es el "Café de la Facunda", que existió en el interior del recinto del Cubo Imperial, es decir, escondido entre las centenarias piedras de sus murallas. Suponemos que no necesitarían de sistema alguno, para lograr el máximo confort dentro de ese establecimiento, ya que el grosor de sus muros, les procurarían una temperatura agradable y constante para soportar los calurosos veranos y fríos inviernos de la costa cantábrica. Allí se reunieron honrados vecinos de aquel tiempo, enfrascados en sus acaloradas tertulias.

                               Más tarde, el café principal era el conocido como de "AndréLutxi" de Leclercq, vecina respetable, que llamó la atención de todos sus contemporáneos por su gran belleza. Me extenderé un poco más, en este establecimiento "gastronómico", ya que no es nada conocido, y por tanto, la mayoría de los historiadores modernos ni lo mencionan en sus trabajos, a pesar de tratarse del segundo más antiguo que se conoce de San Sebastián.

                               Parece ser, según se desprende de lo dicho por López Alén, nieto de la citada Lucia o Lutxi, que se encontraba situado en la Plaza Mayor, antiguamente conocida como Plaza Nueva, cerca de la esquina más próxima al antiguo Ayuntamiento, en su lado derecho si lo miramos de frente.

 PLAZA DE LA CONSTIT.

EN LAS ARCADAS DE LA IZQUIERDA DE LA FOTOGRAFÍA

SE SITUABA EL CAFÉ DE "ANDRE LUTXI"

                              

                               Su propietaria, Lucía Abalía, destacaba como ya he dicho, por su gran belleza de entre las damas donostiarras, y gracias a ese encanto natural, entre otros muchos, enamoró a un vecino, también de buen ver, que había enviudado recientemente. Se trataba de Luis Leclercq, natural de Rebaix, Bélgica.  Pronto se casaron, aproximadamente sobre 1835 - 36, y tuvieron descendencia. Un hijo, Ramón, nacido en 1837, y tres niñas, dos de las cuales casaron con los hermanos Benito y Joaquín Jamar, muy conocidos en la historia de Donostia, por su dedicación a la política, entre otros menesteres. De esta progenie, proceden los Leclercq que actualmente viven en nuestro San Sebastián.

                               Luis, ayudó a su mujer en los asuntos referentes al mantenimiento del café, pasando juntos momentos muy duros, como la Primera Guerra Carlista, con el asedio y bombardeo de la ciudad. Es fácil imaginarnos el ambiente del café de Lucia, de moda en ese momento, lleno de vecinos entre el ruido de los clientes y el humo de los cigarros, comentando en concurridas y apasionadas  tertulias los aconteceres y, sobretodo,  desgracias que les rodeaban. Sería fácil ver en nuestra recreación, el local lleno de casacas rojas, pertenecientes a los soldados ingleses de la Legión Auxiliar Británica, que se encontraban defendiendo nuestras murallas, para salvar de los carlistas el pensar liberal de nuestros antepasados donostiarras. Era un café famoso por los helados, refrescos, y por supuesto, por el chocolate, bebida tradicional de los donostiarras, donde las haya, cuyo uso y consumo en nuestra ciudad se pierden en la oscuridad de los tiempos.

                               De esta época se ha conservado un documento, fechado el 1 de Diciembre de 1840, en el que Luis Leclercq, padre de mi tatarabuelo, solicita al Ayuntamiento que les sea concedido, bajo arriendo, los sótanos de la Casa Consistorial, con el fin de almacenar y conservar hielo. Este documento nos indica claramente, que existe una producción y venta de helados y refrescos en el establecimiento que regentaban.

PETICION AL Ayto. LUIS LECLERCQ (1840)

 

                          El historiador y escritor Juan Mari Peña, recogió una entrevista que se hizo a Don Bartolomé Guruzeta, fundador de la Casa Restaurante Bartolo de la entonces denominada calle del Puyuelo. Este donostiarra, fallecido el año 1898, mencionó que recordaba el Café de Andre Lutxi de Leclercq, y que era, sin duda, el primer y único restaurante, si nos remitimos a lo que conocemos como tal en la actualidad, que existía en San Sebastián - Donostia el año 1855. Estaríamos, por tanto, ante el primer restaurante de la historia de Donostia. La primera casa que se fundó para deleite de estómagos propios y foráneos.

                              Existieron otros cafés, por la misma época. Uno frente al muelle, perteneciente a un tal Latierro, más conocido por el nombre de Perikoenea. Otro en la calle Mayor, esquina a la de Embeltrán, sitio donde estuvo el primer café llamado de la Marina, y que pasado el tiempo, su propietario, Vicente Ortiz, trasladó a la calle Esterlines. En este café destacaban también sus celebrados helados del Corpus Christi y de la Virgen de Agosto, ya que parece ser que era tradición consumirlos también en fechas señaladas. En este antiguo café, tenían su centro de conspiración político literaria los intelectuales de entonces, como Baroja, Joaquín Santesteban, Jamar con sus ideas republicanas, el desgraciado poeta Bilintx, muerto por una granada carlista durante la Tercera de estas Guerras, al que alcanzó en su casa, etc.

                               Eran también cafés concurridos el de Escala, el de Aristizábal y el del Comercio, hasta que desaparecieron el Hornabeque y la Puerta de Tierra, y los baluartes con sus murallas.

                               A partir de este momento, se aprovechó el ensanche de la ciudad, una vez liberada esta del cinturón opresor de sus murallas. Aparecen el famoso "Café de la Marina", y posteriormente el "Café del Norte". Estos establecimientos eran muy distintos a los que les precedieron, con la exhibición de grandes lujos en sus decoraciones, frecuentándolos un nuevo tipo de clientela, más exigente y estirada que la tradicional de otros tiempos. Estamos en el nacimiento del San Sebastián elitista, donde veraneaba la "crème de la crème", de España y parte de Europa, pero esa, es otra historia....

 

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13 octubre 2011 4 13 /10 /octubre /2011 15:28

 

ciudad de san sebastian

 

I ª GUERRA CARLISTA EN SAN SEBASTIÁN DONOSTIA

 

Desde su origen a la Batalla de Oriamendi

 

 

 

 

COMIENZA EL SITIO

  

            El 29 de Septiembre de 1833 moría Fernando VII, siendo San Sebastián la primera ciudad española en proclamar a su hija Isabel II como legítima heredera del trono. Este hecho aconteció incluso antes del primer levantamiento carlista que degeneró en la sangrienta guerra civil.

 

            La guerra no se hará sentir de manera directa en la ciudad hasta bien entrado el año de 1835. Tras los fracasos de las expediciones de las tropas de Isabel II al Valle de las Amézcoas, dirigida por el general Valdés con la intención de acabar con Zumalacárregui, toda Guipúzcoa, exceptuando San Sebastián cae  en manos de los defensores de Don Carlos como aspirante al trono. San Sebastián comienza a ser  asediada rápidamente.

 

            El 6 de diciembre de 1835 los carlistas toman posiciones en el cerro de San Bartolomé, promontorio que domina parte de la ciudad y todas sus comunicaciones a excepción de la marítima. El  general carlista Montenegro, amenaza con bombardear inmediatamente la ciudad dando un plazo de, únicamente,  dos horas para abrir sus puertas y rendir la guarnición. Mientras tanto, los sitiadores continúan  reforzando sus posiciones apoderándose del fuerte o casa fortificada de Arambarri,  cuya guarnición "fue pasada a degüello a vista de la plaza" según las crónicas de Baldomero Anabitarte. Aquí deberíamos hacer un pequeño esfuerzo y ponernos en la piel de nuestros antepasados. La sensación de miedo ante unos hechos sangrientos y crueles, la sensación de ruptura con la cotidianeidad de sus vidas, de sus negocios, de sus comodidades más básicas… el final del modo de vida que hasta ahora habían conocido. Sólo los más entrados en años conocían los peligros a que se verían expuestos, ya que seguro que en su memoria no se habían borrado aún los dramáticos acontecimientos vividos 22 años atrás, durante la Guerra de la Independencia.

