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2 noviembre 2013 6 02 /11 /noviembre /2013 20:03

     Jamás pensé o pude imaginarme que este ya torpe cuerpo podría alguna vez deambular por entre las galerías de una contramina. Siempre pensé que en nuestros días no se conservaba ninguna, ya que su función final conllevaba la destrucción de todo lo excavado.

 

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     Para los que no sabéis lo que es una mina, militarmente hablando, se trata  de una galería o túnel, como si de una mina convencional se tratase, que se excava bajo los pies del enemigo, en secreto, para hacer saltar por los aires todo gracias a la explosión de los barriles de pólvora, o demás tipos de explosivos, depositados en el tramo final de la misma. Incluso cuando la pólvora no era conocida, ya se excavaba un gran espacio bajo la fortificación enemiga, apuntalado con maderos, que una vez incendiados ocasionarían su derrumbe y el de las construcciones enemigas de la superficie.

 

pPOZO-DE-BURGOS 0072

 

      Fui al castillo de Burgos casi de casualidad. Me apetecía mucho ver el sitio donde varios de los regimientos, que después verterían su sangre en San Sebastián en 1813, pelearon duramente. La verdad es que, a pesar del montaje realizado por las instituciones, que desde estas líneas aplaudo, está destruido a conciencia. No parecía que la visita me iba a proporcionar ninguna sensación especial.

 

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     A la pregunta de la encargada de darnos la entrada... ¿Quieren visitar el pozo? respondimos sorpresivamente que si, y esa era precisamente, la gran sorpresa que nos guardaba el Castillo de Burgos. Ese era su secreto, su regalo.

 

     No voy a describirlo. Se han realizado grandes estudios al respecto, de entre los que os facilito el siguiente enlace

 

http://ropdigital.ciccp.es/pdf/publico/2001/2001_marzo_3408_03.pdf

 

     O el siguiente video colgado en You Tube

 

 


 

Merece la pena.

 

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     Alrededor de esta obra de ingeniería tan increíble para su tiempo, se pueden ver las galerías y contraminas que se fueron realizando a lo largo de la historia y los muchos asedios que sufrió este lugar. Las visitables, son del siglo XIV o XV, con sus trampas y ambiente claustrofóbico, opresivo, a pesar de la luz artificial con que actualmente nos orientamos. No quiero ni pensar en que sería este espacio a la tenue luz de las antorchas que iluminaban el camino a unos ojos de otro tiempo.

 

     Le pregunté a una de las guías si había alguna de la época del fracasado asedio de Wellington. Me contestó que entre las galerías más profundas, hay una que conserva un grafiti escrito en francés que reza:

"José I Roi d'Espagne"

 

     Lamentablemente aún no es visitable.

 

     La visita se hace muy corta. No avancéis rápido. Disfrutadla. Merece la pena y la recomiendo.

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17 septiembre 2013 2 17 /09 /septiembre /2013 19:28

Gracias a la colaboración desinteresada de uno de mis lectores, y ya van varios, podemos profundizar más en el artículo anterior que titulé "La Guerra Civil de 1936 en nuestras fachadas".

( http://comedurasdetarro.over-blog.es/article-la-historia-escrita-en-nuestras-fachadas-120051299.html).

 

Podemos dar rienda suelta a nuestra poderosa imaginación, compartir el mismo miedo, muchos años después,  que el sufrido por un joven soldado del Cuartel de Loyola, que participó en la defensa del Gran Casino de San Sebastián, actual Ayuntamiento donostiarra, contra el asalto de las fuerzas que defendían al Gobierno de la República.

 

Don Luis Mari Florez Arabaolaza se puso en contacto conmigo, y me facilitó amablemente copia de un artículo aparecido en la revista "Historia y Vida", Extra nº 4, del año 1975, en el que uno de los protagonistas de este suceso, de la historia donostiarra, nos narra lo que vivió. Sus miedos. La confusión total... y el terror.

 

En un primer momento pensé solamente mencionar algunas partes del artículo en mi trabajo ya mencionado, para completarlo y enriquecerlo, pero la lectura que hice del texto, y las sensaciones que experimenté en el transcurso de la misma, me obligan a transcribirla textualmente, para compartirla con todos vosotros.

 

Que mejor que "escuchar" al protagonista en persona:

 

EL GRAN CASINO

DE

SAN SEBASTIÁN

Por Fernando Rodríguez Llorens


Entrar de guardia el 18 de julio de 1936 no fue un "enchufe" para ningún soldado de España: Los rumores - el "macutazo" - hacían correr todas las versiones imaginables sobre los acontecimientos que estaban sucediendo en el país. En el cuartel del Tercer Regimiento de Artillería Pesada, del Cuartel de Loyola, en San Sebastián, había orden de acuartelamiento. El autor de este relato, cabo-puertas aquél día, explica su peripecia durante aquella y las sucesivas cruciales jornadas de julio, en las que la vida podía depender de las más extrañas casualidades.

 

A las cuatro de la tarde del 22 de julio de 1936, en el Gran Casino de San Sebastián, se procedía al fusilamiento de veintiún hombres.

 

Relatar este hecho parcial, en una contienda donde perecieron tantísimos, parece que no tiene importancia, pero verán ustedes como la tiene.

 

Una hilera de veintiún hombres. En un extremo se situaba un grupo formado por un sargento y cuatro números de la Guardia Civil, quince artilleros del 3º Pesado, con guarnición en Loyola (barrio próximo a San Sebastián) y por último un cabo de artillería.

 

Ahora verán porqué la cosa tenía importancia para mí: El cabo era yo. Seguramente estábamos distribuidos así, porque nos habían dicho que nos alineáramos. Entonces no sabíamos, ni mucho menos, que era para fusilarnos, porque se puede decir que no sabíamos lo que pasaba con certeza. Lo cierto es que nos dimos cuenta de que nos iban a fusilar, por lo menos yo, cuando nos quedaban unos treinta segundos de vida. ¿Las veces que he pensado en aquellos terribles momentos!

 

Estaba de voluntario en Loyola, donde se había sentado plaza, el 1º de noviembre de 1934; ascendí a cabo el 1º de mayo de 1935 y como el nivel cultural de los suboficiales y clases de tropa era más bien escaso, me pude poner con bastante facilidad entre los mejores cabos del regimiento.