 

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Panorámica de San Sebastián en esos días. Según un grabado del cirujano de la Legión    Auxiliar Británica Henry Wilkinson.

 

VIVA ISABEL II

 

            La ciudad de San Sebastián fue la primera de España, como ya he señalado anteriormente, en levantar la bandera a favor de la futura reina Isabel II. Este hecho, junto al levantamiento, casi general, del resto de la provincia a favor del hermano del difunto rey, ocasiona un rápido y total, a excepción de la vía marítima, bloqueo de la población.

 

            El Rey Fernando VII falleció el 29 de Septiembre de 1833 a la tres menos cuarto de la tarde. El 2 de Octubre llega a la ciudad la noticia, de manos del Capitán General, gracias a una Real Orden que acababa de recibir. Desde el primer momento las autoridades municipales le participaron su total apoyo a la futura reina Isabel. La ciudad levantó en tan sólo dos días, a su costa, un Batallón de 300 voluntarios con su correspondiente número de oficiales, que recibió el nombre de Batallón de Isabel II,  mandado por D. Joaquín de Sagasti, teniente de fragata retirado. Ante los rumores constantes que venían del exterior y gracias al apoyo con que contó dentro de la ciudad con estos voluntarios, la escasa guarnición pudo salir al exterior con la seguridad de que la plaza no se iba a perder. Fue un movimiento espontáneo que no se arrendó ante las inquietantes noticias que llegaban, que indicaban un levantamiento general del reino a favor de Don Carlos. Este Batallón desempeñó dentro de la plaza todas las faenas que hasta ese momento eran exclusivas de la guarnición militar, ahora ausente por encontrarse patrullando en la provincia, e incluso una compañía de 100 voluntarios actuó, junto a las tropas regulares, en acciones desarrolladas en Hernani (17 Nov.), Ataun (14 Dic.), Amézqueta (15 Dic.) y Andoain. En virtud de la Real Orden de 12 de Enero de 1835, en que se declaró el estado de sitio en las provincias vascas, esta milicia urbana paso a estar bajo el mando del Capitán General.

 

            El 27 de Octubre de 1833, en la Plaza Nueva, actualmente conocida como Plaza de la Constitución, el Ayuntamiento junto a todas las autoridades civiles, eclesiásticas y militares, proclama públicamente ante la mayoría del vecindario, a Isabel II como reina legitima de España.

 

            Afortunadamente para los partidarios de la futura reina, también conocidos como “cristinos” o “liberales”, la ciudad de San Sebastián – Donostia es una plaza fuerte fronteriza, por lo que se encontraba fuertemente amurallada en el frente terrestre, a la vez que desarrolla todas sus actividades diarias al amparo de la fortaleza conocida como Castillo del la Mota, sito en el monte Urgull. Estas fortificaciones, a pesar de su antigüedad y dudosa efectividad ante un verdadero ejército de asedio, el castillo data de comienzos del segundo milenio y las murallas del siglo XVI, ocasionan que, a su amparo, la plaza cuente con una guarnición militar suficiente para defenderla en un primer momento, a cuya protección se encomiendan los vecinos partidarios de la joven reina.

 

            Inmediatamente es bloqueada por tierra, y comienzan las tropas carlistas obras militares de sitio a su alrededor, de manera que este se hiciera efectivo y total. Pero no debemos olvidar otro punto importante, como es el hecho de que se trata de una plaza con puerto marítimo, detalle que favorece la llegada de refuerzos y suministros procedentes de las ciudades aliadas.

 

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Puerto de San Sebastián (1836). Robert Batty

 

            Dentro de la ciudad y a costa de sus vecinos, se forman inmediatamente las compañías de voluntarios liberales, que eran denominadas “txapelgorris”, a consecuencia de llevar en sus cabezas una boina o “txapela” de color rojo. Las primeras tropas conocidas con ese nombre, parece ser que se formaron en las zonas próximas a Éibar, extendiéndose el apodo a todas las unidades de voluntarios liberales desplegadas y/o aparecidas por toda la geografía guipuzcoana. Las unidades de liberales voluntarios se caracterizaron por sus valientes actuaciones, que muchas veces rayaban en verdaderos actos suicidas, a ojos de los observadores internacionales, neutrales o no. Se trataba de unidades que albergaban en su interior ese odio que, lamentablemente, caracteriza a la mayoría de nuestras confrontaciones civiles. Son guerras fratricidas. Esto es motivado porque muchos de ellos procedían también de zonas rurales en las que el movimiento insurreccional había triunfado, motivo por el cual habían tenido que huir dejando detrás haciendas y familias. Por parte carlista, el odio hacia estas unidades enemigas era también enconado, no dando ninguna de las partes cuartel al enemigo vencido.

 

            Con estos antecedentes nos encontramos ante una de las características que van a marcar la contienda durante toda su historia. Esta guerra se caracterizara por la brutalidad, las matanzas de prisioneros y la guerra sin cuartel. No hay ningún tipo de miramiento con los prisioneros o con los convecinos que no opinan lo mismo que las facciones dominantes en ese momento sobre el terreno. La única excepción que podía salvar a un militar prisionero, ya sea oficial o tropa, era la posibilidad de un canje por  otros prisioneros, pero este detalle no se daba con la cotidianeidad que hubiera sido deseable.

 

 

INTERNACIONALIZACIÓN DEL CONFLICTO

 

            Los desmanes llegaron pronto a oídos del resto de naciones europeas, por lo que el gobierno tory de Gran Bretaña mandó con carácter de urgencia a una misión negociadora encabezada por Lord Elliot, cuyo objetivo era “humanizar”, vaya sarcasmo, en todo lo posible la guerra. Logró que se firmara en 1834 un tratado conocido como Tratado de Lord Elliot, en el que se decía que los prisioneros debían ser tratados como tales y canjeados por los que se encontrasen en el bando contrario. Pero este acuerdo sólo se aplicó a la zona vasco – navarra, ya que según refieren algunas fuentes partidarias de Don Carlos, los liberales se opusieron a que el resto de escenarios bélicos se vieran afectados por el tratado, a pesar de los deseos del propio general Zumalacárregui. Según las opiniones de los  partidarios carlistas, entre las que destacan las publicadas en sus memorias por el futuro general prusiano Von Goeben, entusiasta voluntario carlista, está en que el énfasis en acotar la aplicación del tratado al resto de la geografía nacional se debía a la seguridad en alcanzar una rápida victoria, que tenían los cristinos en esos territorios, hecho que no ocurría en la zona del actual territorio vasco – navarro. Pero, repito, se trata de opiniones muy partidistas que me limito a mencionar para el personal análisis del lector.

 

            El 22 de Abril de 1834 se firma la cuádruple alianza, formada por países europeos que simpatizaban abiertamente con la causa de la regente María Cristina a favor de su heredera, la futura Isabel II. Esta unión englobaba a Francia, Portugal y Gran Bretaña, quienes se pusieron inmediatamente a trabajar en el envío de cuerpos expedicionarios que luchasen a favor de la causa liberal. Así, llega la “Legión Portuguesa” a las ordenes del Barón Das Antas, formada por unos seis mil hombres. Francia envía su famosa “Legión Extranjera”, formada casi en su totalidad por tropas alemanas y argelinas, en número cercano a dieciséis batallones apoyados por varios escuadrones de caballería. Y finalmente llega al puerto de Santander la “Legión Auxiliar Británica”, que al mando del General George Lacy Evans llegó a disponer entre sus filas de no menos de dieciséis mil hombres, apoyados en ocasiones por tropas del ejército regular británico, más exactamente de la infantería de marina y de varios buques, a las ordenes de Lord Jonh Hay.

 

            Ante esta nueva intervención extranjera contra sus pretensiones hereditarias, el aspirante, proclamado por sus seguidores  como Carlos V, lanza una proclama en la que se pone de manifiesto que:

 

            “los cuerpos extranjeros que viniesen para sostener el dominio de la usurpación en la cuestión de la sucesión, que era cosa que atañía tan sólo a la nación española, quedaban excluidos de los beneficios del Tratado de Lord Elliot”.

 

            Esta proclama fue la desencadenante de nuevas matanzas entre las distintas facciones, ya que la falta de cuartel por parte de un bando originó la rápida y similar respuesta por parte del agraviado.

 

LLEGA LA LEGIÓN AUXILIAR BRITÁNICAUNIFORME DE LA LEGION

 

            La plaza de San Sebastián contaba con una guarnición muy reducida, por lo que para evitar que un punto tan importante cayese en manos carlistas, el general Córdova dispuso la llegada inmediata de la Legión Auxiliar Inglesa y de dos regimientos españoles, bajo el mando del general Evans. Estas tropas embarcaron en el puerto de Santander, operando conjuntamente desde este momento con las fuerzas regulares de la marina británica de lord John Hay.

 

            El 10 de Julio de 1835, exactamente a las nueve de la mañana, hacía su entrada en el puerto de San Sebastián un vapor inglés con el primer batallón de tropas auxiliares.

 

            Nada más tocar tierra el jefe de estas presentó un pliego del Teniente General Álava, embajador de España en Londres, y amigo personal de Lord Wellington al Ayuntamiento:

 

GENERAL ALAVA 2

Teniente General Álava

 

            “El primer batallón con 10.000 hombres sale mañana con destino a esa plaza, y dentro de cuatro días le seguirá el segundo, ambos de la misma fuerza de 500 hombres cada uno. El primero va mandado por el mayor Kerby.

 

            Recomiendo por el bien del servicio, que nada falte a esos cuerpos.

 

            Aquí se está levantando un cuerpo de 10.000 hombres y los oficiales encargados de esta operación, están ya en Irlanda, Escocia y los Condados Ingleses, activándola por todos los medios posibles. Los dos batallones no son quizá de la gente más brillante, pero se compone una buena parte, de soldados cumplidos y licenciados, de los Cuerpos de la Real Guardia.

 

            Es importante a los ojos de los rebeldes y de la Europa, de que se vean en la Península 10.000 uniforme encarnados, levantados con autorización de este gobierno.

 

            Ha sido preciso acelerar su salida para aprovechar también momentos favorables y los embarazos en que la muerte de Zumalacárregui, debe haber puesto al Pretendiente.

 

            Los Jefes son excelentes y pueden estar VS seguros de que observarán la más severa disciplina y no se mezclarán en cosa alguna que tenga relación con nuestra política, y sólo defender el trono de SM”.

 

            Londres 1º de Julio de 1835.

 

            P:D: El primer Batallón lo manda el Mayor Kirby; el segundo, el Mayor Ellis y ambos formarán la Brigada, bajo las ordenes del Brigadier Chichester.

 

            21 años después del saqueo e incendio de la ciudad a manos de las tropas británico - portuguesas que nos tenían que “liberar” del francés invasor, nuestras calles volvían a ser pisadas por casacas rojas. Los recelos no serán extraños en nuestros familiares, ya que muchas heridas no se pueden curar en tan poco espacio de tiempo, cuando el agravio es tan grande. Saquearon y destruyeron completamente nuestra ciudad. Ultrajaron, robaron, violaron y asesinaron a nuestros vecinos, y todo esto durante una semana entera, sin que ningún mando británico hiciese algo por detenerlo.

 

            A pesar de esto, el Ayuntamiento tarda solamente un día en contestar a Álava:

        

            V.E. conoce bien que este vecindario sólo ofrece en el día, la imagen de unas fortunas arruinadas por una larga serie de desgracias y por el influjo de un sistema prohibitivo, que paraliza y obstruye todas las fuentes de la riqueza pública. Y en sus virtudes cívicas fundan mis esperanzas de hallar medios para dejar airoso el empeño de VS en esta ocasión.

 

            Ignoro absolutamente lo que se haya estipulado con respecto a estos Cuerpos, porque ni yo ni ninguna otra autoridad, que yo sepa, ha recibido instrucción alguna sobre el particular, pero atento a llenar las necesidades más perentorias, uniré todos mis esfuerzos para que de nada carezcan y con todas las comodidades posibles en mi recinto, donde en el día, se acumulan su considerable población, con mucha tropa y considerable número de familias refugiadas dentro de sus muros y puedo asegurarle que el Batallón que llego ayer a este Puerto, está cómodamente acuartelado y los Jefes y oficiales, ocupan los mejores alojamientos en casas donde se posee el idioma inglés.

 

            Han sido recibidos nuestros auxiliares con solemnidad y júbilo universal por los habitantes de la Ciudad”.

 

 

DICIEMBRE de 1835. EMPIEZA LA LUCHA

 

            Los hechos previos al asedio de San Sebastián habían comenzado el 1 de Diciembre de 1835, y este sitio duró hasta la ruptura del mismo, ocurrida el 5 de mayo de 1836. Ese día 1 de Diciembre el General al mando de todas las tropas carlistas levantadas en armas en la provincia de Guipúzcoa, hace llegar de manera secreta, una carta al Gobernador de la Plaza de San Sebastián. En ella, el jefe carlista expresa su deseo de que se produzca un levantamiento en su interior a favor del pretendiente Don Carlos. Esta carta fue introducida por un platero llamado Aspiazu. La indignación que provocó, la consecuente acusación de traidor  y otras circunstancias concurrentes, desencadenaron el fusilamiento de este mensajero en la planicie de Santa Catalina.

 

            El 5 de Diciembre los carlistas ocupan por la noche el alto de San Bartolomé, desde donde pueden bombardear la ciudad. La situación se estaba haciendo desesperada, ya que el aislamiento de la misma duraba cuatro meses ya, teniendo que sustentarse toda la población civil natural de la ciudad, los refugiados que huían de la provincia y la numerosa guarnición dentro de los muros de la ciudad.

 

bloqueo de san sebastian

 

            Los acontecimientos se suceden, cada vez más amenazantes e intimidatorios. Una casa fortificada conocida como Fuerte Arambarri, como ya he mencionado anteriormente, punto exterior a la ciudad que ayudaba a su defensa, cae en manos de las tropas carlistas. Estos, sin compasión alguna y como clara amenaza y aviso de lo que puede pasar si los donostiarras no abren sus puertas, degüellan a toda la guarnición que había caído prisionera, ante los muros de la ciudad y de sus asustados moradores. La guarnición presenció los hechos sin hacer nada para intentar salvar a sus infortunados compañeros. Este lamentable detalle ocasionó una posterior investigación, con la consiguiente depuración de responsabilidades entre los mandos existentes en la plaza.