 

Entré de guardia el 18 de julio de 1936 como cabo de puertas, y la primera orden que me dio el oficial de guardia fue que - ya que había acuartelamiento - no dejase entrar ni salir a nadie del cuartel - de capitanes para abajo - sin que lo autorizase el capitán de guardia.

 

Pronto se rumoreó que se había levantado el Ejército de África, pero puedo asegurar que no había demasiada expectación por las noticias, pues se aseguraba que el Gobierno controlaba casi todo el territorio peninsular, y la sublevación sería rápidamente sofocada. ¿Qué equivocadas eran esas noticias!

El domingo 19 salí de guardia, y pasé en el cuartel toda la mañana. No ocurrió nada digno de mención, como no fuera que continuaba el acuartelamiento y las posibilidades de salir del cuartel eran nulas.

 

Octavillas desde un avión


¿Pensábamos en permisos y fines de semana! Comimos y, al salir del comedor, pasó volando sobre los cuarteles una avioneta que lanzaba octavillas, que decían más o menos "El Ejército, para poner fin a la caótica situación política, se ha alzado en armas y victoriosamente está ocupando todo el territorio nacional. Vuestro general MOLA". Seguramente era más amplia, induciendo a la sublevación a los que, como los cuarteles de Loyola, parece se habían declarado neutrales. ¿Fatal neutralidad para casi todos los que dependíamos de los cuarteles!.

 

CIMG0956Inmediatamente después del episodio de las octavillas me llamó el teniente Pérez, que a la sazón mandaba la sexta batería (la mía), para pedirme que con cuatro artilleros fuese a la Comandancia Militar... dentro de la camioneta de provisiones, único vehículo del ejército que el gobernador civil de San Sebastián permitía circular. Lo hacían así para reforzar la Comandancia Militar, ante la posibilidad de un asalto por parte de las milicias que parecía ya se estaban formando. Creo que hacia las tres de la tarde ya estábamos en la Comandancia.

 

           Antiguo Gobierno Militar de San Sebastián.

 

El lunes y el martes nosotros no asomamos la cabeza, pero habían ido llegando otros pequeños contingentes de fuerzas. Las personas que estábamos en la Comandancia la noche del día 21 debíamos ser aproximadamente unas doscientas.

 

"Parece" que una columna del Gobierno había salido para Eibar a armarse y luego tenía como objetivo ir a Pamplona y reprimir la sublevación.

 

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Fotografía en la que se puede ver al Coronel Carrasco.

Apareció asesinado en San Sebastián.

 

"Se decía" que dejaban San Sebastián, porque Carrasco, coronel del Regimiento de Artillería y gobernador militar había dado palabra de neutralidad.

 

"Se rumoreaba"... y así mil bulos y verdades, recorriendo las dependencias de la Comandancia.

 

Lo verdadero es que nuestros jefes no se habían pronunciado en ningún sentido, ni nos habían dado información alguna por parca que fuese. Puedo asegurar que la noche del 21 de julio, en la Comandancia no sabíamos (a nivel de tropa) en qué bando nos encontrábamos, aunque nos figurábamos que estábamos con los militares.

 

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Trasera del Exmo. Ayto. de la ciudad de San Sebastián.

 

De pronto, supongo que a las tres de la madrugada del día 22, se me dio un trípode de ametralladora "Hotchkiss" y en unión de tres o cuatro guardias civiles, que llevaban el resto de la ametralladora y munición, entramos en el Casino por la parte trasera, pues parece (siempre el "parece") que se había tomado la decisión de ocupar el Casino, ya que la Comandancia, por sí sola, era indefendible.

 

Lo que no sabíamos era que, aprovechando que las fuerzas del Gobierno había ido a Eibar, los cuarteles de Loyola se habían sublevado el día anterior, le habían quitado el mando a Carrasco, y lo había tomado el teniente coronel de ingenieros, Vallespir (sic). Después había salido una columna para ocupar San Sebastián, pero un puñado de socialistas, que no habían ido a Eibar por viejos, había parado la columna en la calle Urbieta, seguramente cerca de Amara, haciéndola retroceder: Unos hacia Loyola y otros hacia el Hotel María Cristina donde se refugiaron, ya que no pudieron establecer contacto con nosotros.

 

A nivel de tropa, repito, no se sabía nada de todo esto en la Comandancia. Amanecí el día 22, en el Casino, junto a unas tres docenas de personas, más o menos, mandados por un señor vestido de negro (de paisano), que toda la mañana estuvo tintineando unos duros de plata en el bolsillo, paseando nerviosamente a todo lo largo del Casino.

 

Todo estaba en calma, nos reunió y nos dijo que era comandante de Regulares, no sé si en activo o retirado. Nos dijo que oficialmente él era un valiente, pues había estado en bastantes batallas en África y tenía algunas condecoraciones o cruces. Era el comandante Manso de Zúñiga y nos añadió que no se extrañaba de que alguno de nosotros tuviera miedo, pues él también lo tenía, ya que a ser valiente no se acostumbra nadie. Tampoco este señor habló de lo que pasaba.

 

Vino más gente al Casino, y a eso de las tres de la tarde, después de tres días sin dormir, se armó un tiroteo tremendo, que con enorme estrépito rompía los cristales del Casino y producía en todos los que estábamos dentro una gran confusión.

 

GUERRA+CIVIL+ESPAÑOLA-ARMAS0010Habían destinado a uno para servir la ametralladora, pero desapareció. Entonces, como yo sabía algo acerca del funcionamiento de las ametralladoras, sobre todo de la "Hotchkiss", me dispuse a abrir fuego por una de las ventanas que daban al boulevard; pero un artillero que tenía que ponerme las cargas en la ametralladora me dijo que se habían escapado todos y que estábamos solos, él y yo.

 

Decidimos antes de tirar, hacer un compás de espera, y de momento nos refugiamos en los aseos del Casino. Por una ventana tipo tronera vimos que se acercaban guardias civiles arrastrándose de árbol en árbol.

 

Si antes desde el puesto de la ametralladora podía haber hecho una escabechina, desde el puesto que ocupaba podía también haber hecho algunas bajas a los asaltantes, todavía más impunemente. Pero si antes yo no tiré porque mi compañero me convenció para no hacerlo, ahora él no tiró porque yo no le dejé. Las palabras que me dijo fueron terribles... "Como son guardias civiles me gustaría cargarme alguno".

 

Ante un improvisado pelotón de fusilamiento.


Aunque yo no era muy aficionado a la Institución, no era un asesino y en esas circunstancias el disparar lo consideré un asesinato.