 

            El General carlista Joaquín Montenegro dirige una amenazadora carta al Presidente y personal de San Sebastián:

 

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CARTA-DE-MONTENEGRO-1.jpg 

 

            “Con esta misma hora y fecha digo al Gobernador de su Plaza lo siguiente; Estoy resuelto a bombardear esa Plaza, como general encargado de las Operaciones del Ejercito que se halla en estas inmediaciones. Vea V. si tiene que exponerme algún medio que evite las fatalidades que amenazan a ese pueblo, y en esta Casa recibiré en audiencia a un ayudante u oficial de esa guarnición, un individuo del Ayuntamiento y otro del Comercio, y esto en el preciso espacio de dos horas, que terminadas sin contestación por V, será la señal para dar principio activamente como he dicho.

 

                  Lo cual traslado a V. Con el mismo fin indico al jefe de esa guarnición. Dios guarde a V.

 

Campo de San Bartolomé, 6 de Diciembre de 1835 a las nueve de la mañana. Joaquín Montenegro”.

 

            Esta amenaza llega el mismo día que la ciudad ve como arde el puente de Santa Catalina, recientemente construido, que ni siquiera se encontraba terminado de pagar a la empresa constructora. Me gustaría, en este punto, pedir un esfuerzo a mi amable lector, y que juntos, intentemos meternos en la piel de uno de nuestros antepasados. Atrapado entre esos hacinados muros, con raciones cada vez más escasas, temeroso, asustado ante los futuros acontecimientos que ve irremisiblemente cerca, temeroso por él, por su familia, por todo….

 

            El Ayuntamiento no se digna contestarle, por lo que el primer bombardeo que sufrió la ciudad se produjo el 7 de Diciembre, con el lanzamiento de bombas del 36 y 24 pulgadas. Este ataque causó las primeras bajas civiles, ya que resultaron muertos D. Pedro Ardoz, a la sazón capitán de un buque mercante francés y una mujer de la que desconocemos su nombre.

 

            A las 8 de la mañana del 10 de Diciembre entraba en la bahía el vapor inglés “Phoenix”, con 106 artilleros y 200 infantes más de la Legión Auxiliar Británica bajo el mando de un Coronel. Primero se buscó su rápido acomodamiento, siendo elegida para este menester la Parroquia de San Vicente. Gracias a este refuerzo, tan solo tres días después de su llegada los carlistas cesan el fuego contra la ciudad.

 

            El año 1835 terminó de esta triste manera, con una ciudad asediada y un país roto por una sangrienta guerra civil. La situación alrededor de la ciudad todavía no había “explotado” con la terrible violencia y muertes que nuestros donostiarras verán durante los dos siguientes años. De momento las acciones se limitan a pequeñas escaramuzas en los barrios extramurales como San Martín y El Antiguo. Un curioso hecho se produjo en el actualmente conocido como “Pico del Loro”, ya que las tropas inglesas, para evitar tener que cruzarlo por encima al pasar de una playa a otra, deciden horadarlo, motivo por el que era conocido durante el resto del siglo XIX como “Ingle-zulo”. ¿Será el primer túnel que existió allí y oscura causa del origen del actual?

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Barrio del “El Antiguo” y “Pico del Loro o Ingle-zulo”.

Dibujo del Cor. Robert Batty (1836).

 

            El nuevo año, 1836, se inició de manera algo más esperanzadora, ya que mediante una rápida y efectiva ofensiva, el 10 de Febrero, se logra recuperar casi sin lucha el Alto de San Bartolomé. Los carlistas, en número superior a 1500, abandonaron sus posiciones y se retiraron hasta las alturas de Hernani. Dominar de nuevo el Alto de San Bartolomé, causó una gran alegría dentro de los asediados muros de la ciudad, ya que era la posición artillera carlista más amenazadora para todos sus pobladores. Lo negativo de esta jornada es la destrucción casi total que sufrieron los barrios de San Martín y de Santa Catalina, ya que resultaron completamente quemados.

 

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Barrio de San Martín, con el cementerio de San Sebastián.

Dibujo del Cor. Robert Batty (1836).

 

 

BATALLA del 5 de MAYO

   

            El mes de Abril del año 1836 supone un punto de inflexión en la historia de San Sebastián, ya que se produce la verdadera llegada de la División Auxiliar Británica. El día 19, llega a la bahía un buque con un batallón de “Txapelgorris” de Guipúzcoa. El 21 llegan dos buques, con 900 hombres de la Legión y su General en Jefe, George de Lacy Evans. Cuatro días después llega otro batallón de “Txapelgorris” y 2000 británicos más, y finalmente el día 28 , desembarcan 448 hombres más de la L.A.B. (British Auxiliary Legion).

 

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                                                                     Tte. Gen. George de Lacy Evans. 

 

            La llegada de tantas tropas hace que los problemas de hacinamiento y de suministros sean aún mayores entre los donostiarras y sus “invitados”. A estas calamidades hay que añadir el miedo, que se extendió ante las noticias de un futuro bombardeo con unos proyectiles nuevos, inventados por un francés, a los que pronto se bautizó con el nombre de “tutorras”. Los carlistas habían amenazado con destruir toda la ciudad con esta nueva arma. Estos dominaban las posiciones del alto de Ayete.

 

            Ante estos malos augurios, se dio orden de preparar la ciudad. La iglesia de Santa María se convirtió en hospital y su culto se trasladó al convento de Santa Teresa. En San Telmo también se habilitaron cerca de 500 camas.

 

            Una vez realizados todos los preparativos, el general Fernández de Córdoba dio orden de que se preparara toda la tropa disponible a primeros de Mayo. Hay que señalar aquí, el hecho de que aún no habían llegado todas las tropas prometidas, pero la urgencia creada por las graves noticias que llegaban sobre el cada vez mayor poder de las tropas sitiadoras precipitaron los acontecimientos.     

 

            El 5 de Mayo muy temprano, aproximadamente sobre las cuatro de la mañana,  salieron de la ciudad siete batallones ingleses y cuatro españoles en tres columnas, iniciando así las operaciones que intentaran levantar el sitio. A pesar de las numerosas fortificaciones y empalizadas levantadas por los carlistas, las tropas aliadas llegaron a las primeras líneas. El hecho de que el terreno se encontrase embarrado, que la zona fuese pantanosa y que el fuego cruzado de los carlistas era verdaderamente certero ocasionó numerosas bajas. La primera línea enemiga fue tomada rápidamente, no siendo necesario más que un único asalto. La segunda línea se tomó con muy poca resistencia, pero en la tercera esta se hizo enorme, teniendo que retirarse las tropas aliadas al amparo de las faldas del cerro de San Bartolomé, tras no menos de dos horas de infructuosos ataques.

 

            Es en este momento cuando afortunadamente para las tropas liberales llega al puerto la escuadra de Lord John Hay con dos batallones de refuerzo ingleses, lo que supuso el refuerzo de más de 1200 hombres de refresco. Así mismo, arrimó dos de sus navíos, el “Phoenix” (o Fénix) y el Salamander  a la costa para efectuar un bombardeo sobre los carlistas con una precisión y acierto aplastantes. El propio general Evans recoge este episodio en su parte del día:

 

            “El acierto con que arrojaron las bombas a la distancia de 1000 varas, especialmente el Fénix, es admirable. Algunas de estas cayeron en la principal batería del enemigo, y abriendo una brecha entraron nuestras tropas. Los rebeldes se defendieron con mucha más obstinación que lo ordinario, pero al fin fueron completamente derrotados en toda la extensión de su línea”.

 

            Sobre este hecho, nada más y nada menos que un bombardeo naval desde la Bahía de la Concha me extenderé un poco más adelante, ya que es bastante singular, y debió ser todo un espectáculo para nuestros antepasados.

 

            Sobre la brutalidad de los combates del 5 de  mayo de 1836 en Ayete y Lugariz, a escasos metros de las murallas de San Sebastián, nos hablan muchos cronistas de épocas inmediatamente posteriores, como es el caso de López Alen, conocido historiador y cronista local, que firmaba sus obras como “Mendiz Mendi”. En sus escritos afirma que el número de bajas liberales fue elevadísimo, teniéndose que habilitar las iglesias de la ciudad como hospitales militares. La ocupación y trabajo en estos hospitales era tan grande, que no pudo celebrarse culto religioso en ellos durante mucho tiempo, habilitándose por parte del ayuntamiento un balcón en la casa consistorial para celebrar los actos religiosos.

 

            Hay que mencionar también, que el hecho de no dar en ningún momento cuartel por ninguna de las partes, las pérdidas fueron considerables, principalmente por parte de la división anglo española, ya que esta atacó a cuerpo descubierto las posiciones enemigas, mientras que estos se encontraban a resguardo de sus trincheras y troneras. Las cifran no pueden ser tomadas en total consideración, ya que varían de un historiador a otro. Las que recojo en este trabajo son las que he creído más detalladas, y no destacan, por exageradas, de la mayoría de datos publicados. Las pérdidas de ingleses y “cristinos” en los partes oficiales fueron 157 muertos en acción, entre los que hubo 20 oficiales, y de 700 heridos, de entre los cuales había 65 oficiales. Todo esto suma un total de 947 bajas aliadas. Destacaremos que en uno sólo de los batallones españoles de Txapelgorris hubo 126 muertos y heridos, lo que supondrá un porcentaje de bajas de 1 de cada 4. Por parte carlista las pérdidas se calculan en unos 300 hombres, entre ellos a su general en jefe, Sagastibelza, “el jefe carlista cuya apuesta figura a caballo llena de arrogancia y valor, causaba la admiración de los suyos y se enardecían con su presencia”.

 

            El grueso de las acciones se desarrollaron en Lugariz, donde  los carlistas resistieron con un terrible fuego sobre los atacantes. Lo mismo ocurrió en el caserío Santa Teresa, llegándose en innumerables ocasiones al cuerpo a cuerpo. En estos puntos  y tras varios y sangrientos intentos, se logró abrir una brecha en las filas carlistas con el apoyo del fuego artillero de los buques británicos, por la que pasó la Legión Británica. Hay que imaginarse lo sangriento del espectáculo, con las mezclas de gritos y quejidos en castellano, vasco e inglés.

 

MUERTE DE SAGASTIBELZA

 

            El general carlista al mando, Sagastibelza, a galope tendido, intentaba reorganizar sus líneas, pero una descarga de fusilería de las tropas aliadas destacadas en  el Fuerte “Pintoré”, terminó instantáneamente con él, al alcanzarle en la cabeza junto al caserío conocido como “Santa Teresa”.  Las tropas carlistas recuperaron a rastras su cadáver, impidiendo  que “manos enemigas lo ultrajaran”, trasladándolo hasta sus líneas, en el alto de Oriamendi, entre San Sebastián y Hernani.

 

CASERIO SANTA TERESA

 

            Estas fotografías inéditas y manuscritas, están extraídas del álbum fotográfico del conocido cronista e historiador donostiarra de la segunda mitad del S. XIX  Francisco López Alén (Mendiz-Mendi). Tienen un gran valor histórico, ya que se trata del único testimonio visual que queda de estos lugares.

 

FUERTE PINTORE 2

 

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             Fue una gran pérdida para las tropas de Don Carlos, ya que era conocido como uno de los generales más valientes con que contaba el aspirante al trono.

 

            José Miguel de Sagastibelza había nacido en Leitza, el año 1789, muriendo en acción, como ya hemos señalado el 5 de Mayo de 1836. Intervino en la guerra realista de 1821-23, con el grado de teniente. Cuando comenzó la Guerra Carlista, fue uno de los primeros en proclamar al pretendiente como Rey de España en el Baztán, organizando y dirigiendo el tercer batallón de Navarra. Pasado un año estaba al mando de los batallones 5º y 8º con el grado de coronel, encargándose de asegurar la entrada de refuerzos y materiales desde la frontera francesa. Era el hombre de confianza del general Zumalacarregui, siendo partícipe de numerosas acciones victoriosas. Entre estas destacamos la victoria en Larrainzar ante el general Oráa, que le valió el ascenso a brigadier. Fue nombrado comandante general de Guipúzcoa.

 

            A su muerte, el mando de las tropas carlistas pasa a manos del general Arana, quien con el refuerzo de más de 13.000 cartuchos de munición intenta recomponer la situación. Es en este momento, cuando entra en acción el apoyo a las tropas liberales del buque “Phoenix” y del “Salamander”, anclados en La Concha, y pertenecientes a la escuadra compuesta de 5 navíos bajo el mando de Lord John Hay, que comenzaron a bombardear las posiciones carlistas, con la “suerte” de que uno de sus proyectiles cayó en medio de 14 artilleros, matándolos a todos. Este hecho originó la retirada de las tropas carlistas hacia la población de Hernani, culminándose el levantamiento del asedio de San Sebastián.

 

LOR JHON HAY

Lord John Hay

 

            Los carlistas pidieron un armisticio para retirar sus muertos, ya que la artillería de los buques anclados en la Concha se lo impedía. El general Lacy Evans lo concedió. Lugares como Puyo, Ayete, Lugariz, presentaban un aspecto espectral. Destrucción por doquier, muertos en cada esquina, heridos que aún no habían sido socorridos…

 

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Tumba del Coronel Tupper 

 

            Algunos oficiales británicos caídos durante esta acción fueron enterrados en el monte Urgull, bajo su castillo roquero, en el rincón más romántico que un ser humano se pueda imaginar,  junto a un acantilado salvaje, golpeado por el mar, rodeado de peñascos, y un espeso manto vegetal que le da su actual imagen  de abandono. Destaca en este cementerio la tumba del Coronel W. Tupper, del 6º de Fusileros Escoceses, muerto este 5 de mayo al frente de sus tropas. Este lugar lo conoceremos desde entonces, todos los donostiarras, como el “Cementerio de los Ingleses”.

 

            Esta victoria sobre los carlistas permitió que los sitiados desmantelaran todas las fortificaciones construidas para mantener el sitio de la ciudad, y aliviar un poco la situación de carestía que sufría la plaza, ya que escaseaba todo lo necesario tras sus centenarias murallas.

 

                  BOMBARDEO DEL PHOENIX y SALAMANDER

 

            Por tratarse de un hecho curiosísimo, voy a dar unos pocos datos más sobre el bombardeo efectuado desde la Bahía de la Concha por parte de la Marina Real Inglesa.

 

HMS SALAMANDER 1

DIBUJO del HMS SALAMANDER

 

HMS SALAMANDER 3

En este cuadro puede apreciarse el inicio del bombardeo, y a la población de la ciudad de San Sebastián aplaudiendo, curiosa, desde los malecones del puerto.

 

HMS SALAMANDER 2 

FOTOGRAFIA DEL HMS SALAMANDER

 

            El HMS SALAMANDER fue diseñado por Mr. Seaton, y botado el 16 de mayo de 1832 en el Sheerness Dockyard, desplazando 818 toneladas (medidas del constructor). Estaba armado, en origen, con dos cañones de 10 pulgadas y dos carronadas de 32 libras. Otras dos carronadas se dispusieron posteriormente. Bajo el mando de S.C. Dacres, el SALAMANDER, durante los años 1836-37 participó en muchas acciones en la costa de España. A menudo llevo tropas –una de las principales funciones de este tipo de buques- así como apoyar con su artillería e incluso con el desembarco de su propia tripulación a las acciones terrestres.