 

¿Cuánto tiempo duró el estruendo? No creo que fuese más de media hora. Después se hizo un silencio de muerte... Ni siquiera sabíamos quien estaba en el primer piso. ¿Estaban los asaltantes o los asaltados? Decidimos subir en seguida y tuvimos que poner los brazos en alto, pues nos encañonaban media docena de milicianos. Personalmente, al levantar los brazos levanté también el mosquetón y un miliciano aseguraba que le había querido disparar antes de rendirme, pero en realidad no hacían falta alegatos, pues daba la impresión de que ya se había decidido fusilarnos.

 

Ya estábamos alineados los veintiuno. Nos habíamos colocado en aquella postura un tanto inconscientemente, como esperando a ver qué iban a hacer con nosotros. Pronto nos dimos cuenta que aquello iba en serio y que preparaban las armas para acabar con nosotros.

 

Creía que estaba soñando cuando llegó el comandante de la Guardia Civil, blandiendo una mano en la que se veía un dedo vendado y sangrante, y se encaró con el que había dirigido el asalto y ahora dirigía la ejecución.

 

- ¿Qué vais a hacer? - preguntó.

- Fusilarlos.

 

- Hemos perdido ocho hombres en el asalto y lo tienen que pagar.

 

- Si a estos hombres se les hace el menor daño me retiro con mis fuerzas.

 

Esto último lo dijo el comandante, acompañando la acción a las palabras y dirigiéndose a la salida.

 

-¡Escuche! -le llamó el jefe de los milicianos- ¿Qué se puede hacer?

 

El comandante Ezcurra se dio cuenta que nos había salvado y dirigiéndose a donde yo estaba dijo:

 

- ¡A ver, cuatro! Y que vayan detrás seis milicianos- posiblemente entre ellos algún guardia civil - . Registrad las dependencias altas y si hay resistencia, liquidarlos.

 

Nosotros cuatro, con las manos en alto y diciendo "¡Entregaos, estamos perdidos!", fuimos recorriendo todas las dependencias altas y al bajar encontramos tendido y muerto al comandante Manso de Zúñiga. ¿Había muerto en combate o le habían pegado cuatro tiros? Esta cuestión no la he llegado a saber.

 

Nos volvieron a reagrupar a todos y nos condujeron a la Diputación, sufriendo por el camino las iras del populacho. Alguno recibió algún puñetazo, pero esto era lo de menos; justo, justo, habíamos salvado la vida.

 

Sólo puedo añadir que el haberla salvado entonces, el año 39 casi me costó volverla a perder, y probablemente sin la intervención de Ezcurra, ahora en San Sebastián tendría una calle con mi nombre y otra en Irún, de donde soy hijo; mis padres hubieran tenido un héroe...; así se escribe la Historia y éstas son sus vicisitudes.

 

Una vez terminada la refriega, tenemos también el testimonio de un comunista que estuvo en el lado contrario. Se trata del testimonio de Mateo Balbuena, que se había unido a una columna formada en Bilbao para apoyar a los donostiarras. Había llegado a nuestra capital el día 22.

 

“Precisamente en el casino hicimos noche. Dormimos allí, al lado de cadáveres de ellos y cadáveres de soldados. Estaban sueltos, caídos en las posiciones que ocupaban; ahí habían quedado”, señala Balbuena.

 

El Gran Casino había sido conquistado, pero la defensa de los que ocupaban en Hotel María Cristina duró hasta el día 23.

 

EL-DEFENSOR-DEL-AYTO. 0041 (2)“En una de las salidas al descubierto con otros, me tumbé para poder mirar mejor y tirar. Estábamos batidos por una ametralladora, pero sobre todo por fusiles. El combate era, digamos, a ciegas, porque, pese a estar a unos veinte metros, se veía muy difícilmente”.

Al no poder entrar se dispuso la entrada en acción de un camión que había sido improvisadamente blindado.

 

“Y hubo un intento por parte nuestra: una camioneta en forma de blindado había aparecido por allí y enseguida se llenó de gente: a embestir el hotel… Se acercó a las ventanas, pero allí quedó destrozado, y los otros muertos al lado… ¡Y yo que estuve por entrar! ¡Pero no pude por los empujones! Por el entusiasmo de los voluntarios”.

 

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Impactos de disparos de fusil en una de las ventanas del María Cristina.

 

Tras este momento, los asaltantes entran en el edificio:

 

“Y entonces es cuando ya entramos allí; instintivamente, o no sé si alguien da la orden, y ya con ímpetu a invadir el hotel. La entrada fue caótica. Al entrar me encuentro con un señor ya de edad, que va tapado, y otro que le arropa; que el otro no sé si iba vestido de militar… Me encaro: ¡Usted!. Y el otro me dice: Es uno de ustedes, que va herido. Y al decir esto, pues le dejé… Que a mí me extrañó aquello… Y luego resulta que era un jefe militar. Claro, ¡camuflado!”.

 

Este último testimonio está recogido en http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com.es/2011/09/la-batalla-de-donostia.html

 

Menos mal que esos tiempos han pasado. Esperemos que nunca más vuelvan, y que nuestros hijos, y los hijos de estos, puedan vivir en paz, y jamás experimentar miedos por culpa de la radicalidad y la sin razón.

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14 septiembre 2013 6 14 /09 /septiembre /2013 16:54

 

QUÉ OCURRIÓ DEL 21 Y AL 23 DE JULIO DE 1936 EN SAN SEBASTIÁN-DONOSTIA


El alzamiento nacional del 18 de Julio de 1936 contra el gobierno de la República parecía afianzarse en varios lugares del País Vasco, principalmente en la capital Vitoria. Por ese motivo los miembros de UGT, CNT y PNV de San Sebastián organizaron una columna de ataque contra la capital alavesa.

 

Las tropas de los cuarteles de Loyola permanecían hasta el momento inactivas. El Coronel Carrasco, Gobernador militar y Jefe de las tropas de Loyola, era un mar de dudas, a pesar de apoyar la causa de los rebeldes. Su segundo en el mando, Comandante Vallespín,  aprovechando la salida de la columna gubernamental de la capital guipuzcoana, decidió sacar las tropas del cuartel el día 21 de Julio y ocupar San Sebastián- Donostia. Inmediatamente, y tras una breve resistencia, tomaron posiciones en los edificios más significativos y estratégicos de la ciudad.