 

 HMS PHOENIX 3 EN 1854

En esta fotografía podemos ver al “PHOENIX” en una expedición al Ártico realizada en 1854.

 

HMS PHOENIX 

En este grabado podemos ver al HMS PHOENIX durante el bombardeo que hizo la escuadra británica a San Juan de Acre.

 

            El Phoenix también participó en el bombardeo del Castillo de Santa Isabel, en la entrada del Puerto de Pasajes, donde tres piezas de artillería carlista hostigaban a los barcos aliados. Mediante una descarga certera, mató a cinco artilleros, el resto de carlistas arrojaron al mar las bocas de fuego, antes de abandonar su puesto y huir al monte.

 

ACCIONES POSTERIORES AL 5 DE MAYO

 

            Aprovechando la superioridad ocasionada a raíz de la toma de Ayete  y San Bartolomé, y utilizando los refuerzos llegados, los aliados conquistan Alza y Pasajes el 28 de Mayo. La primera será la punta de lanza de las tropas de Evans, continuamente sometido a ataques de los partidarios del pretendiente. La segunda un importante punto de aprovisionamiento para sus tropas.

 

            Una columna entró en el Puerto de Pasajes con poca resistencia y se apoderó del castillo de Santa Isabel con el apoyo de la artillería naval de la flota combinada de Hay y del almirante Morales, como ya he indicado anteriormente. Los carlistas se defendieron desde este castillo de Santa Isabel con 3 piezas de artillería, pero los certeros disparos del Fénix mataron a cinco de sus artilleros, teniendo que arrojar los cañones al mar antes de retirarse. Los carlistas retrocedieron hasta Lezo y Renteria.

 

            Una fuerza del 1º de Lanceros británicos, a las órdenes del coronel Rait fue la primera en entrar en Pasajes.

 

            Sobre la falta de piedad hacia los prisioneros, hay que mencionar un hecho anecdótico sobre este punto, que se produjo en esas fechas. El teniente White, de la Real Infantería de Marina fue apresado entre Renteria y Oyarzun mientras realizaba algunos bocetos de paisajes. Wilkinson dice que respetaron su vida por ser del ejército regular inglés, ya que de haber sido oficial de la Legión hubiera sido ejecutado en el acto. Estuvo preso varios meses, hasta un canje por prisioneros, recibiendo todo tipo de comodidades durante su cautiverio. El oficial fue considerado miembro de un ejército regular y no mercenario.

 

            A partir de este momento, la mayoría de las acciones se desarrollaran en estos escenarios, siendo constantes los ataques y hostigamientos a que eran sometidos los aliados por parte de los carlistas, bajo el mando del General Eguía. Mencionaremos, como ejemplo, el ataque realizado sobre Alza el 1 de Octubre, que ocasionó no menos de 1200 bajas entre los más de 10.000 carlistas atacantes. Por su parte los ingleses y aliados, principalmente “Txapelgorris” en esta acción, sufrieron la pérdida de 500 hombres. También el ataque al Altiguo y Ametza, donde el mismísimo General Lacy Evans resultó herido por un proyectil en una oreja. En este ataque los carlistas perdieron aproximadamente 100 soldados, mientras que los británicos cifran sus pérdidas en unos 500 hombres.

 

 

BATALLA DE ORIAMENDI

 

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            De esta forma entramos en el año 1837, con los carlistas asediando los suministros por tierra de la ciudad, ya que dominaban todo el interior de las provincias vascas. En este contexto el mando cristino o liberal, preparó una ofensiva por tres puntos diferentes. El primero avanzaría desde Pamplona hacia el interior de Guipúzcoa, el segundo partiría desde Bilbao al mando del General Espartero, y el tercero desde San Sebastián con el General Evans a la cabeza de las tropas aliadas. Los dos primeros fallaron, dejando al general inglés sólo con sus tropas atacando, en los hechos que se conocerán desde entonces como “La Batalla de Oriamendi”.

 

            El primer objetivo de Evans era la toma de la población de Hernani. Para conseguirlo tenía dos posibilidades. La primera consistía en avanzar directamente, por el camino más corto, desde Aldapeta, por las alturas de Ayete y desde allí caer sobre el pueblo de Hernani, teniendo como principal problema el que tendría que enfrentarse directamente con las fuertes posiciones carlistas enclavadas en Oriamendi.

 

            El otro camino hacia su objetivo partía desde la población de Alza, su punta de lanza, forzando la línea defensiva enemiga de Ametzagaña. Una vez vencida esta, se deslizaría por el camino de Astigarraga hasta Hernani, por detrás de las líneas y fortificaciones carlistas, por lo que estos tendrían que replegarse y abandonar la población para no verse aislados.

 

            Esta segunda opción fue por la que se opto en un primer momento, comenzando la 1ª fase de la batalla.

 

            En el siguiente plano, que espero me disculpe el amable lector si hay algún fallo en cuanto al posicionamiento exácto de los puntos geográficos, pueden verse las líneas de frente de cada uno de los bandos. En rojo la de los liberales y azul la de los carlistas.

 

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1ª FASE: ATAQUE DESDE ALZA

 

            Situó sus principales fuerzas, como ya hemos señalado en Alza y el valle que separa esta población de la de Herrera. En la meseta de Alza colocó sus fuerzas de reserva, consistentes en:

 

            + 16 piezas de artillería a las órdenes de los coroneles británicos Colquhoun y Shaw.

            + Un Regimiento de Lanceros de reserva al mando del coronel Vakefield.

            + Un Regimiento de Zapadores de la L.A.B. bajo el mando del mayor Hunfrey

            + Y una Cia. de Infantería española con el capitán Brochero.

 

Delante de la población de Alza, desplego el grueso de sus efectivos, compuestos por:

 

            + 2ª División Española, al mando del General Jauregui.

            + División Española de Vanguardia, con el Coronel Llanos.

            + Tres Batallones de la 1ª y  2ª Brigada de la División Española de Vanguardia, Coronel Muñoz.

            + Brigada Ligera L.A.B., del Brigadier  Godfrey

            + Batallón de la Marina Real Inglesa , del Coronel Duven.

            + 1ª Regimiento de Infantería de la L.A.B. del Coronel Lancey.

            + 2ª Brigada de la L.A.B. del Brigadier Fitzgerald.

 

            En la parte más occidental de Polloe, a modo de tenaza, y amenazando el fuerte de Ametzagaña, otra brigada de la L.A.B. al mando del General Chichester y un Batallón de Txapelgorris.

 

            El General en jefe de este ejército, Lacy Evans, estableció su Estado Mayor en los terrenos y casería de Sagasti-Eder.

 

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            El avance comenzó el día 10. Los carlistas que ocupaban el fuerte de Ametzagaña, al mando del Coronel Iturbe, lo abandonan al tratarse de una posición muy franqueable, pudiendo quedarse completamente aislada en el caso de ofrecer resistencia. Por este motivo, deciden unirse a la resistencia que se va está organizando en Txoritoquieta, más exactamente en su ladera, en la posición conocida como Antondegui.

 

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            Es en este punto donde se produjeron los combates más encarnizados de la jornada, siendo tomado el puesto tres veces por los ingleses, a la vez que recuperado otras tres veces por los batallones carlistas de Guibelalde. Los jefes carlistas sabían que de ceder en Antondegui, los cristinos se deslizarían por el valle de Astigarraga, llegando a Hernani por la espalda de toda la línea fortificada por los partidarios del pretendiente.