 

Al día siguiente, el Coronel Pérez Garmendia, republicano convencido que se encontraba veraneando en la ciudad y que inmediatamente se puso al servicio de la república, al mando de la columna que había salido de San Sebastián en apoyo del Gobierno legítimo, se entera de lo ocurrido en San Sebastián cuando sus fuerzas estaban en Eibar. Ordena de inmediato el regreso de sus fuerzas a la capital. Este contingente contaba con efectivos de la Guardia Civil, Guardias de Asalto, Carabineros y Miqueletes, lo que sumado a la sorpresa causada en los sublevados, que no esperaban este giro de los acontecimientos, ocasionó que tras un intenso enfrentamiento los rebeldes del bando nacional sólo conservasen los cuarteles de Loyola y el Hotel María Cristina.

 

La resistencia en el hotel María Cristina fue enconada. Los sublevados se habían atrincherado en el edificio ante el asombro de los numerosos veraneantes, desalojados del edificio, que poblaban la capital guipuzcoana. La lucha, en la que hubo numerosas bajas por ambos bandos duró hasta la una del mediodía del 23 de Julio, momento en que se rindieron.

 

RESTOS DE LA BATALLA DONOSTIARRA


Muchas veces, paseando por las calles de San Sebastián, uno no es consciente que sus edificios, con sus bellas fachadas, son páginas escritas de la historia de nuestra ciudad. Entre sus piedras, adornos, ventanas y balcones, a modo de hojas escritas, la violenta historia ha dejado la impronta de la muerte. Solamente hay que mirar con un poco de detenimiento para darnos cuenta de lo que esas fachadas nos quieren decir.

 

En el centro de nuestra ciudad destacan, entre otros, tres edificios, el Ayuntamiento, antiguo casino de fama europea, el hotel María Cristina, buque insignia de la nobleza y aristocracia burguesa veraneante en la ciudad, y el teatro Victoria Eugenia, centro neurálgico de la cultura de la urbe, en connivencia con el desaparecido palacio del Kursal.

 

Sus fachadas nos hablan. Escuchemos su ahora silencioso y dramático mensaje.

 

AYUNTAMIENTO. FACHADA HACIA EL BOULEVARD.

 

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Vista de la fachada hacia el Boulevard donostiarra.

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Detalle del lado más cercano a Alderdi-Eder.

Mi padre, que entonces tenía 14 años, me comentó que fueron con la cuadrilla a "cotillear" tras el enfrentamiento, y que en una de las ventanas bajas, vieron el cuerpo de un soldado muerto, caído sobre su ametralladora. No es un dato contrastable documentalmente. Tal vez fuera un relato para espolear aún más mi loca imaginación. Lo consiguió, y yo lo dejo caer aquí.

 

GUERRA-CIVIL-SS 0022 (2)

Parte de la fachada más cercana al antiguo Gobierno militar, también llena de impactos,

lo que denota una fuerte lucha.

 

GUERRA-CIVIL-SS 0024 (2)GUERRA-CIVIL-SS 0026 (2)GUERRA-CIVIL-SS 0025 (2)

Detalles de la ventanas.

 

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Detalle de una ventana, con el escudo de San Sebastián en la cortina interior

y tres impactos de bala en el exterior.

 

HOTEL MARÍA CRISTINA. FACHADA HACIA LA PLAZA OQUENDO.

 

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Esquina del Hotel más afectada por los disparos.

 

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Detalle de las ventanas de la esquina.GUERRA-CIVIL-SS 0036 (2)

Ventanas más centrales de la fachada.

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Ventanales del hotel.

Por la cantidad de orificios se puede intuir dónde se centraron los puestos de los tiradores nacionales.

 

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Puerta de acceso a la terraza baja exterior del Hotel.

 

TEATRO VICTORIA EUGENIA. FACHADA A LA PLAZA OQUENDO.

 

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Justo en la primera ventana se aprecian varios impactos. Casi con toda seguridad se tratan de disparos realizados por los sublevados, al encontrarse esta apertura frente al hotel María Cristina.

 

GUERRA-CIVIL-SS 0039 (2)Detalle de los mismos.


Tras la rendición de los defensores del alzamiento nacional, contra el gobierno legítimo del país,hubo 22 detenciones en la ciudad y 66 en los cuarteles de Loyola. El destino de estos fue bastante negro. Muchos murieron asesinados tras el asalto a la carcel de Ondarreta una semana después, otros fusilados tras ser condenados por los tribunales.

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31 agosto 2013 6 31 /08 /agosto /2013 11:44

En la Parte Vieja de San Sebastián existe una tienda de esas que llamamos "de toda la vida". Me refiero a la conocida "Sombrerería Leclercq".

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Se trata de un comercio fundado el año 1932 por mi abuelo, en estilo cubista, todo él realizado en madera, y diseñado por el gran arquitecto Lagarde. Muchos estudiantes de arquitectura suelen entrar y sacar fotos a su interior. Es uno de los pocos establecimientos donostiarras, con este diseño que han perdurado en el tiempo hasta nuestros días.

 

BALAZO 0233En su zona central, junto al espejo que tantas cabezas ha visto reflejarse a lo largo de sus más de 80 años de existencia, hay una muesca en la pared. Una cicatriz silenciosa, anónima, mudo testigo de los convulsos días de tiempos ya pasados, que vivieron y sufrieron nuestros padres y abuelos. Es un recuerdo del peligro. Del silencioso asesino. Es la muesca dejada por la muerte, casi nunca esperada, traidora siempre.

 

Se trata de un impacto de bala.

 

Penetró por entre las letras del letrero de su fachada, la atravesó, y terminó su recorrido contra la pared. Afortunadamente a nadie hirió. Personas normales, trabajadoras, madres y padres de familia que vieron como en un momento, todo podía haber cambiado, terminado para siempre.

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Cuantas lágrimas se habrán derramado por hechos similares con peor suerte...

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22 agosto 2013 4 22 /08 /agosto /2013 11:26

Un día de esta Semana Grande Donostiarra, dejé mi coche aparcado en el parking del Boulevard. Por la noche, cuando todo estaba más tranquilo y silencioso, bajé a retirarlo por las escaleras que se encuentran más cercanas al mercado de la Pescadería, que ocupa el lugar más sangriento en la historia de mi ciudad, la conocida "Bretxa", lugar por donde entraron, como un torrente destructor, las tropas aliadas ese fatídico día de Agosto de 1813.

 

Me acercaba a la plaza donde estaba mi vehículo, cuando desde uno de sus oscuros muros escuche un susurro, al principio muy suave. Miré y no vi a nadie... cuando nuevamente, esta vez con más intensidad, la llamada se hizo claramente perceptible.

 

- Tssssss, Tsssssss!!!!

 

Intrigado me acerqué a un rincón oscuro, por si entre los coches había alguien llamándome... y nada. Fue en ese momento cuando una voz, entre angustiada y misteriosa me dijo:

 

- No te asustes. Soy yo.LA-PUERTA-DEL-PARKING 0273

 

Miré otra vez y al no ver a nadie comencé a sentir algo de miedo.

 

- ¡Que no te asustes, que soy yo! ¡En la pared!

 

-¿Pero quién eres? No veo a nadie!

 

- Soy ese hueco, en la esquina. ¿Quieres saber mi secreto?

 

No me lo podía creer, me estaba hablando una antigua puerta de la muralla de San Sebastián, ahora tapiada y condenada a no dejar pasar por entre sus frías paredes a nadie más. Por supuesto que la curiosidad me pudo, y entre sorprendido y temeroso le contesté que sí, por lo que rápidamente mi extraño interlocutor comenzó con su relato.

 

- Soy una antigua puerta de la muralla principal de tu ciudad, San Sebastián. En el proyecto original, cuando levantaron esta gran defensa, pionera en España, no me crearon. Fue varios siglos después, exactamente en los primeros años del siglo XVIII, cuando se dieron cuenta de la necesidad que tenían de comunicar el medio baluarte de Santiago, y su zona exterior, que se encontraba separado de la ciudad por la gran cortina, con el interior de la plaza.

 

Así nací yo.

 

LA-PUERTA-DEL-PARKING 0272Viví tranquila, dejando el paso franco a los soldados, con sus continuos retenes, para vigilar estos ancianos muros que ahora puedes contemplar. Pero el verano del año 1813, no se me olvidará nunca.

 

Los aliados a las órdenes de Wellington y del Teniente General Graham asediaron la ciudad, y los franceses, con su General Emmanuel Rey, la defendieron con uñas y dientes. Vi pasar corriendo entre mis muros jadeantes soldados, muchos casi niños a pesar de sus uniformes azules, nerviosos, sucios, asustados... Mis paredes fueron continuamente rozadas pos las bayonetas de sus fusiles, mientras retumbaban sus poderosas pisadas, como un enloquecido eco que todo lo tapaba.

 

El 31 de Agosto, todo a mi alrededor estaba en  ruinas. Los bombardeos habían derrumbado cualquier construcción defensiva a mi alrededor. Los ingleses atacaron este lugar, y mis paredes se estremecieron con los gritos de angustia de los heridos y moribundos, que buscaban cobijo entre la penumbra de mis muros. Mis piedras estaban salpicadas por la sangre de estos jóvenes, inocentes niños inmersos en un drama europeo que no alcanzaban a comprender. Gritos de dolor, frases entrecortadas por sollozos acordándose de sus madres, a las que muchos jamás volverían ni a ver ni a poder abrazar.

 

Cuando cincuenta años después, los donostiarras derribaron estos viejos muros, quedé sepultada siglo y medio, para poder ver de nuevo la luz, aunque esta sea poca, dentro de un triste garaje, apartada de todos, arrinconada en esta esquina.

 

Te cuento todo esto para que mi historia no se pierda por el olvido. Cuéntaselo a tus amigos, y diles, que si pueden, vengan por la noche a echar una parrafada conmigo. Hasta pronto.

 

El silencio se apoderó del lugar de nuevo. Incluso parecía que la luz disminuía de intensidad. Me alejé, cabizbajo, pensativo, como ausente... entré en mi coche, arranqué, y volví a mi casa.

 

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3 noviembre 2012 6 03 /11 /noviembre /2012 10:38
ALBUM FOTOGRÁFICO
de la
FAMILIA LECLERCQ
S.XIX.
 
             Algunas veces por suerte, o como consecuencia de la existencia de antepasados en la familia que, al igual que yo, guardan todas las "reliquias" de padres, abuelos, y demas antecesores, llegan a nuestras manos autenticas joyas de la historia 2012-11-03 10.26.16familiar, de la del pueblo. Historia de las gentes comunes que no salen en los libros de historia. De gentes que como yo, o como tú, pasan por el mundo, aman, son amados, y por fuerza de la ley natural, desaparecen.
 
            Gracias a estas casualidades, ha llegado a mis manos un album de fotos familiar, datable en la segunda mitad del siglo XIX. En él, a pesar de su mal estado de conservación, podemos ver cara a cara rostros de donostiarras, nacidos o venidos de fuera, que con su trabajo hicieron que nuestra ciudad, San Sebastián - Donostia, sea lo que es ahora, una de las más bellas del mundo.Voy a detallar individualmente cada foto.
 
            Si algún lector de este blog, reconociera a alguno de los hasta hoy anónimos personajes, agradecería mucho que me lo indicasen, para poder "bautizar", por segunda vez, a alguno de nuestros antepasados. Hay familias donostiarras de toda la vida. Apellidos conocidos como Leclercq, Palomeque, Carrasco, Parrón, Jamar, andan escondidos entre estos rostros. Entre todos seguro que podremos rebautizar a alguno.
 
2012-11-03 10.26.482012-11-03 10.27.182012-11-03 10.27.33  
 
ANTEPASADOS001ANTEPASADOS002
PERSONAJE:
Desconocido.
FECHA:
22  de Agosto de 1902.
AUTOR:
L. Letrouve y J. Lalouette. (Le Havre).
INSCRIPCIONES:
A mis queridos tios Pepe y Carmen. Havre. 22 Agosto 902. Manolo. Pepe es José Luis Leclercq Uranga, y su mujer Carmen Sarasola.
 