 

2ª FASE: ATAQUE A ORIAMENDI

            Viendo Evans que no podía atravesar el frente enemigo por este punto, decidió cambiar la estrategia, decidido a atacar directamente por el alto de Oriamendi, y desde allí caer sobre Hernani. Por este motivo dedicó los días 11, 12, 13 y 14 a desplegar sus fuerzas en las nuevas posiciones, en fortificar el recién conquistado fuerte de Ametzagaña con una batería inglesa y asegurar sus comunicaciones, además de construir un puente de barcazas en Loyola para facilitar el paso de sus tropas.

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            En la zona del actual Miramón, desplegó a los Txapelgorris y  a los regimientos 6º y 7º de la L.A.B. al mando del General Godfrey. A su izquierda, en la actual zona ocupada por el Hospital de Guipúzcoa, los Regimientos 1º, 4º, 8º, 9º y 10º de Fusileros bajo las órdenes de los generales Chichester y Fitzgerald.  A continuación 5 batallones de la División de Vanguardia con el General Rendón. Más retrasados, a lo largo de la carretera de Ayete, los Lanceros, Marina Real y artillería.  

   

15 MARZO 1837 

              El día 15 fue el designado por Evans para ordenar el ataque general contra las líneas carlistas.

 

            La columna de la derecha, mandada por el General Jauregui debía avanzar por la carretera de Ayete, apoyada por los Lanceros británicos, artillería de la Legión y de la Marina Real además de un batallón de Infantes de la Marina Real, al mando de Lord John Hay. La columna de la izquierda, a las órdenes del Brigadier Rendón, atacaría hacia Ergobia. Por su parte las tropas británicas a las órdenes de los Brigadieres Chichester y Fitzgerajd arrollarían el centro enemigo.

 

            El día era muy malo, con lluvia e incluso algo agua nieve. El frio era penetrante. Los terrenos se encontraban en muy mal estado, por lo que la artillería estaba casi limitada a operar desde zonas próximas a la carretera de Ayete. Imaginémonos a los combatientes, tras varios días a la intemperie, empapados, sucios, helados hasta los huesos.

 

            Ante la superioridad aliada, los carlistas retroceden, tomando los liberales posesión del fuerte de Oriamendi a eso de las seis de la tarde, cuando la luz del día aún es considerable teniendo en cuenta la fecha en que nos encontramos. Evans ordena a sus tropas que se desplieguen hasta el pie de la fortificación de Santa Bárbara, por lo que la nueva línea del frente se convierte en un ángulo recto con su vértice en Oriamendi.

 

            En la ciudad de San Sebastián la expectación era enorme ante la inminente entrada de sus tropas en Hernani. Cantidad de donostiarras, ya sea de nacimiento o de refugio, se apresuraron a subir hasta las alturas de Oriamendi y acomodandose entre los numerosos cadáveres que poblaban el terreno, presenciar en primera persona la victoria de los ejércitos mandados por Evans. Incluso el organista de Santa María, el afamado  maestro Santesteban, había compuesto una canción para celebrar la segura victoria que se avecinaba. Esta partitura parece ser que fue recuperada de unos de los caidos, siendo adoptada por las huestes de Don Carlos como himno, "El Oriamendi". Este hecho no es del todo seguro, pero como dice el refrán... Cuando el río suena...

 

16 MARZO 1837

            Pero cuando por la mañana se desplegaron los casacas rojas, llegando incluso hasta el puente de Caravel, en la entrada de Hernani, ven mucho movimiento en el bando del pretendiente. Han llegado refuerzos a las órdenes del Infante D. Sebastián.  En efecto, ha llegado el Infante D. Sebastián con nada menos que 20000 carlistas de refuerzo.

 

INFANTE D. SEBASTIAN

 

            Don Sebastián María Gabriel de Borbón tenía en ese momento 26 años de edad. Era hijo del infante Don Pedro y sobrino de Carlos IV. Dirigió el ataque contra Madrid en la primavera de 1837. Murió en Pau en 1875.

 

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                                             Fotografía del Infante Don Sebastián de los años sesenta.

 

            Las tropas del infante, destinadas en un primer momento a enfrentarse con las de la guarnición de Pamplona, al verse libres por la retirada de estas últimas, emprendieron una marcha a paso forzado hacia Hernani, ya que era allí donde se estaba produciendo el acontecimiento bélico más importante. El día 16 a las 5 horas de la mañana entraron en Tolosa. Al mediodía estaban en Hernani.

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            Ante el empuje de las bayonetas, los de Evans se retiraron hasta Oriamendi, donde también fracasaron en el intento de contener el ataque. En el sector llamado Alegui, Evans había destacado dos batallones, uno español y otro inglés, que se vieron sorprendidos entre dos fuegos, uno al frente y otro en vanguardia. Estos batallones huyeron en desbandada, contagiando el pánico a muchas de las unidades. La carrera hacia la salvación fue frenética, ya que a los miles de soldados que trataban de salvar sus vidas hay que unir la de los cientos, o tal vez también miles, de civiles que habían acudido a presenciar la acción y que ahora entorpecían grandemente la maniobra de repliegue. La saña de las tropas carlistas para con los británicos fue feroz y despiadada, ya que no se les consideraba ejército regular, eran a ojos de los carlistas simples mercenarios. No hubo piedad alguna para con los heridos. Se habla de casos incluso, en que los txapeltxuris no atacaban a los españoles en retirada. Solamente se centraban en los hijos de la lejana Albión, delatados por el carmesí de sus uniformes.

 

            En el caserío Arizmendi se conservaba a mediados del siglo XX el recuerdo, transmitido oralmente de generación en generación, que junto a sus muros se hicieron enormes piras donde se acumularon los cuerpos de tantos muertos. Su entierro hubiera sido, sino imposible, sí muy laborioso, dado su gran número.

 

            Batalla Oriamendi 2

 

            Gracias a la heroicidad de un batallón de la Marina Real inglesa, que mantuvo su puesto haciendo descargas cerradas sobre los carlistas, lograron llegar esos infelices al resguardo de los muros de la ciudad de San Sebastián. A las 5 de la tarde ya había terminado todo. El Infante Don Sebastián se paseaba a caballo por entre los despojos del otrora orgulloso ejército aliado.

 

 

oriamendi

          Los carlistas rebasando lo que queda de una línea británica.

 

I-GUERRA-CARLISTA 9298

Tumba del Coronel Oliver de Lancey

 

            Los aliados sufrieron un gran número de bajas, entre las que destaco la del Coronel Oliver de Lancey, también enterrado en el Cementerio de los Ingleses del monte Urgull. Se estiman las pérdidas aliadas en unas 2000 hombres entre muertos y heridos, mientras los carlistas sufren aproximadamente 600.

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12 octubre 2011 3 12 /10 /octubre /2011 06:42

BURGOYNE 2 

 

           Existe en San Sebastián la opinión, sostenida por algunos escritores, que los restos de Fletcher se encuentran enterrados en el Cementerio de Los Ingleses. Para aclarar un poco el hecho, voy a exponer una serie de circunstancias que darán luz al tema.

 

            Según testimonios de autores contemporáneos, Sir Richard Fletcher, con otros oficiales de Ingenieros, fue enterrado en los Altos de San Bartolomé.  No debemos confundir su emplazamiento con el del posterior cementerio de San Bartolomé, fundado en la década de 1850.