ANTEPASADOS003
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PERSONAJES:
Dos jóvenes desconocidas.
FECHA:
Finales del XIX.
AUTOR:
L.Gomez (Bilbao).
INSCRIPCIONES:
No hay.ANTEPASADOS005ANTEPASADOS006
PERSONAJES:
Dos jóvenes desconocidos.
FECHA:
    Finales del XIX.
AUTOR:
M. Zuloaga (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS007  ANTEPASADOS008
PERSONAJES:
Pareja desconocida.
FECHA:
      Finales del XIX.
AUTOR:
L.Vallet (Biarritz - Irún).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS009
 
PERSONAJE:
Militar desconocido.
FECHA:
Finales del XIX.
AUTOR:
Quiroga (Madrid - Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

ANTEPASADOS010ANTEPASADOS011

PERSONAJE:

Podría tratarse de Joaquín Jamar.
FECHA:
De 1860 - 70.
AUTOR:
T. Darroux (San Sebastián - París).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS012 
 
 
 
 
 
 
 
PERSONAJE:
Niño sobre caballito triciclo.
FECHA:
Finales del XIX.
AUTOR:
Rafael Rocafull (Cádiz).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ANTEPASADOS013
 ANTEPASADOS014

 

PERSONAJE:

Jóven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX.
AUTOR:
Moreno (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ANTEPASADOS015ANTEPASADOS016
 
PERSONAJE:
Jóven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX.
AUTOR:
M. Zuloaga (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

 

ANTEPASADOS017ANTEPASADOS018

 

 

 

PERSONAJE:

Niño desconocido.
FECHA:
Principios del XX.
AUTOR:
Marín y Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS019 
 
 

ANTEPASADOS020

PERSONAJE:

Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
A. M. Quiroga (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS021 

ANTEPASADOS022

PERSONAJE:

Mujer desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS023ANTEPASADOS024
PERSONAJES:
Madre con cuatro niños.
Emigrantes vascos en Argentina.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Pedro Momini (Tandil - Argentina).
INSCRIPCIONES:
Sello en el revés.

 

 

 

 

ANTEPASADOS025

PERSONAJES:

Grupo familiar desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX. 
AUTOR:
Desconocido.
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   
ANTEPASADOS026 
 ANTEPASADOS027
     
PERSONAJE:
Grupo desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.   
AUTOR:
L. Mouton (Madrid).
INSCRIPCIONES:
No hay.    
ANTEPASADOS028 
 
 

ANTEPASADOS029

PERSONAJE:

María Luisa Palomeque.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX. 
AUTOR:
M. Quijano (San Fernando).
INSCRIPCIONES:
Dedicatoria en el revés.
ANTEPASADOS030
 
 
 
PERSONAJE:
Grupo familiar.
Posiblemente Jamar Leclercq.
FECHA:
Década de 1860 - 70.
AUTOR:
Desconocido.
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS031
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PERSONAJE:
Niño desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Vda. de Soriano (San Fernándo).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

ANTEPASADOS032

 

 

 

 

 

 

ANTEPASADOS033-copia-1

PERSONAJE:

Mujer desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
J. Castellanos.
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS034
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Duarte (Aviles).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS035
  ANTEPASADOS036

 

 

 

 

 

 

 

PERSONAJE:

Niño desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Marín y Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS037ANTEPASADOS038
PERSONAJE:
Niño desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Marín y Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS039 




ANTEPASADOS040

PERSONAJE:

Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
H. Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
ANTEPASADOS041ANTEPASADOS042
PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
H. Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.



ANTEPASADOS043ANTEPASADOS044

PERSONAJE:

Militar desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
H. Rodriguez (Madrid).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS045ANTEPASADOS046
PERSONAJE:
Joven desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX. 
AUTOR:
E. Marquerie (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

 

 

 
 

ANTEPASADOS047ANTEPASADOS048

PERSONAJE:

Niño desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
R. del Rio (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS049ANTEPASADOS050
PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
E. Marquerie (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

 

 

ANTEPASADOS051ANTEPASADOS052

PERSONAJE:

Mujer desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
L. Dudoux (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS053ANTEPASADOS054
 
 
PERSONAJE:
Caballero desconocido.
Seguramente pareja de la anterior.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
L. Dudoux (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

ANTEPASADOS055

 

 

ANTEPASADOS056

PERSONAJE:

Caballero desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX..
AUTOR:
E. Marquerie (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS057ANTEPASADOS058
 
PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
E. Marquerie (Gijón).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 
 
ANTEPASADOS059

ANTEPASADOS060

PERSONAJE:

Mujer desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
H. Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS061ANTEPASADOS062
PERSONAJE:
Mujer de 35 años (Elena).
FECHA:
1892.
AUTOR:
Rafael Rocafull (Cádiz).
INSCRIPCIONES:
Dedicatoria en el reverso.

 

 

ANTEPASADOS063ANTEPASADOS064

PERSONAJE:

Niño desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
H. Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
ANTEPASADOS065
PERSONAJE:
Mujer desconocida.
FECHA:
1860 - 70.
AUTOR:
J.M. Cordeiro (Madrid)).
INSCRIPCIONES:
No hay.
ANTEPASADOS066
 PERSONAJE:
Niña desconocida.
FECHA:
    Principios del XX.
AUTOR:
Desconocido.
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

ANTEPASADOS067

 ANTEPASADOS068
 
 PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
L. Dudoux (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.
 
 ANTEPASADOS069
ANTEPASADOS070 
 
PERSONAJE:
Joven desconocido.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX. 
AUTOR:
H. Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.

 

ANTEPASADOS071

ANTEPASADOS072 
PERSONAJE:
Joven desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Arnaud (Paris).
INSCRIPCIONES:
Sello en el revés.
ANTEPASADOS073   
ANTEPASADOS074PERSONAJE:
Niño desconocido.
FECHA:
    Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Marín y Otero (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No hay.  

 

  ANTEPASADOS075

 

 

ANTEPASADOS076PERSONAJE:

Joven desconocida, llamada Juanita.
FECHA:
      Finales del XIX.
AUTOR:
Julio Montes (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
Sello y dedicatoria en el reverso a
Carmen Sarasola (fallecida en 1902).
ANTEPASADOS077   

PERSONAJE:

Joven desconocido.
FECHA:
        Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
M. Hebert (Madrid).
INSCRIPCIONES:
No tiene.
 
ANTEPASADOS078
 
ANTEPASADOS079 
 
 
 
 
 
 
   

PERSONAJE:

Mujer desconocida.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Lahore Hermanos (Buenos Aires).
INSCRIPCIONES:
No tiene.  
ANTEPASADOS080
 

ANTEPASADOS081

PERSONAJE:

Niña llamada Ramoncita María.
FECHA:
Finales del XIX, principios del XX.
AUTOR:
Lahore Hermanos (Buenos Aires).
INSCRIPCIONES:
Escrito en el reverso.
ANTEPASADOS082
ANTEPASADOS083

PERSONAJE:

Joven desconocido.
FECHA:
      Finales del XIX, principios del XX.   
AUTOR:
M. Zuloaga (San Sebastián).
INSCRIPCIONES:
No tiene.    
ANTEPASADOS084ANTEPASADOS085

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PERSONAJE:

Niña desconocida.
FECHA:
Principios del S: XX.
AUTOR:
Damaso Fuertes y Veles (Madrid).
INSCRIPCIONES:
No tiene.

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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 13:16

                               Muchas veces me he preguntado qué pasaba con los prisioneros de las guerras napoleónicas, dónde los internaban, cuáles serían sus nuevas condiciones de vida, etc.  Buscando por un poco por aquí  y un poco por allá, puedo contaros varias cositas, bastante curiosas.

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Dupont rindiéndose ante Castaños en Bailén.

                        Es muy conocido por todos el cuadro de la rendición del general Dupont ante el español Castaños en Bailén, y siempre que me centraba en las caras de los militares franceses, me asaltaba la pregunta del futuro que les esperaba, de los sufrimientos que a partir de ese nefasto momento de sus vidas tendrían que superar, o rendirse, esta vez ante el abandono y la crueldad, y morir, no regresando nunca más a sus hogares, junto a sus seres queridos.

                        En las condiciones de rendición que se pactaron se decía claramente que los soldados franceses serían repatriados a su nación, pero la Junta de Guerra de Sevilla, ya rendidos los imperiales,  se opuso, quedando roto el tratado  pactado en el Campo de Batalla. Supongo que de haberlo sabido, el francés se hubiera pensado dos veces el rendir armas ante nuestros ejércitos.

                        Dupont llegó a contar en la Batalla de Bailén con unos 25.000 hombres, de los que cayeron en manos españolas no menos de 17.000 (según Menéndez Pidal 17.635). Estos desgraciados conocerían casi todos los medios existentes en la época para internar prisioneros, empezando por una primera concentración en el pueblo de Villamanrique (Ciudad Real).

                        Duro e inhumano fue el traslado de todos ellos hasta la costa gaditana, teniendo que recorrer ese largo trayecto bajo el sol de justicia de nuestra Andalucía, a la vez que la población dedicaba sus "mejores" calificativos y sus deseos de linchamiento a la interminable columna que lentamente serpenteaba hacia un incierto futuro. Pedradas, escupitajos, agresiones... sed, calor... miedo....

                        Por fin llegaron a la Bahía de Cádiz, y pudieron ver cuál iba a ser su nuevo hogar. Eran unos pontones flotantes, sucios e insanos, viejos, infectados de ratas... En esos 16 antiguos buques de guerra, se amontonaron  los miles de cautivos durante nueve meses. Casi un año!!! Privados de cualquier atisbo de higiene, de medicina, de compasión. Rápidamente la disentería, el hambre, las infecciones y la desesperación se cebaron en ellos, teniendo que tirarse todas las mañanas innumerables cadáveres al mar. Esta matanza encubierta fue de tal dimensión, que se sabe que los habitantes de Cádiz se negaron a comer pescados capturados en la Bahía, ya que no querían comer animales que se alimentaban de muertos.

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Pontón utilizado como prisión.

                        Al final una buena noticia. Nos embarcan, seguro que regresamos a Francia gracias a algún tratado, o a algún intercambio de prisioneros!!!! VIVE L'EMPEREUR!!!

                        Cuando el convoy llegó a su destino, es fácil imaginar el desasosiego y la tristeza que se apoderaría de esos antiguos soldados del Imperio más poderoso de Europa. Los iban a dejar abandonados en una isla rocosa, sin vegetación, casi sin agua, sin edificios en los que guarecerse del viento y las tempestades. En una isla en la que solamente vivían unas pocas cabras, que dieron origen a su nombre... CABRERA!!!

archipielago de cabrera

 

Isla de Cabrera.

                        Los españoles y sus aliados británicos, ante la duda de dónde podemos internar a varios miles de enemigos, que a la mínima se pueden amotinar y levantarse en armas, encontraron una solución muy fácil. En una remota y pequeña isla, abandonada de la mano de Dios y de los hombres, en esos tiempos... y que ahora, igual que antes, sigue en la misma situación, con la única diferencia que llamamos a ese estado de aislamiento "Reserva Natural". Cabrera es su nombre, y penalidades y abandono el destino del gabacho. Pobres desgraciados!.

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                        Más de cinco años estuvieron abandonados a su suerte en esas rocosas tierras. Sólo tenían un minúsculo manantial con el que saciar la sed, por lo que las colas que se producían eran interminables. Las cabras desaparecieron nada más llegar los galos a la isla. Se calcula que el número de internados rondaba los 13.000, hecho que nos indica claramente la enorme mortandad que habían sufrido en los pontones de Cádiz. La comida llegaba cada cuatro días aproximadamente... cuando llegaba, ya que muchas veces por una u otra razón, la visión de las velas del barco que traía algo que echarse al estómago no aparecían. Cuando lo hacía la descarga consistía en pan mohoso, habas y aceite de muy mala calidad.

Inscripciones-de-los-prisioneros-franceses-en-rocas-de-la-i

 

Grafitis realizados por los prisioneros en las rocas.

                        La muertes se sucedía y se multiplicaban. El hambre hacía estragos, llegando a hablarse de casos de canibalismo. Ante esta deshumanización se tomaron medidas urgentes, dotando a los internados de unas normas básicas que permitieran guardar, al menos, las apariencias de que detrás de esos sacos de huesos, de esos seres vestidos con los restos de los que en su día fueron los uniformes más lujosos de Europa, todavía había seres humanos. Se organizaron veladas de teatro, un hospital, e incluso se trazó una calle con el pomposo nombre de "Palais Royal".

                        Se castigó con la pena de muerte el canibalismo, se organizó la pesca desde la costa, la plantación de semillas, la caza de lo que existiera... cualquier detalle que pudiera mejorar la calidad de vida era estudiado. Todo esto se hacía bajo la atenta mirada de los carceleros hispano británicos, que se encontraban a bordo de un bergantín inglés y dos cañoneras españolas.

Monumento-a-los-franceses

 

Monumento erigido en la isla, en recuerdo de las víctimas.

                        En esa isla murieron más de 10.000 soldados franceses, cuyos restos fueron devueltos por el Estado español a Francia un siglo después. No hay nada que disculpe la actitud de nuestro país con los combatientes de Bailén, pero no es menos cierto que los franceses no hicieron nada por liberarlos, cosa fácil ante el aislamiento de la isla, y la escasa fuerza que los vigilaba. Todos tienen que entonar un "mea culpa".