 

            Posteriormente, el Coronel Shaw, perteneciente a l cuerpo de Artillería de la Reina durante la I Guerra Carlista, y ya veterano en San Sebastián, ya que había intervenido también como artillero en el sitio de 1813, en un librito publicado con el título “Description of the Panorama of San Sebastián”, refiriéndose a las operaciones del 5 de Mayo de 1836, describe las mismas aludiéndolas y comparándolas con las operaciones efectuadas durante la Guerra de Independencia, en esos mismos escenarios. Después de presentar el teatro de operaciones, dice lo siguiente:

 

            “The small monument near the windmill was erected to the memory of Sir Richard Fletcher, Capitán Rhodes and Collier, and Lieutenant Machel of the Royal Engineers, who were killed during the siege in 1813”.

    

             “El pequeño monumento junto al Molino de viento, ha sido erigido a la memoria de Sir Richard Fletcher, Capitanes Rhodes y Collyer y Teniente Machel, de los Ingenieros Reales, que murieron durante el sitio de 1813”.

 

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Grabado realizado por el Coronel Claudius S. Shaw en 1836, en el que puede verse, a la izquierda, el mausoleo de Fletcher en el Molino de Viento.

 

CEMENTERIO-DE-LOS-INGLESES 9265

 

            A mayor abundamiento, ha llegado hasta nosotros una lápida de mármol, dedicada por el regente de Inglaterra, Jorge, luego Jorge IV, fechado en 1814, que debe proceder de este monumento, y que en este momento se encuentra medio escondida en el cementerio de los Ingleses. Hay dos páginas que reflejan un acta de la sesión de la Junta de Gobierno del Museo Municipal del 9 de Abril de 1915, en la que se cita la recepción de una lápida conmemorativa inglesa, del sitio de San Sebastián de 1813, perteneciente al monumento que existió en el alto de Aitze-Errota (Molino de Viento).

 

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            Hay otra lápida, que también menciono, y que insisto en que sea, seguramente, un recuerdo dejado por los Ingenieros Ingleses en tiempos de la I Guerra Carlista, a sus compañeros caídos 20 años antes.

 

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            Me queda apuntar sólo unos restos en piedra arenisca, encontrados en la tumba de Sara, alusivos a Fletcher y sus compañeros ingenieros, que seguramente pertenecen a otro monumento o tumba, ya sea la de Aize-Errota o a la propia tumba del alto de San Bartolomé. De todas maneras, no pierdo oportunidad de insistir en la enorme “casualidad” de que esta lápida se encuentre aquí.

 

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            En un artículo firmado por el Coronel E.A. Macartney-Filgate, cuya copia facilitó amablemente a mi padre, José Luis Leclercq, el asistente de la librería del Instituto del Real Cuerpo de Ingenieros, Mrs. M. Magnuson, por mediación de Mr. Yuill, otro británico apasionado de nuestra historia, puede leerse:

 

            “El coronel Sir Richard Fletcher, a cuya pericia deben su eficacia las famosas líneas de Torres Vedras, murió el 31 de Agosto de 1813, durante el segundo asalto a San Sebastián. Se encontraba comentando con Sir Thomas Graham la situación del combate a consecuencia del fracaso de los primeros ataques a la brecha abierta en la muralla de la fortificación, al descubierto, en las proximidades del cruce del río Urumea, en un lugar conocido como el Arenal de Gros, lugar en el que murió.

 

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            Su cuerpo con el de otros oficiales ingleses fue enterrado en el alto de Aitzerrota (Molino de Viento) en la finca que hoy se llama “La Cumbre”, propiedad del Duque de Tovar.

 

            Fue erigido un sencillo monumento, cuya descripción está en poder del conservador del Museo Municipal de San Sebastián, Don Pedro de Soraluce. Durante la Primera Guerra Carlista en 1836, el monumento fue respetado tanto por los carlistas como por los cristinos, pero desapareció, en algún momento, hace unos 50 años aproximadamente, a causa de las remodelaciones de la ciudad y sus suburbios. Simultáneamente, en la ladera escarpada de las alturas de la Mota que dominan el Golfo de Vizcaya, fueron colocadas varias lápidas rusticas conmemorativas de los oficiales británicos de la British Legion que lucharon por la causa cristina en 1836, siendo colocada una más en memoria de sir Richard Fletcher. Es de resaltar que esta no tiene nada que ver con su sepultura o con el monumento original, siendo posiblemente colocada en este lugar como compensación por la destrucción de la sepultura y mausoleo originales.

 

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            El lugar en el que cayó – Arenal de Gros – está situado en la orilla Este del Urumea, al pie de las colinas de arena del Chofre (Chofre Sandhills),en el que estaban emplazadas las principales baterías de brecha; el lugar en el que fue enterrado está situado al oeste del río Urumea, en las alturas de San Bartolomé".

 

lugar de la muerte de fletcher 

 

San Sebastián en la época de la I Guerra Carlista. A la derecha, en la parte inferior, señalado en rojo, se puede ver el comienzo del arenal donde cayó mortalmente herido Fletcher.

 

 ALTO DE SAN BARTOLOME

 

Fotografía del Alto de San Bartolomé y su convento realizada por F. López Alen a finales del XIX.

 

            La polémica no se limita a la conversación. La prensa vuelve una y otra vez sobre el tema. Así, el último año, el períodico guipuzcoano “El Pueblo Vasco”, cuando describe en varias ocasiones las visitas de los oficiales, hizo los siguientes comentarios:

 

            “Hicimos una pequeña investigación topográfica para aclarar los detalles del entierro del famoso coronel inglés de Ingenieros, Sir Richard Fletcher, el famoso autor de las renombradas líneas de Torres Vedras en Portugal, donde se rompió el poder de Napoleón I, comenzando el declive de su gloria”.

 

            Igualmente. “Es incomprensible la conducta del gobierno inglés respecto a Sir Richard Fletcher, ya que, en su aniversario ordenaba construir un mausoleo en la Abadía de Westminster, pero nunca se ocupó de sus restos mortales”

 

            Los extractos y opiniones reflejados muestran la admiración existente en España hacia la memoria de Fletcher que al acercarse 1913 se puso de mayor relieve por la Asociación Histórica del Centenario del Sitio.

 

            Expuestos los hechos, queda una sensación molesta por la aparente negligencia de Inglaterra con la memoria de sus grandes hombres, ya que Fletcher fue el máximo exponente del Arte de los Ingenieros de Campaña, influyendo de una manera remarcable en la estrategia de cualquier campaña.“

 

            He omitido algunos párrafos, pero con lo expuesto no hay dudas de la postura que aquí se defiende.

 

            En 1906, a preguntas realizadas por el Mayor Leslie (R.A.), el vice cónsul británico en San Sebastián expone la creencia de que los restos de oficiales y tropa fueron enterrados en el cementerio de San Bartolomé, por lo que, al ser clausurado este, como no son reclamados estos por particulares ni gobierno alguno, fueron enterrados en una fosa común, desapareciendo todo rastro.

 

            Espero que con todos estos datos, el lector tenga claro que el famoso ingeniero ingés no se encuentra enterrado en el Cementerio de los Ingleses" de San Sebastián - Donostia. Se desconoce el paradero final de sus restos mortales.

 

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Arqueólogo por titulación, historiador por afición.
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COLABORACIONES CON MEDIOS

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He sido invitado al programa "La Mecánica del Caracol" de Radio Euskadi, para aportar mi visión diferente del Asedio de San Sebastián de 1813 y del Cementerio de los Ingleses del Monte Urgull de la Capital donostiarra.

 

Aquí os dejo el enlace: (es a partir del minuto 26)

 

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