                        Los oficiales internados tuvieron algo más de suerte, ya que muchos fueron trasladados a otro tipo de internamiento, que bien pudo ser el que describo a continuación.

                        Puede que nos encontremos ante el primer "Campo de Concentración" de la historia, ya que fue mandado construir para albergar a los prisioneros franceses, sobre todo oficiales, capturados entre 1797 y 1814. Su capacidad era para no menos de 7000 prisioneros y se encuentra en Peterborough Cambridgeshire.

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El "Campo de Concentración", según un grabado de la época.

                        Se encontraba provisto de barracas, fosos, y muros, es decir, de todo lo que nuestra imaginación asocia con un auténtico Campo de Concentración. Situado hacia el interior, lo suficientemente alejado de la costa como para impedir una acción exterior, bien comunicado gracias al rio, que facilitaba el traslado de prisioneros y materiales, y rodeado de campos agrícolas, que  suministraba  alimentos.

                        La parte de la prisión era de forma octogonal, con cuatro cuadrantes rodeados por vallas de madera,  dentro de los cuales se encontraban las barracas, con dos pisos de altura. En ellos se hacinaban los prisioneros, que a consecuencia de la falta de espacio se veían obligados a dormir en hamacas.

                        El trato a los prisioneros no era malo en comparación a lo que hemos visto hasta ahora, pero la dureza de la vida entre esos muros, y alguna epidemia, sobre todo de tifus, agravada por el enorme número de personas encerradas, hicieron que el número de fallecidos, en 17 años de vida de las instalaciones, fuera de casi 18.000 muertos.

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Vista aérea de los restos de la prisión.

            El Campo se clausuró en 1815, tras la derrota de Napoleón en Waterloo. Actualmente un águila de bronce sobre una columna y pedestal, erigida en 1914, nos indica lo que ocurrió en este lugar. Un oscuro y triste rincón más de la historia de la humanidad. ¿Humanidad?.

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29 abril 2011 5 29 /04 /abril /2011 05:22

            Os voy a mostrar una de las animaladas históricas modernas que más me han dolido. La primera vez que ví el video que os pongo, me indigné y enfadé, ya que ni Gran Bretaña supo mantener para las futuras generaciones un trozo de su historia, esta vez victoriosa, ni Francia asumir una derrota y recuperar a un testigo "vivo" de sus errores militares. Hay que reconocer que eran otros tiempos y que la II Guerra Mundial estaba recién terminada. Las economías nacionales de postguerra no estaban para hacer florituras, ni excesos..... pero....

 

300px-Implacable_figurehead.jpg

            El Duguay - Trouin era un navío de guerra francés, construído en el puerto de Rochefort entre los años 1796 - 1800. Pertenecía a la popular clase denominada de 74 cañones, la más numerosa entre los navios de línea de la época. Durante la batalla de Trafalgar estuvo mandado por el capitán Claude Touffet, quien tuvo que rendir su navío a los ingleses. En manos de sus nuevos dueños siguió cumpliendo su servicio, principalmente como trofeo de guerra,  con el nombre HMS Implacable.

 

            Ante los enormes gastos que suponían su mantenimiento junto a los del HMS Victory, en 1949 se pretendió devolverlo a Francia, y esta no lo aceptó. Por eso, cuando veáis el desenlace del video que os pongo, contemplareis su triste final. En mitad del Canal de la Mancha, uno de los protagonistas de la batalla naval militar moderna más importante, descansará para siempre.

 

            INJUSTICIAS DE LA HISTORIA

 

 

             Conociendo el chovinismo francés, supongo que escocería mucho el recobrar su navío ultrajado y deshonrado 150 años atrás. De todas formas voy a destacar dos detalles de tan lamentable ceremonia, uno bueno y otro malo.

 

            El primero honra a los ingleses, ya que aminoran algo el sufimiento a sus antíguos enemigos, ahora aliados tras dos guerras mundiales, hondeando las dos banderas nacionales, británica y francesa, en el momento de la voladura.

 

            El segundo detalle... malo, ya que si mal no recuerdo, en esa batalla participó un tercer país, España, y no se acordaron de invitar a ningún representante de este tercer pabellón. Un feo detallíto, uno más, que hace que mis labios dibujen una ligera sonrisa, aunque a la vez connote amargura, cuando perdieron a nuestro Santísima Trinidad tras su captura en el transcurso de la batalla. Lo estaban remolcando hacia Inglaterra, para completar el trofeo de guerra, pero a consecuencia de los daños sufridos tras su heróico combate, y la ayuda de una tormenta que se desató de imprevisto, se les fue a pique con ochenta marineros españoles que estaban heridos en su bodega.

 

le-duguay-trouin.jpg

 

            Otros buques españoles capturados, tuvieron suertes distintas al francés que nos ocupa, ya que si este fue mostrado como trofeo durante 150 años junto al HMS Victory, nuestro Bahama acabó sus días en un lugar tan lejano como es la isla de Midway desempeñando la ingrata labor de buque prisión. Otro navío español, el bellísimo San Ildefonso pasó a ser buque de recepción en Portsmounth hasta su desguace final en 1816.

 

            Con esta voladura, el Duguay Trouin pasa a ser el último de los navios de la flota combinada hispano - francesa,  hundidos por los ingleses tras la batalla de Trafalgar.  CURIOSO DETALLE.

 

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COLABORACIONES CON MEDIOS

220px-Captain Sir George Ralph Collier

He sido invitado al programa "La Mecánica del Caracol" de Radio Euskadi, para aportar mi visión diferente del Asedio de San Sebastián de 1813 y del Cementerio de los Ingleses del Monte Urgull de la Capital donostiarra.

 

Aquí os dejo el enlace: (es a partir del minuto 26)

 

http://audios.ak.cdn.eitb.com/multimedia/audios/2013/09/05/1183446/20130905_17290709_0006216797_002_001_MECANICA_5_9.mp3?__utma=197087544.815877857.1378409429.1378409429.1378454323.2&__utmb=197087544.2.10.1378454323&__utmc=197087544&__utmx=-&__utmz=197087544.1378454323.2.2.utmcsr=eitb.com|utmccn=%28referral%29|utmcmd=referral|utmcct=/es/radio/radio-euskadi/programas/la-mecanica-del-caracol/&__utmv=-&__utmk=131552463

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